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EDITORIAL

Los perros, en casa

ertzaintza

Guías caninos, policías, campeones deportivos, adiestradores… la mayoría ya aboga por que los perros de trabajo vivan en su casa con su familia como uno más. Frente a una crítica generalizada de ciertos sectores, seguramente más por ganas de defender a ultranza sus principios que por conocimiento de la realidad, lo cierto es que los perros de trabajo viven cada vez más con su guía, en el mismo hogar, durante toda su vida.

Va quedando lejos el mito de que cuando un perro ya se jubila, es “tirado” a una protectora o asociación para que lo “encasquete” a alguna familia.  Así lo cuentan en LADRIDOS los miembros de la Unidad Canina de la Ertzaintza; el guía de Kaly, la perra que busca meteoritos; el campeón de IPO, Xerach García, o el policía local de Loja, Carlos Rivas. Todos ellos tienen al perro en su vida hasta que, por su propia naturaleza, éste marcha antes.

Además, todos coinciden en marcar como clave del éxito del trabajo de su can que vive en su casa, que duerme con ellos, que es uno más, que jamás lo abandonarían. Todavía quedan adiestradores de la antigua escuela, pero el mundo evoluciona para todos y los perros no se quedan atrás, ahora ya están en casa. Poco a poco las asociaciones o grupos que surgieron para buscar un hogar a los perros de trabajo que se jubilaron deberían quedarse sin “trabajo”, porque es incomprensible que ese vínculo que se crea entre el guía y el perro se rompa cuando este último finaliza su vida laboral.

Quizás sea porque no era un vínculo de verdad, un vínculo como los de los ertzainas, como el de Dani con Kaly, el de Xerach con Ceo o el de Carlos con Arón.

 

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