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Preparar un perro señal

cuesta 1.500 euros

que paga la persona sorda

askalGrande

 

La asociación privada Áskal tiene una red de formadores especializados en perros señal repartidos por la geografía española que trabajan de forma autónoma. Los perros señal son canes de asistencia que avisan de sonidos a las personas sordas o con pérdida auditiva. Mientras que en otros países su uso está muy extendido y es gratuito, en España aún es bastante desconocida su existencia y, por el momento, solo se preparan de forma privada con un coste medio de 1.500 euros que debe sufragar el usuario. Según los datos facilitados a LADRIDOS por Cristina Carles, directora de Áskal, entidad reconocida en España para esta función, en la actualidad hay diez perros trabajando y ocho en formación.


Por Emer IGLESIAS

 

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-¿Qué periodo necesita un animal para convertirse en perro-señal?

-Varía mucho dependiendo del temperamento del perro y del tiempo que el usuario/a dedique al adiestramiento. También depende de cuantos sonidos tenga que avisar y de si se acredita para acceso público o no. La mayoría de los clientes tardan aproximadamente un año, mediante clases particulares de un adiestrador de Áskal cada 15 días, donde reciben pautas sobre cómo enseñar a su perro.

-¿Qué funciones pueden realizar y cuáles son las más demandadas por los usuarios?

-Pueden avisar de cualquier timbre (interfono, puerta, despertador, fijo, móvil, electrodomésticos), pero también del llanto de un bebé o de que otra persona está llamando al usuario (un familiar enfermo que necesita ayuda o un amigo por la calle). Avisan si se caen cosas al suelo, si suena una alarma de emergencia y pueden hacer otras cosas que específicamente necesite un cliente, como tocar un botón de teleasistencia o pedir ayuda a un familiar si la persona sorda lo necesita. Lo más demandado es la respuesta al nombre, los timbres y el despertador. También el adiestramiento en acceso público, para comportarse de la forma impecable que corresponde a un perro de asistencia en una estación de tren, un restaurante o cualquier otro espacio público.

-¿Cuál es el perfil del usuario de uno de estos perros? ¿Hay más niños o adultos?

-Hay varios tipos. Personas sordas profundas, generalmente nacidos sordos y que suelen utilizar la Lengua de Signos para comunicarse. Personas con pérdidas variables que se han producido en edad adulta y utilizan la comunicación oral, la lectura labial y a veces implantes cocleares o audifonos; pero cuando se los quitan, el perro les da mucha tranquilidad. Ancianos con pérdida auditiva propia de la edad a los que  el perro, además de avisar de sonidos, aporta compañía y seguridad.

En cuando a los niños son menos frecuentes, porque son los padres quienes les despiertan por la mañana, no tienen personas a su cargo, no son responsables de atender la puerta…, aquí el perro avisará al adulto que cuida de él.

-¿Cuántos perros señal hay en España?

-En este momento hay seis perros trabajando en Cataluña, dos en Galicia, uno en Navarra y uno en Madrid. En preparación tenemos cuatro en Madrid, uno en Euskadi y tres en Lleida.

-¿Cuál es el tiempo de espera para conseguir un perro señal? -Muy poco. Si la persona sorda ya tiene un perro y es apto, el entrenamiento puede empezar inmediatamente. Si hay que buscar un perro, puede llevarnos unos 3 meses seleccionar uno idóneo en un refugio y pasar una fase de recuperación y estabilización antes de ir a vivir con el cliente. Salen muy afectados de las perreras y necesitan un tiempo hasta poder empezar a aprender.

-¿Qué coste tiene prepararlos, quién lo paga?

