Sacrificio cero versus perreras de larga estancia

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Los responsables del Centro de Madrid insisten en que el problema hay que atajarlo en la entrada más que en la salida. Foto: E. Iglesias

Por Emerre IGLESIAS

Cataluña fue pionera en instaurar la “eutanasia cero” tras un escándalo en la perrera de Mataró; Madrid cumple un año de su Ley de Sacrificio Cero y Galicia estrena legislación al respecto. Sólo tres de 17 comunidades. Un fuerte movimiento social lleva tiempo pidiendo en el Congreso una Ley  de Sacrificio Cero para todo el Estado, pero los políticos van lentos. Mientras tanto, la legislación en las tres autonomías carece de medidas de apoyo y las antiguas “perreras”, hoy centros de protección animal, se están convirtiendo en lugares de larga estancia principalmente de PPP.

Según ha indicado Elena Repullo, del Centro de Protección Animal La Fortuna del Ayuntamiento de Madrid, a LADRIDOS, “antes de esta Ley el ciudadano podía venir aquí a entregar su perro, pero con la Ley nueva hemos tenido que cambiar nuestra forma de trabajar, por la saturación. Ya sólo podemos coger perros de la calle abandonados o perdidos”.
El tipo de animal que hay en La Fortuna suele ser de difícil adopción. “Esto era un centro pensado para cortas o medianas estancias y ahora es un centro de larga estancia de perros, el margen que tenemos es muy escaso”, indica Repullo.
“Está saturado con muchos perros que no se va a llevar nadie, y que sabemos que van a vivir aquí cinco, seis o siete años, diez años, cadena perpétua. Y cada vez más alterada su conducta, porque el confinamiento muy largo en un perro les acaba alterando la conducta. Porque sufren, por muy bien que les cuides, les falta tener su manada, su grupo familiar”, matiza.
En La Fortuna hay 200 cheniles para albergar perros temporalmente. Un paseo delante de ellos, entre ladridos y saltos pidiéndote a gritos que te acerques y los acaricies es desgarrador. Uno, otro, otro más, la mayoría suele ser grande y de razas muy específicas: “Tenemos un agravante más, son los perros de raza potencialmente peligrosa. Aquí son ahora la mayoría, porque cuando le cuentas a la gente que se tiene que sacar una licencia, un seguro, que siempre debe ir atado y con bozal, se echan para atrás. Además tienen una mala prensa injustificada que hace que la gente no quiera ese tipo de perro. Este centro se ha convertido ya en un centro de larga estancia de PPP”.
En este centro de protección utilizan las redes sociales para difundir a los canes ingresados. Todos los días dan citas por internet para adopción, “pero hay días que viene la gente y no se lleva nada, no es lo que buscan
Pero no todo es tan extremo. “También hay algunos pequeños, a veces nos traen camadas enteras en una caja, pero esos una vez preparados para salir duran horas en el centro”. En La Fortuna, los preparan para sus nuevos dueños con mimo. “Tanto a los ciudadanos que adoptan como a las protectoras que se llevan los perros de aquí, se les dan los animales chipados, vacunados de la rabia y la tetravalente, con pruebas de leishmania y esterilizados a coste cero”.
Aun así, la situación es complicada, porque los ingresos son en progresión geométrica: “Entran 20, diez adoptables se van. Otros 10 se quedan, grandes, con mal carácter, mayores, con problemas, enfermedades crónicas que hay que invertir dinero. Otro mes, lo mismo. Sigue sumando, y al final todas las jaulas llenas de perros que no se pueden colocar”, nos cuenta Elena Repullo.
Una fórmula establecida para aliviar un poco la situación es la ayuda de protectoras, que “tienen una subvención que se da a final de año en función de los animales que se han llevado, del tamaño, de la edad, si es PPP, se hace una estimación según dificultad de colocar, la subvención la da Madrid Salud”.
Y aunque las campañas de adopción son constantes, esta técnico recalca que “no hay que atacar el problema en la salida, sino en la entrada. Es evitarla, con la esterilización y la identificación de todos los animales. Son necesarias campañas de esterilización y campañas de identificación”.
En este centro de Madrid los perros pueden sentirse en cierto modo “privilegiados” en relación a sus compañeros de otras perreras. “Le damos la vida que mejor podemos. Alimentación permanentemente, calefacción, agua, tratamiento veterinario diario; vacunas, desparasitaciones, análisis, en cuanto están disponibles, se les esteriliza; vienen muchos voluntarios a pasearlos…”. “Pero hay sitio para unos 200 y a veces tenemos que decir al que nos llama: guárdalo en tu casa hasta que haya sitio”.

Los gatos... sin chip

La mayoría de los propietarios de gatos está convencido de que el chip no es necesario porque su animal de compañía no sale a la calle y nunca se va a perder. Pero esto no es así. En el Centro de Protección Animal de Madrid hay sitio para cien gatos, y hay cien gatos que no hay forma de encontrar a sus dueños. “Lo gatos sí que se escapan, aquí nos llegan muchos que han saltado por la ventana o que se han escapado y los vemos muy cuidados, con sus lacitos, su collar, pero es imposible encontrar a su dueño proque no llevan chip”, señala Elena Repullo, quien insiste en la necesidad de ponerles el chip.

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