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LA PRUEBA

La protección: instinto de fábrica

XerachIpo

Por Carlos REDONDO

La protección es la prueba más instintiva dentro de IPO. Es donde realmente el perro se mide a sus competidores. Si la técnica necesaria en rastro y obediencia se puede adquirir con mucho entrenamiento desde cachorro, el instinto imprescindible para acercarse a los 100 puntos debe venir de “fábrica”. El perro debe ser combativo y dominante y  querer enfrenarse con garra al figurante durante su pelea.

 

Al igual que en las otras dos disciplinas: rastro y obediencia, en protección el nivel de dificultad y el número de ejercicios van aumentando paralelos a los grados I, II y II de IPO. Así en el grado I hay cinco ejercicios; en el II, siete y ocho en el grado III. 

El primer ejercicio en los tres grados es la búsqueda del ayudante, que reporta cinco puntos en el grado I y II y diez en el III. Para los tres grados, en el terreno se repartirán en sentido longitudinal seis escondites a razón de tres por cada lado. El ayudante se tiene que colocar en el último escondite fuera de la vista del perro. En el grado I el guía se colocará entre el cuarto y el quinto escondite, de manera que sea posible hacer el ejercicio por dos lados. En el II, lo hará entre el segundo y tercer escondite, de tal forma que el ejercicio se pueda realizar por cuatro lados, y en el III, delante del primer escondite y el ejercicio se puede hacer por seis lados.

A la orden del juez comienza la prueba de protección. Bajo la señal acústica el perro se alejará del guía con rapidez y tras una serie e recorridos y ejercicios, en función del grado, debe encontrar al ayudante. Si el perro no encuentra al ayudante después del tercer intento, se da por finalizada la prueba de protección.

El segundo ejercicio en los tres grados es el enfrentamiento y ladrido, en el que se pueden obtener hasta 10 puntos. El perro tiene que vigilar al ayudante y ladrarle constantemente sin lanzarse hacia él durante 20 segundos. Si el ladrido es débil se pueden descontar dos puntos.

El ejercicio tres es la tentativa de fuga del ayudante, 20 puntos en los dos primeros grados, y 10 en el tercero. El perro tiene que frustrar la tentativa de fuga de forma fuerte y enérgica y solo puede morder al ayudante por la manga. El cuarto ejercicio es la defensa del perro durante la fase de vigilancia, con 35 puntos en el grado I, y 20 en los grados II y III.

Después de unos cinco segundos de vigilancia, el ayudante inicia una fuerte presión contra el perro y éste tiene que defenderse mordiendo en la manga de forma enérgica. Cuando el ayudante se pare, el perro tiene que dejar de morder. Si no suelta, se permiten dos órdenes del guía, si no lo hace, es descalificado. El ejercicio 5 en el grado I es el último: acometer al perro durante el movimiento, 30 puntos. Situado en el medio del campo, el Ayudante se dirige al perro y al guía a paso ligero vociferando y realizando movimientos amenazadores. El can debe rechazar la acción del ayudante mediante un agarre fuerte y enérgico. 

En los grados II y III el quinto ejercicio es la conducción por la espalda, de 5 puntos, en el que el perro tiene que ir detrás del ayudante vigilando durante unos 30 pasos. 

El ejercicio seis en ambos es acometer al perro durante la conducción por la espalda, 30 puntos en grado II y 15 en el III. En el grado II ya sólo queda un ejercicio, el siete, acometida frontal del ayudante a distancia que son veinte puntos, y diez en el grado III, que finaliza con un ejercicio más, el ocho, defensa del perro durante la fase de vigilancia con 20 puntos, en el que el ayudante tras una fase de vigilancia de cinco segundos inicia una fuerte carga contra el perro presionándolo. El can tiene que defenderse mordiendo la manga de forma enérgica, es por el único sitio que puede interceptar al figurante. 

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