Entrevista: Iosu Méndez, campeón detección 2017

«No sirve hacer un seminario de fin de semana

o un curso online, perjudica mucho al perro»

IOSU Y UR

 

Por Emerre IGLESIAS

La detección es todavía una disciplina joven, e incluso virgen, en nuestro país. Iosu Méndez junto a su perro Ur la practica desde hace menos de un año y ha conseguido ser el campeón de la Copa de España 2017. Además de relatar aquí cómo trabajar para llegar a lo más alto, hace una crítica categórica de la saturación en el mercado de cursos y seminarios on-line o de fin de semana sin control sobre formación canina que lo único que consiguen es perjudicar al perro. 

-¿Cómo te decidiste y empezaste en esta disciplina?
-En la Federación trabajo desde el principio, pero en sus inicios yo no tenía perro de detección. A Ur lo estaba preparando para rescate. Tuvo una lesión, se rompió el maléolo y entonces no seguí, lo tenía un poco haciendo vida de perro sofá, era el vividor del grupo. Hace dos años me apunté a un curso de guía de perros detectores para seguir ampliando mi formación y me llevé a Ur porque tenía buena nariz y podría ser positivo para él. Hicimos el curso y en marzo decidí empezar a trabajar con salvia con él y prepararlo para detección deportiva.

-El más vividor del grupo… ¿cuántos tienes?
-Tengo diez perros, un poco de todo. Dos alanos y una mestiza de dogo alemán que hacen vida de perro de finca tirados al sol, jugando por el monte. Su función es estar en la finca donde tiene mi padre una pequeña caseta; tres labradores que trabajan en terapia asistida con animales, viven en el piso con nosotros; el border collie, Ur, en casa también; un pastor belga tervueren con el que hago ring francés y, por último, dos bodegueros andaluces que esos sí que son los vividores absolutos, su función es dormir encima de los alanos y del dogo alemán, y cazar ratones.

-¿Cómo preparas a Ur para la detección?
-En mi grupo de trabajo en Pamplona. Vamos todos dos días a la semana y estamos una hora y media, rotamos los perros. En detección no es tan importante el tiempo sino la calidad del entrenamiento, no por tener pasando al perro diez minutos es mejor. Yo prefiero búsquedas cortitas pero de mucha intensidad. Los perros que den todo lo que tienen dentro, que se queden con ganas y que para ellos sea divertido. Estamos siete personas, y se llevan a casa deberes, dos minutos máximo al día, no quiero que se saturen los perros, quiero que se diviertan y se lo pasen bien. Vamos construyendo los perros algunos a través de pelota mordedor y otros a través de comida.

-¿Siete guías y siete perros?
-Sí, todos llevan su perro, es perro-guía. Yo llevo dos, a una labradora la estoy iniciando.

-A nivel individual, ¿cómo entrenas?
-Estructuro el trabajo en función de las habilidades de mi perro. Voy registrando todos los entrenamientos y voy viendo los fallos. Me centro en trabajar mucho esos pequeños errores que van apareciendo.

-¿Qué tiempo le dedicas a Ur?
-Intento dedicarle cinco minutos todos los días y ya. Con cinco minutos buenos entre que preparas el escenario, trabajas y terminas es suficiente.

-¿Hay quien entrena demasiado a un perro?
-A veces nos ponemos a hacer de más, porque ha salido medio bien, queremos repetir y repetir y terminamos saturando al perro complicando la situación. Soy partidario de mejor calidad que cantidad en los entrenamientos. Cinco minutos, que sea dinámico para el perro, que sea una buena intensidad justo en el momento adecuado y que sobre todo el perro salga a divertir, un juego entre tú y él que él quiere conseguir algo que tú tienes y para ello tiene que pasar por una conducta.

-¿Hay diferencia al entrenar detección u otra disciplina?
-La diferencia que te marques tú. Hay que conseguir que en todas las disciplinas el perro lo haga porque le gusta. Y potenciar esas capacidades que tiene. Se descartan perros en todas las disciplinas porque el perro no vale y muchas veces los problemas somos los guías, que no sabemos sacar al perro lo que verdaderamente tiene.

-¿Esta modalidad canina está abierta a todos?
-Sí, sí. Puede participar un perro con pedigrí, un mestizo, sin pedigrí, cojo pero sin dolor, cualquier perro y cualquier guía. Simplemente con federarse y hacerse una cartilla de trabajo. Hay dos opciones, o independiente por tu cuenta o a través de un club que sea quien gestione tu trabajo y sea tu representación ante la Federación. Cualquier persona interesada a día de hoy puede hacerlo.

-¿Todas las razas, también PPP?
-Sí, por supuesto, sin limitación alguna. Es lo bonito de la detección, muchas disciplinas que van a través de la canina si se dirigen sólo a razas determinadas.

