El microchip  puede no ser seguro

 

microchip en perros por comunidades autónomas

               *En Castilla-La Mancha los datos son aproximados según veterinarios consultados. El Consejo de Colegios Profesionales de C-LM  no facilitó los datos a pesar de
                solicitarlos en diferentes ocasiones y por diversos medios.

 

Por Jonathan Manzano / E. Iglesias

Numerosos profesionales del sector canino ponen en entredicho la seguridad que ofrece el microchip para la salud del perro por su temprana edad de implantación. AVID, fabricantes de microchip con más de 30 años de experiencia, defiende la eficacia de esta tecnología y su inocuidad para el perro.

Apartir de los dos meses de edad el perro podrá ser identificado mediante un código único. La información registrada del animal y del responsable legal de mismo quedará registrada en la base de datos del Censo Canino que tiene cada Comunidad Autónoma, y almacenada en el microchip, un dispositivo que alcanza el tamaño de un grano de arroz y que parece inofensivo para la salud de nuestros canes.
Cada uno de los microchips están encapsulados en cristal biológico y recubiertos de una película de Parylene que hace que sea imposible su migración y lo convierta en el método más eficaz y seguro para la identificación de un perro tal y como afirma Paula Pardo Martín, responsable de AVID Microchip a LADRIDOS.
Sin embargo, algunos veterinarios como Richard Allport, cuestionan la seguridad que pueden prestar estos dispositivos para la integridad de nuestros canes, especialmente por la temprana edad a la que se le introduce el microchip, con tan sólo ocho semanas de edad, y a razas pequeñas de perros.
Los fabricantes de microchips como AVID sostienen que la salud del perro no corre peligro en ningún momento “Conocemos muy pocos casos en los que el microchip, por sí solo, haya perjudicado a un animal” afirma la responsable de AVID, empresa con más de 30 años de experiencia en el sector del microchip.
Antiguamente, la forma más común de identificar a los animales eran los tatuajes. Difíciles de borrar pero mucho más dolorosos para ellos. El progreso tecnológico ha traído consigo la utilización de estos dispositivos de identificación, los cuáles llevan utilizándose desde hace más de 30 años.  
Este aparato ha de ser implantado por un veterinario autorizado,  ya que es el único profesional cualificado para ello. Esther González, de la clínica veterinaria de Madrid habla con LADRIDOS para explicar cuál es el proceso de implantación del conocido sistema de identificación. “Primero se comprueba que el animal no lleva ya microchip, ya que puede tratarse de un animal robado o extraviado. Tras esto, se coge el microchip a implantar, y con el lector se comprueba que el número que aparece es el mismo que figura en las pegatinas que vienen con el microchip. Antes de implantarle el microchip, se limpia con una gasa y alcohol la piel donde lo vamos a implantar, en la zona izquierda del cuello. No necesita ningún tipo de anestesia. Durante el proceso, se recomienda que el propietario sujete al animal la cabeza para que no la gire mientras tanto, ya que es una aguja un poco grande y molesta y lo normal es que se muevan. Después se vuelve a limpiar la zona con una gasa y agua oxigenada, pues a veces sangran un poco tras implantarles el microchip. Por último, con el lector de microchips, comprobamos que el chip implantado se lee correctamente”.
Una vez finalizado este proceso, el propio veterinario da de alta los datos en la base de datos del Colegio de Veterinarios.
El proceso de elaboración de estos microchips comienza con la fabricación del dispositivo que almacenará la información necesaria. Posteriormente, se encapsulará en una jeringuilla individual, esterilizará y grabará la información. “Nuestros microchips, al ser fabricados en Estados Unidos, se someten a todos los controles biosanitarios de dicho país y a todos los que exige la normativa europea. Nada es completamente infalible, pero el porcentaje de microchips defectuosos es muy bajo. Por este motivo, siempre recomendamos leer el microchip antes de implantarlo para comprobar su buen funcionamiento” afirma Pardo.
AVID Microchip está presente en Estados Unidos, Canadá, México, Colombia y en Europa a través de las filiales en España y Reino Unido. “Fabricamos varias tecnologías de microchip, en Europa se implantan y se comercializan los microchips que siguen la normativa ISO, de 15 dígitos. En el resto de países no hay una tecnología establecida por norma y se implantan microchips de otras tecnologías”. Las nuevas investigaciones apuestan por elementos aún más pequeños tal y como nos comentan desde AVID Pardo “Durante los últimos años hemos desarrollado microchips más pequeños y mejorado la tecnología de los lectores. Nuestro lector Minitracker, el más pequeño y manejable, ahora está disponible con tecnología bluetooth”.
Sin embargo, aún existen personas que deciden no implantar el microchip a sus perros. “No lo voy a abandonar, a mí no se me va a escapar...”. Éstos son algunas de las justificaciones que realizan, pero lo cierto es que identificar a un perro con un microchip es un procedimiento que no traumatiza al animal, pero perderse accidentalmente y no tener ningún elemento identificativo para saber a quién reclamar, no lo es. Para Paula Pardo es necesario realizar más campañas de concienciación social ya que “otras veces hay animales sin identificar simplemente porque el propietario ignora la existencia del microchip”.
Para poder desplazarse por otros países de la Unión Europea es necesario que los perros estén debidamente identificados con un microchip que cumpla con las normas ISO 11784 y 11785.

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