Ataúdes caninos de moda a partir de 100€

ataud

Por Emerre Iglesias

Una nueva legislación en Galicia, a la que le pueden seguir otras comunidades, permite el enterramiento de las mascotas en fincas particulares o en lugares públicos previa comunicación y evitando la cercanía de ríos o arroyos, por lo que la incineración ya no es la única opción y se abre el camino a los ataúdes de todas clases y tamaños.

Partiendo de unos cien euros, ya se fabrican hasta para perros de más de 110 kilos. Aunque países como Argentina, Inglaterra o Francia nos llevan la delantera,  España no se queda atrás y tiene uno de los principales fabricantes precisamente en Galicia, en Piñor, el pueblo de los ataúdes.  Este municipio de poco más de mil habitantes, ubicado en la provincia de Ourense, tuvo su primera fábrica de ataúdes hace unos cincuenta años.
Hoy en día, los abuelos de casi todos los habitantes trabajaron en la industria funeraria. Aunque la crisis también les afectó y el mercado chino les hace daño, sobreviven una docena de empresas y más de 200 personas trabajan en el sector.
La más grande, Ataúdes Gallego, se reinventa constantemente y es la que inició hace cinco años la fabricación de estas cajas para mascotas. Todo empezó por una idea de un cliente de la empresa residente en Palma de Mallorca, que era dueño de una clínica veterinaria. Presentaron el producto en 2012 y comenzaron a mover los ataúdes por los países anglosajones. Son cajas para animales de compañía con acabados de calidad en madera lacada con tintes ecológicos y adornados con un elegante tejido de suave tacto exterior que le da un acabado y una presentación de lujo. El interior del arca está totalmente tapizado. Normalmente los fabrican bajo demanda y los venden tanto por internet como a través del tanatorio Galimascota de Bergondo (Coruña), donde ofrecen un amplio catálogo de ataúdes y en sus dos años de existencia han oficiado ya más de 1.500 incineraciones. Ahora prevén que las características minifundistas de Galicia generen una gran demanda de este tipo de enterramientos.
En Piñor todos descienden de ebanistas o barnizadores, muchos de ellos acabaron instalándose por su cuenta con una característica en común: el material de sus ataúdes es siempre madera, frente a los que ahora vienen de China con sucedáneos que les otorgan baja calidad. Las cajas para mascotas que se fabrican en Piñor van desde los 40 centímetros hasta 1.20 metros, se comercializan a partir de 119 euros y pueden albergar a perros de tamaño similar a un San Bernardo. Siempre son de madera de primera calidad, forrados y tapizados en el interior con materiales blandos con diferentes colores y con detalles, asas y adornos externos, incluso pueden ser hasta biodegradables.
Aunque este municipio es el rey de los ataúdes, en otras comunidades también se han decidido a introducirse en el negocio. Así en Madrid, uno de los principales es el grupo Julio Díaz que vende y distribuye este material para el final de las mascotas a nivel nacional. Tres productos destacan en su web, el ataúd balines, que desde 100 euros es de color blanco, con tapa con cierre hermético y forro interior de seda; el ataúd bengali, con acabado en negro y también con forro interior de seda y un coste desde 121 euros y el geneta con acabado en madera y que desde 100 euros incorpora el forro de seda como sus dos compañeros.
En países que llevan la delantera como Argentina, hay empresas como Restbox que fabrican ataúdes para perros ecológicos con diseños minimalistas muy originales con tamaños que van de los XS a los XL.

En Costa Rica, la empresa mayorista Productos Funerarios trabaja unos de los más lujosos que se conocen como el de la imagen,  realizado en madera tipo fibran, color nogal en acabado barniz brillante. El interior es decorado en tela satinado color blanco. Ofrece siete productos al mercado, tres ataúdes en diferentes tamaños para perros, dos urnas para cenizas de canes y otras dos para las de gatos. Sus precios oscilan entre los 71 y 115 dólares para los ataúdes y los 44 a 67 para las urnas.

Incineración desde 150 euros.

Por Jonathan Manzano.

Con casi siete millones y medio de perros y gatos censados en 2015 según datos de la AMVAC y un sector que recauda en torno a los 93 millones de euros a nivel mundial, la industria alrededor de la muerte de perros en España está en auge.
Aparentemente existe cierto rechazo a la incineración de nuestros peludos por temor a que las cenizas entregadas sean de otro can. Sin embargo, el proceso es totalmente seguro. Los animales están identificados durante todo el proceso, desde su recogida hasta el momento de entrega de las cenizas. “En FUNEMA (Valencia) ofrecemos la posibilidad de asistir al proceso de incineración, siempre bajo cita previa, para que los familiares puedan constatar que es su mascota la que se está incinerando y que se está haciendo de forma individual” sostiene Sara Riera de la Funeraria de mascotas FUNEMA a LADRIDOS.
Desde el punto de vista técnico y económico, la incineración individual es la más costosa. Su precio está alrededor de 150€ por un animal de 10 kilogramos tal y como cuentan desde CRESMA a LADRIDOS, ya que “se incinera un solo animal para después poder recuperar sus cenizas y entregarlas a sus familiares”. También hay que tener en cuenta el tiempo exclusivo que se dedica a ellos, como son la limpieza en caso de velatorio, personalizar su urna, realizar su certificado de incineración, trabajar sus cenizas, etc. Por este motivo, la incineración colectiva es la que más predomina en la sociedad.
Dentro del sector crematorio de mascotas se encuentra una gran variedad de alternativas para portar a nuestras mascotas siempre con nosotros. Por ejemplo, solicitar retrato con sus cenizas, una figura en 3D, plantar un árbol que se alimente de las cenizas o crear diamantes con ellas, tatuarse la huella de su ser querido, colgantes que portan las cenizas de su mascota, etc.