-¿Hay alguna prueba previa?
-Por ahora no, aunque ahora mismo se está planteando hacer una prueba base o inicial en la que se valore el carácter del animal, lo que se quiere evitar es que haya un susto el día de mañana.

-¿El perro de mi vecino puede participar en detección?
-Cualquier perro de cualquiera de nuestros vecinos con un mínimo de educación básica, podría trabajar en esta modalidad.

-¿Y a cualquier edad?
-Sí, eso es muy bonito aquí. Perros bastantes abuelos pueden trabajar la detección. Este año la tercera en grado uno fue una border collie de doce o trece años. La detección, no limita nada, ni razas, ni edad, ni incluso con lesión o discapacidad, claro está siempre sin dolor. Las características físicas del perro no son ni una exigencia ni una limitación. Eso sí, sin ningún dolor.

-¿En pocos meses se puede llegar a lo más alto?
-Siempre que el perro tenga una base buena de trabajo con otras sustancias sí, eso sí es importante, la buena base y la trayectoria. Ur en muy poco tiempo trabajando con salvia ha dado muy buenos resultados porque tenía buena base. Sí es verdad que con un buen programa de trabajo y un club que lo haga bien lleva a que cualquier perro en tres, cuatro o cinco meses puede estar en grado uno trabajando.

-¿Ur no es una excepción entonces, no?
-Tenemos en el club varios casos. Por ejemplo, un dóberman que empezó en julio, es una perrita que venía descartada de IPO, que si no servía, que si era muy sensible… Empezó en julio con nosotros y para septiembre estaba lista para competir en grado uno con puntuaciones bastante decentes.
-¿Cuántos grados hay en detección en estos momentos?
-Hay grado uno, dos y tres. Este año nadie ha competido en grado tres; en grado dos había cuatro personas compitiendo y finalmente se quedaron tres. En grado I está todo el mundo. La mayor parte de la gente no tiene ese ansia de competitividad que hay en otras disciplinas. Entrena para pasárselo bien.

-¿Se llegará al grado tres?
-Este año pasaremos muchos al grado dos, porque la gente va cogiendo más ganas. En el club hay quien podía haber competido por la calidad del perro, pero no dan el paso porque vienen a pasárselo bien. Poco a poco esa gente pasará a la competición.

-¿La Copa de Salamanca ha sido el despegue de la detección?
-Cada vez hay más seguidores. Gente que hacía en su casa pequeñas búsquedas con su perro se está animando a participar en pruebas, ya piensa en competir. Al final no te hace falta un gran equipo para competir en esa disciplina. La verdad que esta modalidad ha despegado. Va a haber más pruebas, la gente está con ganas.

-¿Cómo es la relación entre los que practicáis esta modalidad?
-A día de hoy no existe ese pique ni ese ego que hay en otras disciplinas. Aquí todos nos llevamos bien, hay buena armonía. Tú vas a competir con tu perro, pero sobre todo vas a compartir entre gente de diferentes puntos de España tu trabajo, vas a hablar de perros, todos estamos locos por los perros.

-¿Una competición aún virgen en cuanto a rivalidad?
-Sí, aparte como la mayoría de gente que estamos nos conocemos pues siempre que surge algún problema se habla y se comenta. En la asamblea de este año salieron puntos de este tipo, de cosas que a lo mejor no sentaron bien a algún club y había que solucionarlo. Tratamos cómo se puede explicar o solucionar para que nadie caiga en suspicacias.

-¿Hay jueces suficientes?
-Hasta ahora había tres jueces. Este año se hicieron cursos, se exigía unos requisitos mínimos y han tenido que hacer varios competiciones como comisario y como juez auxiliar y pasar las pruebas para poder ser juez oficial. En 2018 tendremos un abanico más amplio de juez, unos cinco nuevos.

-¿Qué ventaja aporta que haya más jueces?
-Así puedes elegir un juez más cercano a tu zona a la hora de organizar alguna prueba y es más económico para el club, lo que redundará en que se organicen más.

-La copa de 2018 ¿dónde se celebrará?
-En principio todos los clubs interesados tienen que presentar un dossier. El club del campeón de España tiene puntos extras, a igualdad de condiciones, tiene más posibilidades, por lo que es factible que se realice en Navarra.

-¿Tu club quiere organizarla?
-Sí, claro. Estaríamos interesados en organizarla, es un reto.

-¿Qué otra especialidad haces?
Hago ring francés y terapia asistida con animales. Durante siete años hemos sido la delegación de Fundación Bocalán en Navarra y País Vasco y hace unos seis meses nos hemos independizado y seguimos solos como Biak Bat.

