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De paseo en “La Bestia”

Bus

 

Un joven porteño adapta un antiguo autobús escolar para recoger mascotas a domicilio por los barrios de Buenos Aires y llevarlos a ejercitarse durante dos horas a un parque de perros. En este servicio de puerta a puerta, los animales van anclados, mantienen su posición durante los trayectos de ida y vuelta y disfrutan de los cuidados diarios del paseador de perros. Requisitos para unirse a la manada: estar castrado, ser sociable y no tener lesiones de corazón o respiratorias. La profesión de paseadores de perros está en alza pero apenas hay normativa. Buenos aires entrega un carné a quien aprueba un curso y reino unido ha elaborado una completa guía para intentar profesionalizar este servicio

Por Miguel PELE

 

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A las siete de la mañana empieza una jornada de trabajo y durante algo más de dos horas recoge por turnos a las mascotas en diferentes barrios de Buenos Aires, hasta completar el aforo de su autobús. Hasta quince perros de diferentes tamaños se acomodan anclados a los asientos y se preparan para llegar a uno de los numerosos parques de perros de los que dispone la ciudad.
León Darío Sipes, de Amigos caninos, es paseador de perros, al que la adquisición de este autobús escolar le ha cambiado la vida “porque estoy dando el servicio que quería dar y cada día voy mejorando más”. “La Bestia”, como llaman al bus, tuvo que ser reparada, pues tenía el suelo en mal estado, había algunas que otra filtración de agua al interior y adaptada para transportar con las garantías que exige la ley a estos animales deseosos de ejercitar sus músculos. Con ayuda de familiares y amigos, reparó los desperfectos, cambió la orientación de los asientos, colocó anclajes y sustituyó la acera y los parques por donde los paseaba por las amplias avenidas que llevan desde sus domicilios al chenil donde corren.
Antes de comprármelo todos me decían que estaba loco, que era la peor idea que iba a tener en mi vida, ya que estaba muy caro el gasoil, que dónde lo iba a estacionar… gracias a ellos me motivaron y lo convertí en un sí y ahí está ‘La Bestia’”, nos cuenta León entre emocionado y sarcástico ante lo que denominaron locura.
Al tratarse de un grupo numeroso, “los requisitos son que los perros tienen que estar castrados y ser bastante sociales, en caso contrario habrá que hacer toda una adaptación y paseos previos, incluyendo el bozal, hacer todo un trabajo y después sumarlo de lleno a la manada. Lo ideal sería que tuviese un informe veterinario que dijese que es apto físicamente para ir a los paseos, que no tenga un soplo en el corazón o algún problema respiratorio”, aclara Sipes. Dado que en este grupo hay de todas las edades, realiza caminatas con los más activos, mientras otros están sentados a las sombras y descansan, sobre todo cuando hay días en los que el calor aprieta.


Para él, manejar una manada tan numerosa no supone una gran dificultad. “Cuando van en manada, van todos derechitos y juntos, ocupando sus espacios y van para adelante nada más. Coloco los chiquitos de un lado y los grandes de otro. Todos van a un ritmo uniforme y constante. A veces, con menos perros, como tienen más espacio cada uno va por su lado o hacen zigzag. Lo importante es que tú los lleves, no que ellos te lleven a ti”, explica León.
“Dificultades las hay en todos los proyectos. Lo importante es saber salir de ellas y utilizarlas como ventaja. Tras una lluvia inesperada se mojó toda la manada y una señora mayor me decía que tenía que ponerles un impermeable. Eso lo tomé como una crítica constructiva y compré tela polar e impermeable y con ayuda de mi madre fui confeccionando chalecos naranjas, con su logo, que los protegieran del frío y de las lluvias inestables de la región en invierno, y pudiesen llegar limpios y secos a sus casas. Luego esa misma señora cuando los vio me felicitó”.
En cuanto a las obligaciones que les imponen las autoridades para su traslado, solo exigen que los animales vayan sujetos en el autobús o dentro de transportines.
Para que la manada esté bien cuidada, también compró una piscina portátil para que disfrutasen de baños en la época veraniega, pileta que monta en el chenil y que los animales aprovechan a diario. Además, está invirtiendo en proporcionar un collar naranja identificativo de Amigos caninos, con una chapita en la que va su número de teléfono. Y, como guinda del pastel, está pensando en adquirir unos juguetes de trabajo, para hacer más divertida la estancia en el parque de perros.
León lleva unos cinco años ejerciendo como paseador de perros, sus comienzos fueron con sus propias mascotas, una labrador y una de sus crías, y tras realizar un curso de entrenamiento canino, decidió que este sería su trabajo, pues le gusta más pasear que adiestrar. Así, con recomendaciones de su etólogo, comenzó a configurar su propia manada y la paseaba a pie. Como le iban surgiendo perros por diferentes barrios, organizó sus turnos y fue realizando sus paseos. Posteriormente adaptó su propio coche quitándole todos los asientos para llevar a los canes pequeños delante y los grandes detrás.
Cuando estaba empezando en este mundo de los paseadores decidió hacer un viaje por diferentes países de Suramérica durante ocho meses. Renunció a todo y se fue con sus dos mascotas. Y a la vuelta, tras haber dejado su manada reubicada, la volvió a conformar y comenzó a invertir en su trabajo de paseador, que es realmente lo que le gusta.
En el tono de su voz y en el contenido de sus declaraciones se aprecia que es su vocación y que lo que hace cada día le gusta, le llena de satisfacción y, por consiguiente, le quita la razón a todos aquellos que no creían en este proyecto de Amigos caninos.

Requisitos para ser paseador en Buenos Aires
- 18 años
- Curso APRA
- Domicilio en Buenos Aires
- Foto carné
- Pago tarifa
-Actualización anual
Obligaciones
-Documentos en regla
- Un máximo de 8 perros
- En lugares permitidos
- Atados (con bozal los PPP)
- Sueltos solo en caniles públicos
- Llevar escoba o bolsa para recoger excrementos
- No dejarlos atados nunca

 

 

Guía para paseadores de perros en reino unido


-Respetar la individualidad: Adaptar los paseos a la edad, comportamiento, tamaño o condiciones físicas de cada perro
-Vehículos: Bien sujetos o en transportines; separados, no dejarlos solos, recorridos cortos en sitios calurosos y evitar golpes de calor.
-Ejercicio: variados, adecuados a su edad, no estresantes, sin collares eléctricos o de ahorque y llevar mucha agua fresca
-En grupo: estarán sanos, con certificado veterinario, serán sociables, cada uno irá con su correa, un máximo de cuatro. Se debe saber reconocer signos de enfermedad.

-Vuelta a casa: Deben ir secos, se comunicará al dueños las incidencias y se bloqueará bien la puerta al salir para evitar una huida.
-Pasear solo: Se tomarán precauciones especiales, llevar el teléfono cargado y evitar áreas peligrosas.
-Emergencias: A mano los teléfonos de los propietarios, saber cual es el veterinario habitual y llevar un kit de primeros auxilios.
-Impacto: cuidar el medio ambiente, recoger excrementos; respetar a la gente a la que no gusta o teme a los perros; y evitar que asusten, amenacen o interfieran la vida de animales salvajes.

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