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City Dog, un proyecto para que no haya ni

una mascota maleducada en nuestras calles

city dog techo

 

Tres personas afines al mundo canino han puesto en marcha en Barakaldo un proyecto para conciliar la convivencia de las mascotas en una ciudad en la que deben cohabitar con otras personas que no siempre sienten simpatía por estos animales. A través de campañas, carteles o clases de reeducación canina intentan que la coexistencia sea lo más plácida posible. Pocos requisitos, mucha colaboración e imaginación, e implicación de las autoridades, dan frutos que se pueden exportar a otros municipios.

Por Miguel PELE

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Ante las dificultades de armonía entre personas y mascotas en las ciudades surge un proyecto de tres personas preocupadas por resolver estos conflictos. Ane Rodríguez es doctora en biología y especializada en comportamiento y bienestar animal, Idoia Gallardo lleva las redes sociales y atiende el teléfono y Luis Marín es educador canino. Lo presentaron en el ayuntamiento de Barakaldo en 2017 y ya están recogiendo buenos resultados.
El proyecto City Dog nace por la radicalización del conflicto entre propietarios de perros y otros con menos simpatía por estas mascotas, en palabras de Rodríguez a LADRIDOS “para intentar mediante la educación y la búsqueda del entendimiento llegar a una solución. Es un proyecto educativo para la ciudadanía y de concienciación cívica. Se intenta buscar las necesidades que pueda tener cada sector o grupo de personas, dar una solución y hacer un poco de mediador”.
Dentro del proyecto hay dos líneas principales: la comunidad City Dog, que agrupa básicamente a la gente que tiene perro, y por otro lado a los sectores que se ven afectados por los que tienen perro.
Para el primer grupo tienen unos valores, que son de “civismo, del cuidado físico y mental de sus mascotas, llevarlo atado donde corresponda y lograr que no moleste a nadie, recogida de heces y pis en lugares apropiados, el valor de la convivencia, si surge algún conflicto intenta mediar, facilitando que cada uno busque su espacio”, aclara Ane.
A través de los veterinarios y tiendas de animales se les facilita un carné, en el que van estos valores y las indicaciones generales. Este carné da acceso a servicios gratuitos para ellos, como cursos de adiestramiento, etología, solución problemas del propio propietario, actividades de grupo… Para beneficiarse piden que sean perros censados y del municipio de Barakaldo. Con una llamada, Idoia toma los datos y a partir de ahí se pueden apuntar libremente. El calendario de clases se publica el mes anterior y cada usuario puede elegir, con coherencia, lo que quiere mejorar con su mascota. Las clases son de obediencia (a varios niveles), la llamada, pasear sin tirones, evitar que coma alimentos tirados en el suelo (como comida envenenada o con alfileres), juegos de olfato, clases específicas para cachorros…


El Ayuntamiento financia el proyecto, durante nueve meses al año, dos días a la semana. No se anima a que tengan perro, sino a que lo tenga quien realmente esté preparado y que sepa que tiene el respaldo municipal. En declaraciones de Ane “si lo tienes lo tienes bien, si no es mejor no tenerlo. Si la sociedad tiene cada vez más perros es porque el perro está cumpliendo una función afectiva y esta función hay que entenderla, pero también hay que educarla. Está muy bien tener perros porque te dan mucho cariño y los quieres mucho, pero también hay que educarlos y hay que tenerlos bajo ciertas condiciones”.
El consistorio de Barakaldo dispone de dos espacios, uno cerrado y otro cubierto. “Al principio, como había pocos solicitantes, la atención era personalizada. Conforme crece la demanda se realiza en grupo. Cuando las sesiones son de etología acuden los propietarios sin sus mascotas y en las clases van con ellos. Los agrupamientos siempre se hacen en función de la demanda, dependiendo de las necesidades de los usuarios”.
Para el otro grupo, con los comercios, se han utilizado estrategias de marketing y un poco de paciencia que consigan promover el civismo. Se pusieron carteles específicamente diseñados y más de 600 comercios tomaron parte en esta iniciativa.
Las necesidades se cubrían cuando sugían, primero comercios, jardinería, padres… Conforme el ayuntamiento detecta un conflicto ellos buscan soluciones basadas en un conocimiento científico, para que la necesidad del dueño del perro llegue al comerciante y viceversa, más aún con la moda el turismo con perro.
Entre algunas de sus iniciativas cuentan con el “semáforo canino”, que consiste en anudar a la correa del perro un lazo verde si la mascota es totalmente sociable; amarillo, si no pasa por el mejor momento y habría que consultar con su dueño; o rojo, que avisa claramente que no es el mejor momento ni lugar para interactuar con este perro.
Además, también se han realizado actividades con niños, acudiendo a algún colegio, centro lúdico y llevando a cabo dinámicas con los más pequeños para enseñarles pautas de comportamiento y cuidado hacia los animales. Todo ello en pro de una futura mejor convivencia entre todos los habitantes de Barakaldo, sean o no amantes del mundo perruno.

LOS LOGROS

-Han participado en el proyecto en torno a 650 personas con perros.
-Más de 600 comercios de a pie de calle han colaborado en las distintas campañas.
- Han logrado reducir el número de heces entre un 15% y un 43% en los parques seleccionados.
-Un efecto similar en los comercios y el número de orines que encontraban en sus escaparates.
-El 75% de los participantes valoran el proyecto con un 4 o 5 (escala del 1al 5).

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