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El perro lector

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Los guías dan las órdenes de manera discreta a sus canes y ellos hacen las señales a los niños.Una veintena de binomios de perros y guías ayudan a niños, con problemas o no, a introducirse en la magia de la lectura. Los “profesores” de cuatro patas del proyecto READ, de la organización Perros y Letras, escuchan a los pequeños lectores y los guían con sus patas y orejas por el mundo de fantasía que envuelven cuentos y libros.

Por Pedro L. FONTANEDA

A muchos niños les cuesta empezar a leer y más aún en una época saturada de imágenes. La organización Perros y Letras utiliza este proyecto para ayudar a pequeños de diferentes edades a aprender a leer con la asistencia de perros. Actualmente 21 canes muy entrenados forman parte de su equipo.
El proceso parece sencillo, pero es necesario un exquisito adiestramiento de los perros antes de pasar una prueba que sólo suele superar el 40%. Según señala a LADRIDOS, Elena Domínguez, directora de Perros y Letras, “lo primero es que nosotros no somos entrenadores, los dueños de los perros tienen que enseñarles antes de venir y luego pasar las pruebas para que los acreditemos. Esto no es un proceso fácil, y tienen que renovar el permiso cada año”.
Es primordial que al perro le encanten los pequeños. “No solo le tienen que gustar, sino que tiene que estar cómodo durante ratos muy largos y con niños a veces muy pequeños”, matiza Domínguez.
Aunque la raza del animal puede influir mucho en este proceso, lo cierto es que no es determinante a la hora de su elección. “Tenemos perros de todo tipo, muchos de ellos han sido rescatados y en EE UU usan hasta razas PPP sin problema”. Cada vez es más usual ver a perros de estas razas, muchas veces estigmatizadas y temidas, ayudando al ser humano en todo lo que les es posible. No hay una raza perfecta, porque todas lo son.
El perro tiene que ser tranquilo y que le gusten los niños, que no sea violento y que aguante un largo rato sentado, escuchando cuentos y fábulas.
Los perros son adiestrados por técnicos que los acompañan y son quienes, pasando desapercibidos, les van dando la orden con señas de lo que tienen que hacer mientras el niño lee en voz alta.
Lo primero es que se recuestan a su lado, escuchan su relato y le transmiten tranquilidad.
Cuando el menor lee una palabra algo complicada el perro-profesor levanta una pata indicándole que se la explique. Entonces el niño se acerca a su oreja y en voz bajita le dice el significado. El perro asiente con la cabeza y el alumno puede continuar. Este docente canino hace también de corrector. Cuando el alumno se traba o pronuncia mal alguna palabra, el perro alza su pata en señal de aviso. Si al repetir las palabras están bien pronunciadas deja continuar la lectura.
Domínguez añade que al tener contacto con el animal en sesiones individuales, los niños están mucho más tranquilos y pueden disfrutar sin ninguna presión. “El no tener a otros compañeros esperando a que lean, o al profesor, puede ser de gran ayuda.
Por su parte, Dalila, directora del colegio Virgen de la Paz, de Collado Mediano, Madrid, en un vídeo realizado por Perros y Letras, define el proyecto como “un programa que va directamente al corazón de los niños. Crean un vínculo increíble con la perra. Solo hay que ver su cara de emoción para ver lo que significa para ellos. El niño se ve como un maestro leyendo por placer al perro que escucha como alumno”. El programa fomenta también las ganas de leer. “Los niños han creado un vínculo mágico con Bea, la labradora profesora canina. Todo el tiempo piensan que están leyéndole a ella, que les entiende y, sobre todo, que no les juzga” explicó la directora del centro.
El estudio “Proyecto de intervención en trastornos de la lectura”, realizado por estudiantes y profesores de la Universidad Complutense de Madrid, concluyó que los niños que utilizaban el programa READ mejoraban su competencia lectora más rápido que los que no lo usaban. Pero no solo la lectura está entre sus beneficios. Los alumnos mejoran considerablemente también su autoestima y su percepción sobre la clase. Según el estudio, el 76,4% de los alumnos evaluados aumentaron su autoestima en algún aspecto (global, social o académica).
Los participantes en el programa suelen tener problemas de aprendizaje o de sociabilización previos. Gema, profesora de niños con T.E.A (Trastorno del Espectro Autista) en el colegio Teresa de Calcuta de San Sebastián de los Reyes, Madrid, explicó en un vídeo de la web de Perros y Letras que además de progresar en la capacidad lectora, los pequeños consiguieron superar “dificultades propias de niños con T.E.A como es el contacto ocular, el tiempo que mantienen la mirada, el volumen y el tono a la hora de leer… o la atención”.
Otro de los aspectos en el que este programa ayuda a los menores que padecen T.E.A. es el contacto con los demás, según relata Elena Domínguez, “también el tacto es importante, muchos niños con T.E.A no soportan el contacto y con los perros les encanta”.

Los únicos equipos certificados

El proyecto READ lo desarrolló por primera vez en 1991 en EE UU la empresa Intermountain Therapy Animals. Tras años implementándose en la vida de cientos de niños, la iniciativa se fue expandiendo a todo el mundo. En España, únicamente Perros y Letras tiene la autorización de Intermountain Therapy Animals para que sus perros sean profesores de lectura. Afri, Arya, Bea y Ro Ro, Choco, Clive, Enna, Leila, Lola, Puk, Neska, Nora, Otti, Otto, Otto, Pani, Ras, Romeo, Sasha, Vega, Xirto y Zen son los afortunados alumnos de los “locos bajitos” lectores. Solo los equipos que hay en Perros y Letras son oficiales y cumplen con todos los requisitos exigidos para ser READ. Todos ellos están registrados en España y en EE UU y disponen de un carné, personal e intransferible, que acredita su capacidad y pertenencia a READ. Sin embargo tener este carné no significa que estén activos, además han de tener otros requisitos como seguro de perro de trabajo en vigor, examen del Equipo cada dos años ante Instructores autorizados...

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