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LOS PROFESIONALES

Berrozis de cuatro patas

Berrozi 08

 

Por Miguel Ángel ARTOLA

La Unidad Canina de la Ertzaintza es una unidad policial creada para apoyar a las demás ramas de la Policía Autonómica, policías locales, protección civil, así como a cualquier organismo o asociación que solicite su asistencia. Tiene su sede principal en el complejo policial de Berrozi en Bernedo (Álava) y unidades de respuesta rápida repartidas por los tres territorios. Conformada por 40 guías caninos y sus compañeros inseparables, trabaja sin descanso para estar siempre preparada ante cualquier emergencia. Cuatro son sus áreas de especialidad, explosivos y papel moneda, rescate y seguridad

La Unidad Canina de la Ertzaintza forma parte de Berrozi, como Berrozi Berezi Taldea (Grupo Especial de Intervención) o los agentes que escoltan al lehendakari y al resto de altas autoridades vascas. Adiestradores y perros son por lo tanto parte de una élite policial obligada al entrenamiento diario y a las condiciones de formación más exigentes.

El edificio de la unidad se encuentra muy próximo a la iglesia reconstruída del complejo, y cuenta además con dos filas de casetas para los animales perfectamente acondicionadas y enormes pistas de entrenamiento anexas que ya quisieran para si muchas unidades caninas policiales. A pesar de contar con un espacio privilegiado las salidas a otros puntos del Estado para formarse en diferentes tipos de explosivos o hacer entrenamientos de rescate en estructuras colapsadas suelen ser habituales.

Alfredo Michelena es el comisario encargado de la Unidad y nos recibe a las puertas de su edificio en Berrozi. Junto a él y a otros mandos y agentes del centro pudimos conocer a lo largo de una jornada cómo se entrenan los perros y la forma de custodiar los explosivos y demás sustancias utilizadas en el proceso de formación.

“Cuando abres la puerta de la furgoneta tienes que saber que el perro va a trabajar y rendir al máximo y eso es muy difícil ya que les puede afectar el calor, no tener un buen día...Necesitas saber que cuando vas a un aviso de bomba no va a fallar porque hay mucho en juego”, destaca Manu Porras, uno de los dos mandos que apoyan al comisario en la labor de organización de la unidad.

Hay unidades policiales que dejan a los perros en las perreras de los centros policiales al terminar el servicio o incluso que varios guías trabajan con diferentes compañeros de cuatro patas. Incluso policías que buscan canes polivalentes para poder desempeñar distintas actividades. Destaca Alfredo Michelena que la Ertzaintza desde el inicio adoptó el sistema de trabajo de la policía alemana. “Los perros son como un miembro más de la familia, viven en casa con su guía, de forma que el trabajo no es de ocho horas sino de 24”, logrando una complicidad máxima entre el agente y su compañero de cuatro patas.

"Si el perro se gradúa en la escuela, en 4 o 5 años se convierte en un agente de élite"

El momento más amargo que se vive en la unidad es cuando tu compañero o compañera inseparable fallece. “Es algo que tiene que pasar, pero es el peor momento que se pasa en ésta unidad. Yo desde 1995, en 22 años, he perdido a cuatro perros y te puedo segurar que me acuerdo de cada uno de ellos”, destaca Manu, especialmente sensible porque recientemente ha perdido a su último amigo y cómplice un Malinois que aún podía haber dado algo más de un año de excelente servicio antes de jubilarse pero que enfermaba de forma sorpresiva falleciendo rápidamente. A nivel de formación, los canes llegan a la unidad con el período de socialización en fase avanzada, con unos nueve meses. Los Malinois son los canes más solicitados por su capacidad de resistencia y trabajo, también los Pastores Alemanes y los Labradores. Tras un primer mes de observación se le realizan las pruebas veterinarias y si las pasa comienza la fase de formación intensa de no menos de nueve meses. Si el can logra graduarse en la academia de policia perruna seguirá con el duro trabajo hasta conseguir que en cuatro o cinco años se convierta en un agente de élite de cuatro patas. Una tarea compleja, que requiere dedicación y constancia y que no siempre termina como los guías esperan. Lo que sí os podemos asegurar que todos los perros que pasan por Berrozi son queridos y mimados hasta el final de sus días. La excelencia policial no debe estar reñida con el cariño y el amor por unos animales que dedican su vida a cuidar de la nuestra.  


Mitos y leyendas de un pueblo "fantasma

Las instalaciones policiales de Berrozi se encuentran en funcionamiento desde la década de los 80. El entonces responsable de Interior en el incipiente Gobierno Vasco, Luis María Retolaza, adquirió un coto de caza en una zona montañosa a 15 minutos en coche de Vitoria para montar el que sería el cuartel general de las unidades de élite de la Ertzaintza. 

Hasta el año 2009 no se produjo una visita oficial acompañada de la prensa para poder conocer cuánto de realidad había en el mito de Berrozi. 

Hoy en día siguen siendo unas instalaciones poco comunes, pero la situación del País Vasco en los años 80 con una organización terrorista como ETA activa obligó a Interior a convertirlas en un auténtico fortín. 

No es de extrañar que la Unidad Canina de la Ertzaintza se encuentre dentro de tan singular complejo. Perros y guías han estado en la vanguardia de la lucha contra ETA y su papel en la localización de artefactos explosivos ha sido crucial durante todos las décadas de lucha contra la banda terrorista.

https://www.ertzaintza.net/

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