A la búsqueda de osos

 

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Por E. IGLESIAS

Hacer un seguimiento de la población de osos es primordial para proteger su continuidad y evitar posibles ataques. En la monitorización de los osos es imprescindible el trabajo de perros expertos en la búsqueda de excrementos junto a los Agentes del Medio Natural, cuerpo que tiene encomendada esta función. Rubi, con su guía Juan, y Big, con Sergio, en el Valle de Arán juegan y juegan por lugares escarpados y reciben su premio, la pelota, cuando marcan deposiciones de osos. En la última temporada llegaron a encontrar más de 200 cacas, de las que luego la Universidad se encarga de descifrar su ADN. Agentes de Cantabria y de Castilla y León llevan tiempo solicitando con insistencia autorización para ir con perros. Por ahora están a la espera.

Juan y Sergio llevaban varios años desarrollando su trabajo como agentes del medio natural en el Valle de Arán de manera conjunta con sus homólogos de la localidad francesa de Saint-Gaudens, uno de los cuales llevaba un malinois.
“Uno de los guardas franceses llevaba un perro, un malinois, y vimos que el trabajo era mucho más efectivo, casi siempre había resultados. Hace unos dos años se lo planteé a mis jefes, se decidió que era buena idea y comenzamos con nuestros dos perros, una pastor belga malinois y un pastor australiano”, indican Juan Rodríguez Rosell y Sergio Mir a LADRIDOS.
El trabajo de sus dos perros, Rubi y Big, se centra sobre todo en buscar excrementos de osos por las tierras escarpadas del Valle de Arán. Corren, saltan, juegan, y cuando marcan que hay algo reciben la pelota como premio. Así llevan dos temporadas. “Buscamos excrementos de osos. El primer año detectamos unos 90, el segundo ya más, alrededor de 200. Al principio encontraba menos porque hay muchas genéticas diferentes y no habíamos enseñado bien, tuvimos que acotar la búsqueda”.
En esta comarca hay doce agentes medio ambientales y dos llevan perro, que no pueden salir con sus canes todos los días. La época de búsqueda la marca la meteorología, pero suele ser de marzo-abril a octubre. ”Cuando hay algún ataque de forma intensa salimos a trabajar de forma intensa una hora u hora y media, porque en un radio corto siempre hay excremento. Los recorridos pueden ser incluso ocho o nueve horas, porque es como un día de campo con ellos”, matizan.
La época más difícil fueron los inicios, cuando comenzaron a enseñar a esta malinois y este pastor australiano. “Aunque aprendieron rápido. Como nosotros íbamos mucho con los franceses, fuimos viendo cómo lo hacía este agente con su malinois y nos sirvió de experiencia”.
Para educar a estos dos perros a marcar las cacas de oso, los agentes usan directamente excrementos verdaderos. “Como para hacer análisis de ADN sólo se necesita una porción muy pequeña, el resto lo tenemos guardado en un congelador y es lo que utilizamos para ejercitarlos. Además cuando salimos de recorrido, o incluso de ocio, siempre llevamos y si no encuentran nada se lo ponemos de forma disimulada en algún lugar para que encuentren y tengan su premio, es importante que siempre tengan su premio, así quieren salir y jugar”.
Cuando el perro sale a trabajar lleva el arnés. “Hacemos búsqueda intensa cuando hay ataques, ahí tiene que encontrar, en los alrededores siempre hay. El resto son paseos, a veces también los llevamos sin arnés, de paseo como disimulando, y vemos que si hay excrementos, marcan. Incluso le echamos algún resto sin que nos vea y lo descubren. Están muy preparados”, indican Juan y Sergio.
Rubi y Big son perros de los agentes, viven con ellos en sus casas y el Consell les ayuda en el mantenimiento y con los gastos veterinarios, hasta un coste de 600 euros al año. “Llega bien esta cantidad, en eso no tenemos ninguna queja, lo que si nos gustaría es que hubiese más agentes en el grupo para que así nosotros nos pudiésemos dedicar en exclusividad al trabajo con perros y podamos salir siempre con ellos, porque tenemos muchos servicios y hay que cubrirlo todo”.

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La preparación de estos perros no ha pasado por ningún adiestrador específico: “Yo compré la malinois a un criador y la preparé yo, entre lo que había visto hacer a mi compañero francés y lo que me contaron en el grupo de Whatsapp que tenemos los agentes del Medio Natural con Gonzalo, uno de los mayores expertos en perros, ha sido suficiente. Aprendimos de lo que nos iban diciendo, de lo que vimos, lo que nos dijo el francés. No hicimos formación por falta de tiempo, pero es importante”.

Las búsquedas de estos perros, que ayudan a hacer los censos de los osos que hay por la zona del Valle de Arán, también se centran en el lobo. “Antes había sólo lobos ibéricos, pero ahora hay movimientos. En zonas cercanas se han detectado varios individuos con genética italiana. Hay que enseñarle todo. Hay muchas genéticas diferentes; aunque por el momento de este animal no encontraron nada”.
Desde que hace dos años estos agentes llevan a sus perros su trabajo ha cambiado mucho. “Hemos pasado de no encontrar casi nada a encontrar bastantes muestras, y no es fácil, piensa que a veces el excremento es de hace cuatro meses y ya no tiene nada de olor, o está escondido debajo de unas hojas. Lo mejor es cuando descubre cacas de crías, es muy importante para hacer los censos”

Cantabria y Castilla y León, no autorizan

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Antonio González, agente medioambiental en la Comarca de Espinosa, Burgos, lleva tiempo intentando que le autoricen a trabajar con perro. “Aquí tenemos los perros de forma individual nosotros, sería a coste cero”, indica a LADRIDOS. Esto facilitaría mucho el trabajo de estos agentes en muchas de sus funciones. “Aquí, de forma esporádica, hemos tenido indicios de la presencia de algún macho en época de celo que viene de Cantabria. Tener un perro que sepa busca excrementos nos da la posibilidad de confirmarlo”, matiza. Ahora está preparando una pastor alemán que va a dedicar a estos trabajos, ya que aunque no hay directiva al respecto, desde la Consejería han manifestado a LADRIDOS que “no existe ningún problema en que se utilicen perros por los agentes medioambientales si éstos entienden que les pueden auxiliar en sus labores”.
Cantabria es otra comunidad donde no hay autorización para trabajar con perros. Gonzalo Palomero, agente del medio natural de primera y con amplia formación canina presentó un meticuloso proyecto a la Consejería de Ganadería partiendo de la base de que “el seguimiento de especies amenazadas, como el oso, requiere métodos que minimicen las molestias a esta especie, objetivo que cumplen los perros detectores, a la vez que ofrecen información valiosa y pueden esclarecer casos donde los indicios entre especie silvestre y animal doméstico no son diferenciables”.
“Mi propuesta es a coste cero. Los perros son herramientas de primera, además es importante el carácter disuasorio de que los agentes vayan con canes, y la empatía que generan. Queremos que formen parte de los equipos”. “Yo estoy preparado, tengo los perros, los medios, la formación , sólo estoy esperando que me digan: venga vale”, señala Gonzalo a LADRIDOS. Puestos en contacto con el Gobierno de Cantabria no ha habido respuesta.

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