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Perros descendientes de canes

que ayudaban a los nazis

ahora salvan vidas

cacas

 

Inicia su andadura el grupo de perros de salvamento de polícias locales de andalucía, comunidad que registra el mayor número de denuncias por desaparición. Un perro, para lo malo y para lo bueno, hará lo que le enseñe su dueño. Si aprende a buscar será una estupenda herramienta para localizar a personas desaparecidas. Lo hacían los nazis y estos mismos perros ahora salvan vidas. Con esta premisa surge el Grupo de perros de salvamento de Policías Locales de Andalucía, para formar y colaborar en la búsqueda de personas perdidas en la comunidad donde más casos se denuncian. 

Por Miguel PELE

 

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Este grupo, recién creado, lo forman policías locales de Montilla, Cabra, Priego, Aguilar de la Frontera, Puente Genil, Lucena, El Carpio, Priego de Córdoba y Bujalance, municipos todos de Córdoba.

David Pino es un todo terreno del mundo del perro. Además de ser policía local en Montilla, con 20 años en el cuerpo, tener más de 5.000 horas de formación canina, pertenecer al grupo Montilla k9 sport los últimos diez años, ser dos veces campeón de Andalucía de mushing y llevar seis formando unidades caninas, decidió crear el Grupo de perros de salvamento de Policías Locales de Andalucía. Presentó el proyecto y la Diputación de Córdoba se lo aprobó.

Mucha de su formación tuvo que ir a recibirla al norte de España o a Alemania o República Checa, donde localizó a los perros con los que trabaja, raza pastor alemán de línea de trabajo DDR (antigua Alemania Democrática), “perros que tienen un instinto de rastro muy potente, que son los que se utilizaban en los campos de concentración para rastrear a los que se fugaban, nosotros los utilizamos para salvar vidas”, aclara a LADRIDOS.

Para formar al grupo, comenzó dando un curso de 21 horas a los policías locales y, “aunque son pocas, están adaptadas al INCUAL y es importante saber que por primera vez se recibe una titulación por parte de la administración, que empieza a reconocerlo y a dar un diploma, pues hay un examen teórico y otro práctico”, matiza Pino.

Al acabar esa primera formación tuvieron oportunidad de participar en la búsqueda de un desaparecido a principios de diciembre que acabó con éxito. Localizaron a la persona con problemas de alzhéimer que, tras perderse a 2 km de un hospital, había caído en una zanja de dos metros de profundidad, donde  el perro Ares marcó el lugar.

Zonas rurales

Cuando se pierde una persona, los primeros que se activan son la Policía Local y Protección Cvil. El 99% de las pérdidas son en zonas rurales y Andalucía es la comunidad que registra más desapariciones. Con una media de 4 o 5 búsquedas por año, algunas tienen final feliz, “que es lo más importante y llega un momento que, aunque sea suerte, la suerte hay que buscarla y hay que estar bien preparado para llevar un equipo para adelante”. Sin embargo, se lamenta que el protocolo que tiene la Guardia Civil está bastante anticuado, aunque ya se han mantenido reuniones con dicho cuerpo para ceñirse todos al CNDES (Centro Nacional de Desaparecidos), para activar rápidamente la búsqueda. Antes se esperaba al siguiente día y al otro llegaban los perros, “estadísticamente en la primera hora es cuando más partículas odoríferas hay, siempre teniendo en cuenta la climatología”.

Entrenan en asfalto, sobre todo, en polígonos industriales, porque estas superficies obligan al perro a estar más atento y “cuando llegan a otras más porosas como arena o tierra, es como si le dibujases una línea en el suelo, y así se perfecciona la técnica, que es la concentración del perro y que no pierda el rastro en ningún momento”.

Para  entrenar a sus perros de rastro van por la mañana a un lugar y dejan allí constancia de las muestras o con algún figurante. Por la tarde ya van con los perros para que inicien la búsqueda de la persona supuestamente perdida, entrenamientos que realizan dos veces por semana.

Recientemente ha pasado las pruebas IRO (Asociación Internacional de Rescate), como único representante de Andalucía, en las que se requiere obediencia, destreza, aparatos y búsqueda. Con ello certifican que el perro está cualificado y homologado para estas tareas.

A diferencia de los perros “profesionales”, en el adiestramiento de un perro de calle “para mí el 50% es la llamada, el 25% la socialización y el otro 25% educación y  obediencia”.

En los cursos que imparte este grupo  además de la formación teórica y práctica sobre el guía de base y el perro, también se proporcionan los protocolos a la hora de tomar datos, dónde buscar, qué es un punto de localización segura, un puesto de mando

La duración de la formación es de entre 20 y 40 horas presenciales “absolutamente insuficientes para poder formar a un perro de rastreo. Aquí lo que se dan son nociones básicas. Una vez puestas las bases, el seguimiento de estos alumnos se debe hacer con seminarios, jornadas o cursos en los que se presenten con sus perros, se vayan evaluando y superando diferentes niveles”, matiza.

Según David, “un curso de detección de narcóticos necesita seis meses; uno de grandes áreas que pueda pasar la certificación, mínimo son dos años; y de rastro de dos años y medio a tres.”

Finalmente, se queja de que esto es lo que falta en Andalucía, que no haya una normativa que se adapte a INCUAL, “porque en el norte nos llevan 15 años de ventaja y en Europa, 20”, aspecto que espera que comience a cambiar y las certificaciones cualificadas lleguen a los adiestradores.

Personas perdidas en Andalucía en  2018

8.567 denucias de desapariciones al año

8.058 de ellos son menores de edad

75% En Córdoba y Granada

36 desapariciones de alto riesgo

64 delitos o faltas de sustracción de menores

Patagonia

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