-¿Es igual tu entrenamiento con tus perros en las diferentes disciplinas que prácticas?
-Los dos perros que tengo, Ur en detección y Gudari en ring francés, son perros que están deseando trabajar, su actitud es ¿cuándo vamos a hacer algo? y son perros que lo disfrutan mucho. El perro de ring es más duro de cabeza y, a veces, me tengo que enfadar un poquito más, pero tenemos que tener claro que son dos perros con intensidades diferentes. No puedo tratar igual a mi border collie que a mi pastor belga, son dos perros con intensidades diferentes. Intentar siempre que el perro disfrute, que el trabajo sea a través del disfrute. A veces la gente entra en obligación cuando tiene caminos más sencillos, más a favor del perro.

-Háblame de Ur… el campeón
-Ur tiene 5 años y es mi niño mimado y además tuvo la lesión… Lo hemos usado en alguna sesión de terapia con personas con alzhéimer en estado muy avanzado. Pero no es perro de terapia porque se activaría demasiado y sería negativo para él, los perros de terapia tienen que gestionar muy bien sus emociones y sus sensibilidades.

-¿Dónde haces terapia asistida?
-Por un lado en nuestro centro todas las tardes con niños y adolescentes hasta 16 años, por problemática social, y todas las mañanas y algunas tardes nos desplazamos a ocho centros de alzhéimer y demencia, centros de día, seis patrocinados por el Ayuntamiento de Pamplona. También con asociaciones de Álava de niños con parálisis cerebral; con una de personas con discapacidad intelectual, con otra de enfermos de párkinson y en colegios. Tenemos bastante, bastante trabajo. Somos un equipo de cuatro o cinco y no paramos de sesiones de lunes a viernes.
-¿Ampliaréis el equipo?
-La gente nos conoce porque hacemos un trabajo de calidad. Tenemos más demanda de servicios. El inconveniente de no ir a más es muchas veces el dinero, se trabaja a través de subvenciones o patrocinios. Los colectivos, asociaciones o familiares tienen ya bastantes gastos como para invertir más. Tenemos lista de espera de centros para poder acceder a través de subvención o patrocinio. También trabajamos con dos centros de educación especial de Navarra, sobre todo con menores, alguno es mayor de edad, de forma continua.

-¿Desde cuándo estás con perros?
-Tengo 35 años y llevo toda la vida con perros. Cuando yo nací a mis padres les regalaron un mastín leonés de dos meses para que cuidase a mi madre cuando estuviese sola en casa. Mi juguete era el mastín. En mi pueblo yo siempre era “Losu el de los perros”. Con 12 o 13 años cualquier vecino que tenía un perro venía a que le enseñase a sentarse.

-¿Cuál es tu formación a nivel canina?
-Cuando la situación laboral lo permitió di el paso a dedicarme al mundo del perro de forma profesional. Tengo más de 1.500 horas de formación, sobre todo con Fundación Bocalán, que es lo que más he estado haciendo, como técnico en terapias, adiestrador canino, técnico de modificación de conducta, dos cursos de instructor de nivel tres, cien mil seminarios de todo tipo… A día de hoy sigo formándome todo lo que puedo. Es muy importante que la gente que nos dedicamos al mundo del perro no nos quedemos estancados, que veamos de todo y de cada seminario, profesor o instructor cojamos lo que más nos interesa.
-¿Tienes algún método?
-Se oye mucho “yo tengo mi método”, pero no existen métodos sino que debemos adaptarnos a cada perro y a cada propietario y los adiestradores o instructores caninos debemos tener un gran abanico de herramientas con unos amplios conocimientos sobre etología animal y saber aplicarlos.

-¿Con un curso online o de fin de semana se consigue esto?
-No sirve hacer un seminario de fin de semana o un curso online. Esto perjudica mucho a los perros. En nuestro centro de Pamplona, la mayoría de modificaciones de conducta nos vienen después de haber pasado por tres o cuatro pseudoadiestradores y ves que el perro tenía un problema sencillo que se ha agravado por la mala praxis de estos pseudoprofesionales que en muchos casos ni están dados de alta en Hacienda ni tienen seguro.

-¿Hay saturación de cursos?
-Desde luego, existe una saturación en el mercado de cursos y de formación, pero cada uno debe saber qué cursos son buenos, qué profesionales tienen un buen currículum… El problema es que mucha gente ha ido a un curso, ha escuchado algo, ha entendido las cosas a medias y ya se pone a dar cursos.

-¿Y son “adiestradores”?
-Hay de todo, “adiestradores” que nunca han tenido un perro, gente que no sabe dónde tiene el perro la cola o la cabeza y te venden cursos de modificación de conducta. Con internet cualquier persona es capaz de hacer de todo, es horrible cuando oyes: ”me ha dicho fulanito que por 20 euros ve un video de mi perro y corrige a mi perro”. Y no hablemos de los grupos de Facebook que te adiestran perros, o que te dan consejos online, hacen cien mil grupos en cien mil redes sociales… Estos animales que han pasado por los tres adiestradores, el online, el sin formación o el gratis, son perros ya muy difíciles de tratar. Entre todos han agravado el problema. Y luego, ¿qué pasa con todos esos perros?

 

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