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FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS

Perros K-9: nuevo objetivo de los narcos

mexico

 

Por Óscar REKALDE

Tras diez años de guerra sin cuartel en México contra los narcos, que se ha cobrado ya la escalofriante cifra de casi 180.000 muertos, la mayoría por sangrantes asesinatos con cabezas rozando, los sicarios tienen ahora un nuevo objetivo: los perros de la Unidad Canina de la Policia Federal, ya que éstos descubren cadáveres enterrados, kilos de droga escondidos o traslados de armas ilegales. Su cabeza tiene precio para quien la cuelgue de un árbol: 250.000 dólares (4,5 millones de pesos mexicanos).

Los cárteles de la droga en México no están dispuestos a que nadie les coma su terreno, han dado un paso más en su sangrienta lucha por mantener el control en el país y se han marcado un espeluznante objetivo: acabar con los perros de la Unidad Canina de la Policía Federal. Los narcos han puesto precio a este trabajo: 250.000 dólares (4,5 millones de pesos mexicanos) para el que cuelgue una cabeza de estos canes de élite en un árbol.

Las parejas anti narcóticos (guía y perro) llevan trabajando más de diez años en el país y el insustituible trabajo de los perros se centra en tres aspectos: desbaratar los trasiegos de droga por el país; descubrir armas y explosivos y desenterrar cientos de cadáveres de las víctimas o venganzas de los narcos. En sus nueve años de existencia se estima que descubrieron toneladas de droga, miles de cuerpos yacientes y cientos de cargamentos de armas.

Por este motivo, los narcos han decidido que es la hora de poner freno a estos “agentes de élite” que les arruinan sus planes de ser los dueños y señores de un país que vive sumido en la violencia. Para ello han hecho un llamamiento a los sicarios para que consigan las cabezas de estos canes, y ofrecen de 25.000 a 250.000 dólares a quien sea capaz de colgar una en un árbol.

250.000$ por la cabeza de uno de estos canes colgada de un árbol

Ante estas amenazas de muerte, la reacción de la Policía no se ha hecho esperar y el escuadrón ha reforzado sus sistemas de seguridad como si de agentes humanos se tratase. 

Los perros salen a trabajar solamente en los casos necesarios y siempre van bajo la vigilancia de su guía. Aunque trabajan sin chaleco antibalas, cada vez que participan en una operación son trasladados inmediatamente en un vehículo blindado a su base, ubicada en una zona secreta.

Ante los sofisticados métodos que utilizan los narcos, en el escuadrón K-9 los perros sólo pueden ser alimentados por su guía humano, para evitar así posibles envenenamientos del can. Otra de las medidas obligatorias para esta unidad de élite es informarse, antes de ir a realizar cualquier operación, de los hospitales veterinarios más cercanos para poder acudir en el mínimo tiempo posible en caso de que el perro policía resulte herido.  

Hasta ahora ningún perro ha muerto, uno fue apresado y mutilado 

Según los policías, los narcotraficantes le temen más a los animales que a los humanos, porque “los perros son incorruptibles, no se les puede comprar como sí a las hombres y mujeres”. 

Por el momento las medidas de seguridad han sido efectivas y los sicarios no han conseguido su objetivo y ningún perro K-9 ha muerto, aunque uno de ellos, Pay de Limón, fue apresado por los Zetas y le mutilaron uno de sus dedos. Tras ser rescatado perdió la pata por las heridas y usa prótesis.

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