Editorial:  Más altruismo que trabajo

Edit

Tres border collie ayudan en la reforestación de  Chile. Foto: Constanza Torres

Coincidiendo prácticamente con el inicio de la crisis económica en nuestro país se produjo un boom de actividades con el perro. Muchos buscaron y encontraron en el sector  una salida ante una vida casi abocada a un paro de larga duración. Una casi nula regulación, como desde estas páginas denunciamos constantemente, llevó a la proliferación de personas entregadas al mundo canino. De estar acostumbrados a los perros policía casi como los únicos que realizaban un trabajo para la sociedad, ahora resulta familiar verlos en empeños de todo tipo en los que hacen labores insustituibles. En muchas ocasiones todavía se realizan estas actividades de forma altruista. Éste es el caso de las dos hermanas que vienen a nuestras páginas que con sus tres border collie están ayudando a reforestar, sino reforestando ellas en solitario, el más de medio millón de hectáreas perdidas en los graves incendios que asolaron Chile en verano. Pero no sólo ponen los perros, también de su propio bolsillo salen las semillas que lanzan sobre las cenizas. Y lo más grave aún, ninguna administración ha contestado ni siquiera a sus correos.
Los rescates difíciles de perros huidizos que no permiten que nadie se les acerque deberían ser misión de las autoridades municipales, pero como éstas no cuentan con los medios necesarios al final grupos altruistas como Localizania son los que ponen sus conocimientos, medios, tiempo y dinero para ayudar a estos canes. Una vez más la solidaridad a través de grupos de Teaming (un euro al mes) es lo que ayuda a la financiación de unas labores que deberían estar profesionalizadas.
Por otra parte, perros de muy diversas terapias florecen por doquier, y, desgraciadamente, muchos de ellos lejos de estar profesionalizados, lo que puede provocar más mal que bien. Las intervenciones asistidas con animales deberían estar reguladas y bajo supervisión de las autoridades formadas en la materia.