-El coste no es muy alto porque el usuario pone mucha “mano de obra”, ya que en Áskal defendemos que la propia persona sorda puede adiestrar a su perro. Eso además mejora la relación y vinculación, el desempeño del perro a largo plazo y la autoestima del cliente. El precio que paga el cliente una vez más depende del temperamento del perro, cuántas cosas quiera enseñarle y cuánto tiempo dedique a trabajar entre visitas del adiestrador de Áskal, pero en pocos casos es más de 1.500 euros y en algunos, mucho menos. El coste de los perros señal también es bajo porque no trabajamos con perros de raza, ni hay que criar cachorros. Además de darle una oportunidad a un perro de refugio, sale más barato.

-¿Cómo se hace el emparejamiento de un perro señal con la persona sorda?

-Es un arte. Hay que encontrar un perro que encaje con la personalidad, el estilo de vida y las preferencias del cliente y que además tenga el temperamento idóneo para trabajar el alerta de sonidos y comportarse en acceso público. A veces hay que recorrer muchas protectoras buscando el perro idóneo, pero siempre encontramos lo que estamos buscando. No tenemos perros “en stock”. Cada perro se busca para un cliente determinado, al que ya conocemos mediante una primera entrevista donde elaboramos su perfil y tipo de perro idóneo.

-¿Qué significa que llegue un perro señal a una familia?

-Realmente no llega “un perro señal”, llega un perro apto que hay que adiestrar o se empieza a ver con otros ojos a la mascota de la familia. Supone dedicación del usuario, complicidad de la familia para no hacer cosas que retrasan el adiestramiento (“malcriar al perro”) y constancia. A veces la gente cree que será mucho más fácil y rápido, pero preparar un perro de asistencia lleva tiempo y requiere de paciencia y perseverancia. Así que fundamentalmente, educar al perro supone compromiso y tiempo, pero el resultado merece la pena. Eso nos dicen los clientes, que al final están muy orgullosos de su perro y lo que han conseguido ellos mismos. Este sistema de trabajo funciona mucho mejor que recibir un perro adiestrado que no saben manejar.

-¿Qué razas son las más idóneas para este trabajo?

-Ninguna específicamente, por eso podemos trabajar con mestizos. En general son mejores los perros pequeños y medianos, reactivos al sonido, curiosos, independientes, perseverantes. También necesitamos que estén seguros de sí mismos, no tengan miedo y por supuesto, ninguna agresividad hacia perros o personas.

-¿Puede llegar a ser perro señal la propia mascota de una persona sorda?

-Sí, perfectamente. De hecho, varios de los perros que tenemos en adiestramiento ahora mismo son mascotas de los clientes. Valoramos al perro en una primera visita domiciliaria y si es apto, puede empezar a aprender inmediatamente.

-Los perros señal que ahora tenéis emparejados, ¿qué razas son?

-Prácticamente todos son mestizos, salvo un pastor alemán y una golden que ya eran mascotas de los clientes.

-¿Estáis en todas las comunidades autónomas?

-La asociación nació en Barcelona y ahora estamos presentes en toda España, pero también en Argentina. En breve, se incorporan a la red Áskal profesionales de Chile, Guatemala, Colombia y México. Nos quedan algunas provincias españolas por cubrir, pero prácticamente podemos atenden a personas sordas en todo el territorio español. El sistema de trabajo requiere que haya un adiestrador cerca de cada cliente, porque las visitas suelen ser cada 15 días.

-Una persona que necesite un perro señal, ¿qué tiene que hacer?

-Escribir a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y les daremos toda la información. También dar una vuelta por www.askal.es

-¿Es más fácil conseguirlo en una comunidad que en otra?

-En algunas provincias no tenemos entrenador y eso puede dificultar o encarecer el trabajo, por los gastos de desplazamiento. Pero hay formas de superar esta barrera y prácticamente podemos atender en cualquier comunidad.

-¿Trabajáis con asociaciones de personas sordas? 

-De toda España. Tanto a nivel de las Federaciones y Confederaciones Estatales como a nivel de las delegaciones autonómicas o provinciales.

-¿Cuántos años de media trabaja uno de estos perros?

