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Ni rastro de moho

Moho. Pared

Llega el perro al área afectada y, en pocos minutos encuentra, incluso en bajas cantidades, la presencia de moho entre múltiples materiales que se ven expuestos a este hongo de alto potencial de dispersión. Se confirma al perro y se le deja en modo de espera mientras el guía anota en la plantilla de trabajo el lugar marcado por el perro. Así funciona la detección canina de moho, una gran desconocida en nuestro país.

Por Jonathan MANZANO

El moho es una agrupación de especies de hongos que se reproduce a través de esporas, flotando en el aire como lo hace el polen. Una de sus principales funciones es la de descomponer la materia muerta, estando presente en gran variedad de materiales, principalmente en los orgánicos, como la madera. Pero también en otros elementos como el cemento, el yeso o el hormigón, entre otros. Así es como le surgió la idea a Sergio Álava, adiestrador canino y director del Centro Canino Roblezal, de adiestrar perros especializados en detección de moho para organismos oficiales de países extranjeros y otras personas, “hace 3 meses entregamos una pareja de perros a una empresa estadounidense que se dedica a inspeccionar construcciones de madera”.

Esta iniciativa surgió ante la necesidad de un cliente, “nosotros realmente lo que más hacemos es formar perros por encargo para diferentes sectores. Los perros detectores de este tipo están muy poco extendidos, por ser su utilidad desconocida. El moho es más perjudicial de lo que se puede creer, pudiendo generar afecciones respiratorias, intoxicaciones o problemas estructurales en construcciones” explica Sergio.

“Nosotros particularmente trabajamos con olores reales sintetizados por nuestra filial Varikennel, que se dedica a la fabricación de todo tipo de olores para el adiestramiento canino. Se trabaja con diferentes tipos de moho, conglomerados en una misma muestra. De este modo, el perro puede dar positivo en diferentes tipos de entornos. Es decir, no aislamos un componente del olor, sino que tomamos el olor de cada tipo de moho en sus diferentes estadios, para formar una muestra única” relata Álava.

Frecuentemente en las sesiones de detección se inspeccionan inmuebles completos que, en algunos casos, pueden requerir de varios días de trabajo. Los costes de cada sesión, dependerán del tiempo necesario para inspeccionar una sola estancia en función de los metros cuadrados y de los obstáculos que puedan dificultar la tarea.

Como en otras especialidades de detección, casi cualquier perro podría entrenarse a nivel amateur pero para labores profesionales, con jornadas largas de trabajo y dificultades climáticas, ambientales o físicas, muy pocos ejemplares dan el perfil adecuado tal y como nos relatan desde el centro Roblezal. “La raza predispone ciertas cualidades y el ejemplar con sus habilidades y capacidades determinan. Nosotros preferimos razas con hocicos medio grandes, por su mayor potencia. Por poner un ejemplo, un labrador puede ser un magnífico ejemplar para este trabajo, pero nunca va a llegar a la capacidad olfativa de un Bloodhound. Sin embargo, la adiestrabilidad del primero es mucho mayor que la del segundo. También se debe tener muy en cuenta el tipo de guía que manejará al perro, a la hora de formar a su perro. Nosotros empleamos a un 90% Pastor Belga Malinois, por su alta adiestrabilidad, capacidad y disposición para el trabajo, longevidad, etc. Pero esta raza suele entregar ejemplares difíciles de manejar para manos poco expertas, por lo que la selección del perro será determinante para el éxito” argumenta Sergio Álava.

El proceso de adiestramiento comienza desde las 16 hasta las 24 semanas de edad, para poder realizar con éxito los exámenes físicos pertinentes al animal con el objetivo de buscar la mayor longevidad posible en el trabajo tal y como relata Sergio Álava. Entre los seis y diez meses que dicho adiestramiento se trabaja con la motivación por el juego. Pero para estos perros, dado que trabajarán en interiores, se buscan canes que sean capaces de hacer marcajes pasivos para evitar, en la medida de lo posible, daños al mobiliario.

Los perros pueden inspeccionar en minutos, lo que por sistemas tradicionales llevaría horas hacerlo. Su grado de eficacia parte desde el 80% hasta el 99%, dependiendo de las condiciones climatológicas. Factores como la temperatura, la humedad o la presión atmosférica jugarán a favor o en contra del perro, en función de sus valores individuales, así como en su conjunto. “La lluvia puede beneficiar, pero si se trata de lluvias torrenciales con mucho lavado, empeorarán las condiciones, no obstante, dejando unos días de margen de secado, ayudarán de nuevo por hidratar las muestras” explica Sergio. Se pueden dar falsos positivos por contaminación o falsos negativos por que el olor no llegue a la superficie, sin embargo, la formación del guía, será determinante, para que el porcentaje aumente sensiblemente.


¿Qué es el moho?

El moho es una agrupación de especies de hongos que se alimentan de materia orgánica, algunas de las cuales pueden llegar a ser perjudiciales para la salud. Son organismos especialmente resistentes, al tener un alto poder de dispersión, gracias a que se pueden reproducir asexualmente por esporas que viajan por el aire durante cualquier época del año. Está formado por una red de filamentos multicelulares microscópicos llamados hifas que son sólo visibles cuando están agrupados formando colonias. Además, pueden llegar a permanecer adheridos a distintos materiales como la madera, el hormigón o el cemento durante varios años.

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