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Irlanda: fábrica de cachorros ilegales

 

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Por Óscar REKALDE

Desde hace un tiempo las autoridades de Irlanda están luchando contra la cría ilegal de perros de raza, tras convertirse el país en el centro europeo de venta de cachorros a escala industrial, un lucrativo negocio que mueve al año más de 30.000 cachorros por un valor de unos 20 millones de euros, según los datos que baraja la Sociedad de Dublín para la Prevención de la Crueldad a los Animales (DSPCA).  Desde los puertos de Irlanda los perros llegan a Gran Bretaña y de ahí a Europa, Norteamérica e incluso al este de Asia. Una Ley de 2010 intenta poner orden, aunque no lo consigue.

Las crías de perros salen de Irlanda hacia puertos británicos y de ahí, a la Europa continental. Desarrollado a lo largo del tiempo, redes de criadores, comerciantes (que compran camadas enteras para la venta) y transportadores de perros envían perros a Reino Unido, Europa, Norteamérica y hasta al este de Asia, según la Sociedad de Dublín para la Prevención de la Crueldad a los Animales (DSPCA). Este comercio es “una desgracia nacional”, según destapó Brian Gillen, director de DSPCA, quien remarcó que su objetivo es que abandonen el negocio. “Cuanto más consigamos entorpecer este comercio, más golpeamos ahí donde les duele: en sus bolsillos. Queremos que les resulte económicamente inviable continuar con la cría ilegal”, añadió. 

Aunque las autoridades realizan incautaciones con asiduidad en los puertos de Irlanda, el país libra una difícil batalla contra una industria -la mayoría ilegal- que exporta al menos 30.000 cachorros al año, por un valor de 20 millones de euros, según estimaciones de DSPCA. 

En sólo dos meses se incautaron 150 cachorros que trataban de sacar por siete puertos irlandeses, la mayoría de razas muy buscadas, como beagle, bichón frisé, bulldog francés o spaniel king charles. Uno de los cargamentos descubierto en la parte trasera de un vehículo tenía un valor de unos 29.000 euros. 

Las autoridades británicas están intentando cambiar junto con la DSPCA esta dinámica, por lo que pretenden controlar al máximo posible todos estos flujos de venta de perros de raza que salen de Irlanda. 

Cirujanos veterinarios y enfermeras veterinarias de todo el país asistieron en Cork a la Conferencia Anual de la Sociedad de Animales de Compañía Veterinaria de Irlanda (VICAS), una conferencia que convocó a un panel de expertos para estudiar e informar sobre los últimos avances sobre el comercio y la cría canina de Irlanda.

“La cría comercial de cachorros y su comercio ha sido un tema de actualidad en Irlanda en los últimos años”, dijo Michael Sheahan Inspector Veterinario de la  División de Bienestar Animal y Comercio Vivo del Departamento de Agricultura. “Una ley integral (la Ley de establecimientos de cría de perros) que data de 2010 pretende poner orden en el negocio de la cría comercial de cachorros”. 

Según Garrett Shine, oficial veterinario del condado de Louth “la legislación requiere que aquellos que  tienen seis o más perras capaces de ser utilizadas para la reproducción se registren en su Autoridad Local y cumplan con ciertos estándares en relación con el alojamiento, el cuidado de los animales y el mantenimiento de registros”. “La legislación se aplica a cualquier escenario en el que una persona tenga seis o más perras, independientemente de si las cría o no”, manifestó Shine. “Por lo tanto, además del criador comercial, esta legislación puede aplicarse a los centros de rescate, los centros de caza o las perreras de protección, una vez que tengan seis o más perritas”.

Sin embargo, el director ejecutivo de la Sociedad Irlandesa para la Prevención de la Crueldad a los Animales (ISPCA), Andrew Kelly, destapó que el problema es que las autoridades locales, que se supone deben aplicar los estándares de bienestar, simplemente miran para otro lado, o se niegan a enjuiciar cuando se les informa. Esto permite a los criadores incumplir incluso el deber más básico de cuidado, ya que muchos criadores tienen deficiencias en su negocio, dice Kelly. “Por ejemplo, un criador sin licencia con alrededor de 50 perras reproductoras no sólo no fue procesado, sino que fue invitado a solicitar, y luego se le otorgó, una licencia de cría”, señala Kelly. 

En la isla hay actualmente 243 establecimientos de cría de perros registrados de los que unos 70  son criadores comerciales.

En cuanto a los cachorros criados en Irlanda que se exportan a Gran Bretaña, Michael Sheahan describió que las rutas de transporte son a través de un transbordador desde el puerto de Dublín o el puerto de Rosslare. Alternativamente, los transportistas pueden viajar a través de Belfast o Larne Ports en Irlanda del Norte. “Todos los transportadores de perros conocidos en Irlanda están autorizados por la Regulación 1/2005 y sus vehículos están aprobados por las Directrices del Departamento de Agricultura, Alimentos y Marinos (DAFM)”. En  Europa hay 81 millones de perros domésticos y unos 46.000 se venden o compran al mes. La cría ilegal es una de las principales amenazas para la propagación de enfermedades, sufren malas condiciones en los criaderos y durante el transporte y es un engaño para muchos consumidores. 

Estricto sistema de multas

En Irlanda es obligatoria una licencia para tener un perro y se debe ser mayor de 16 años. Puede ser anual para perros individuales o general  para perros múltiples. Los canes deben llevar en todo momento un collar con el nombre y la dirección del propietario inscrito en una placa. Las licencias no son necesarias para perros guía de personas ciegas; para perros de las autoridades locales o del ISPCA. La falta de identificación en un perro puede acabar en una multa. 

En 2015 se aprobó una ley en el país que dispuso la obligatoriedad de que todo perro debía llevar microchip desde el 31 de marzo de 2016. 

Aquí hay un amplio sistema de sanciones para los propietarios que incumplan la obligatoriedad de contar con el permiso o de implantar el microchip a su perro. 

A finales de 2016 en Irlanda había un total de 198.173 licencias individuales de perros; frente a 169 permisos generales y 548 de vida de perro. 

Si no se paga la sanción impuesta por las autoridades locales los propietarios se pueden enfrentar a un proceso judicial en el Tribunal de Distrito y acabar, incluso, con penas de cárcel.

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