-Unos 8-10 años, si empieza joven, como 1-3 años. Los mestizos pequeños son muy longevos y su trabajo muy divertido para ellos y poco sacrificado; prácticamente no trabajan en la calle, donde pueden disfrutar de sus paseos como cualquier perro. Están seleccionados por reactividad al sonido, así que les encanta avisar de todo lo que oyen. La mayoría no se jubila porque el propio perro no quiere y aunque ya no corren tanto cuando suena el timbre, siguen avisando. Nosotros sí decidimos jubilarnos de la responsabilidad del acceso público cuando ya están mayores, pero mientras oyen, siguen despertando a sus dueños cada mañana.

-Cuando se jubilan, ¿a dónde van?

-Cuando Áskal acoplaba perros adiestrados, nos hacíamos cargo de su jubilación si el usuario o su entorno familiar no podía atenderlos. Ahora que los perros son de los clientes, se quedan con su familia hasta que se mueren y eso es mucho mejor para el perro. Además, aunque ya no puedan hacer acceso público, en casa siguen siendo útiles aunque ya estén mayores.

-¿Cuántos formadores hay en Áskal?

-Ahora mismo la red Áskal tiene 21 profesionales de la educación canina especializados en perro señal. A finales de 2020 se incorporan otros 20 compañeros. Trabajamos de forma autónoma pero con el apoyo de la asociación y el resto de integrantes de la red. Es decir, cuando una persona sorda de cualquier provincia solicita apoyo, el caso se transfiere al compañero de la red en esa provincia, que es quien ayuda a ese cliente a preparar a su perro. Desde Áskal se hace un seguimiento de su trabajo, para asegurar que la calidad del adiestramiento es óptima y si tiene cualquier problema, cuenta no solo con el responsable de seguimiento en Áskal, sino con el resto de compañeros de la red para sugerirle opciones.

-¿Qué necesita una persona para llegar a ser formador de un perro señal?

-Solo integramos en la red a profesionales del mundo del perro que ya tienen formación y experiencia en adiestramiento básico, modificación de conducta y trato con los clientes. Los candidatos hacen una formación de un año en Áskal antes de que empecemos a asignarles casos y también tienen que cursar al menos el primer nivel de lengua de signos.

-¿Hay falta de regulación de este tipo de servicio?

-Mucha. No solo no hay leyes de perros de asistencia en todas las comuniades autónomas, sino que tampoco está reglada la formación. Por nuestra parte, en Áskal decidimos asumir un compromiso de calidad con la pertenencia a Assistance Dogs Internacional (ADI) y contamos con su sello desde 2012. Solo otra organización española es miembro de ADI, pero todas las organizaciones que pertenecen a ADI reciben una supervisión de su trabajo, no solo en términos de calidad del adiestramiento, sino de calidad de servicio y trato al cliente, respeto al bienestar animal y estricto cumplimiento de las leyes de cada país. Ya que la administración española no regula el sector, nos parece serio asumir voluntariamente unas regulaciones internacionales serias que nos obligan a ser muy estrictos con nuestro trabajo.

-No es difícil encontrar personas que se autodenominan adiestradores caninos y se ofrecen para todo. ¿También en los perros señal?

-Menos, es una labor muy especializada y afortunadamente tenemos menos “espontáneos”

-¿Qué perjuicio puede ocasionar a un usuario recurrir a una persona sin una formación adecuada?

-Fracasar en el trabajo con su perro, tirar el dinero, frustración… y en algunos casos, empeorar conductas no deseadas al aplicar técnicas contraproducentes. Pero quizá el mayor riesgo es no acudir a un profesional e intentar corregir problemas serios con los consejos de la tele, del listillo del parque o los “criterios de toda la vida”. La educación canina ha evolucionado mucho y sobre bases científicas. Mejor seguir los consejos de quienes se han formado con seriedad.

 

Un servicio imprescindible para las personas sordas que tienen que soportar un alto coste para llegar a disfrutarlo, muy diferentes a los ciegos, que a través de la Once los consiguen sin coste alguno en España,  al igual que en Portugal y en la mayoría de países.

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