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Multa y cárcel en Reino Unido si no

controlamos a nuestro al perro

 

perroReinoUnido

 

El país británico elabora una guía informando de la normativa para los dueños de perros ante los cambios que se avecinan con el Brexit. Bajo el epígrafe “controlando a tu perro en público”, Reino Unido informa a los propietarios de perros que residen en su país una normativa estricta que deben seguir para convivir con sus canes, el comportamiento que tienen que conseguir de estos, sobre todo en lugares públicos y las sanciones a las que se exponen si no cumplen las reglas que pueden llegar hasta el extremo de 14 años de prisión si el animal mata a una persona.

Por Carlos XESTAL

La información publicada por el Gobierno británico se centra en la necesidad de tener a los perros bajo la supervisión de sus dueños y evitar al máximo que haya canes descontrolados tanto en lugares públicos como en los hogares donde residen. En todas las situaciones considera que el propietario es el responsable al permitir a su can tener estos comportamientos.
Así, marca que está prohibido, y la ley lo condena, dejar que un perro “esté fuera de control peligrosamente en cualquier lugar: un sitio público; un recinto privado como la casa o el jardín de un vecino o en la propia casa del dueño”.
La legislación de Reino Unido define como “peligrosamente fuera de control” además de al perro que hiera a alguna persona, al que “hace que alguien se preocupe de que pueda lesionarlo”, es decir, que no solo se tienen en cuenta los ataques realizados, sino que la Ley actúa preventivamente e incluye como perro descontrolado a los que tienen un carácter amenazante y pueden infundir miedo o temor a los ciudadanos.
Según la guía, “los tribunales también pueden decidir que un perro está peligrosamente fuera de control si ataca a otro o incluso si un propietario de un can cree o tiene miedo de poder sufrir lesiones si intentase detener al perro en cuestión que considera como posible atacante del suyo”.
Ante estas situaciones, las penas para el propietario no son pequeñas. Según avisa el Gobierno británico a sus ciudadanos, “puede obtener una multa ilimitada o ser enviado a prisión por hasta 6 meses si su perro está peligrosamente fuera de control. Es posible que no se le permita tener un perro en el futuro y su can sea sacrificado”.


Para el caso de que un perro hiera a una persona, el propietario “puede ser enviado a prisión por hasta 5 años o multado (o ambos). Si utiliza deliberadamente a su perro para herir a alguien, podría ser acusado de heridas maliciosas”.
En la situación extrema de que su perro mate a una persona, “puede ser enviado a prisión hasta 14 años u obtener una multa ilimitada”.
El Ejecutivo británico también recuerda en su guía que es responsabilidad de los dueños evitar que sus perros ataquen a ningún otro perro. Los canes de asistencia, como los perros-guía para las personas invidentes, están especialmente protegidos, y si una persona permite que su perro ataque a uno de servicio se expone a “ser enviado a prisión por hasta 3 años o multado”.

Perros prohibidos
En Reino Unido hay cuatro razas de perro totalmente prohibidas: pitbull terrier, tosa inu, dogo argentino y fila brasileiro y las autoridades son muy tajantes en hacer cumplir la norma. Si alguien decide tener un ejemplar de estas razas se arriesga a que la Policía se lo lleve, incluso si no está actuando peligrosamente ni ha habido queja alguna, y lo entregue en una perrera hasta que un tribunal decida.
Sin embargo, la Justicia en algunos casos limita el poder de actuación de la Policía. Si el perro de raza prohibida en Reino Unido está en un lugar público, las Fuerzas de Seguridad lo pueden retirar, pero si está en una zona privada deben hacerlo con una orden judicial.
Si un animal de estas razas es requisado por la autoridad, no quiere decir que ya no se lo devolverán a su dueño. Existe la posibilidad de que el propietario recurra a la Corte a demostrar que su perro no es de los prohibidos, sobre todo en los casos de cruces o mestizaje. Según la ley británica, es el dueño el que tiene la responsabilidad de demostrar que su can no está dentro de la lista de perros prohibidos, si no lo hace será condenado por un delito y se enfrentará a una pena de hasta seis meses y el can será sacrificado. Si lo demuestra, se lo devolverán sin condiciones.


Hay otra esperanza para los perros de estas razas en Reino Unido. Si el dueño considera que no es peligroso, puede solicitar que se incluya en el IED, Index of Exempted Dogs, una especie de lista en la que se integran los que tras ser valorados por un tribunal y dictaminar que no es un peligro para el público reciben un certificado de exención de por vida.
En este caso debe cumplir con unos requisitos: ser castrado, tener microchip, ir siempre con correa y bozal en público y estar en un lugar que no pueda escapar. Además el propietario, que debe ser mayor de 16 años, se compromete a contratar un seguro contra ataques de perros a personas, mostrar el certificado de exención cuando lo solicite un oficial de Policía o guardián de perros del Consejo y avisar al IED si cambia de dirección o si el perro muere.

Áreas para perros

En algunos espacios públicos de Inglaterra y Gales hay zonas para canes regidas por las Órdenes de Protección de Espacios Públicos ( PSPO, por sus siglas en inglés ). La ordenanza británica ordena:
Mantener al perro en el recinto
Introducir al perro en una pista si lo indica un oficial de Policía, un oficial de apoyo comunitario de la Policía o alguien del Consejo
Evitar que el can vaya a ciertos lugares, como las tierras de cultivo o partes de un parque
Limitar el número de perros por persona (esto también se aplica a los paseadores de perros profesionales)
Llevar bolsas desechables para la recogida de las cacas.

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