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Trufa antidroga

villalbilla

 

Villalbilla, con menos de 13.000 habitantes, un municipio más que comprende la importancia del trabajo de las unidades caninas contra las sustancias ilegales. Kloe, experta en localizar sustancias estupefacientes y marcarlas con su nariz, es la agente número 29 de la Policía Local de Villalbilla (Madrid). Parques, colegios, institutos y controles, tanto en su municipio como en otros cercanos, son a diario los escenarios de la jornada laboral de esta pastor alemán de cinco años y la de Gabriel Saceda, su guía desde 2015.

Por P. ALAMEDA

Olisquear y marcar la presencia de sustancias estupefacientes es el día a día de Kloe, una pastor alemán que cumplirá el 5 de noviembre cinco años y forma parte de la unidad canina de Villalbilla. Este municipio madrileño, que no llega a los 13.000 habitantes, encomendó en 2015 a su Policía Local la búsqueda de un perro que pudiera trabajar en la prevención del consumo de estupefacientes en parques y centros educativos.
Así fue como Gabriel Saceda, uno de los agentes de este cuerpo, viajó a un criadero de Cantabria y encontró a Kloe. Ambos hicieron un curso de casi cinco meses antes de poder incorporar al can a la plantilla y, ya como la miembro número 29 del cuerpo local, perra y agente guía pasaron un año más reconociendo sonidos y lugares de Villalbilla y otras localidades antes de comenzar a trabajar. “Estuvimos socializándola con el ruido de las orquestas durante las fiestas”, explica Gabriel como ejemplo de la labor previa que realizaron. Pero su entrenamiento más importante fue el que le enseñó a detectar las drogas. Los integrantes de las unidades caninas son adiestrados en obediencia y localización de sustancias y Kloe lo hace marcando con su trufa a Gabriel el lugar donde ha encontrado la droga para que él proceda al registro.
Trabaja entre 2 y 3 horas al día antes de dar un descanso a su nariz. Su jornada varía en función de la época del año: “En verano el turno es de 40 minutos porque con el calor se satura más y pierde el olfato”, asegura el agente que explica que Kloe encuentra habitualmente marihuana o hachís en cada uno de los servicios que hace. De hecho “que viene Kloe” se ha convertido en el saludo que más reciben Gabriel y la perra cada vez que se acercan a colegios o institutos. En los centros de Secundaria los alumnos ya están familiarizados con la presencia de esta agente de cuatro patas. A los de Primaria van a dar charlas sobre drogas en las que explican en qué consiste su labor. Kloe también colabora en los controles de localización de estupefacientes que ponen en marcha las policías de otros municipios o en los “puntos” de identificación los agentes de la Guardia Civil.
La formación para que la perra desarrolle perfectamente su trabajo no cesa. Dos días a la semana ella y Gabriel los dedican a entrenamientos que no siempre son en su ayuntamiento. Habitualmente acuden a localidades cercanas como Arganda del Rey, en la que la unidad canina dispone de autobuses para hacer prácticas, o a otras localidades que tienen viviendas vacías en las que esconden la droga para los ejercicios. También participan en entrenamientos en otras provincias. “Es importante cambiar de sustancias y de lugares para que no se acostumbre y siga realizando bien su labor”, explica el agente.
¿Por qué un pastor alemán como agente antidroga? Kloe, en concreto, se trata de una perra de la línea de trabajo de esta raza –que físicamente tienen menos problemas que los llamados de belleza y presentan una mayor voluntad para el trabajo-. Gabriel asegura que este tipo de canes tienen una gran predisposición al juego y que los entrenamientos de los miembros de las unidades caninas se basan en la asociación del olor de los estupefacientes con los juguetes que más les gustan a sus efectivos. En la caso de Kloe un rodillo o una pelota son el mejor de los premios que puede recibir después de marcar la presencia de sustancias. Además, el agente de la Policía Local de Villalbilla aclara que los rumores que corren sobre que se droga a los perros para que desarrollen mejor su labor encontrando sustancias ilegales son rotundamente falsos

Juntos en comisaría y en casa
La agente canina de Villalbilla vive con Gabriel como un miembro más de su familia. En los municipios pequeños es habitual que el perro siempre esté con su guía y que, como en el caso de Kloe, su compañero de dos patas tenga que seguir con el adiestramiento aunque ambos estén disfrutando de unos días de relax en la playa o a kilómetros de su residencia. No hay vacaciones cuando se trata de continuar con el entrenamiento y, allá donde vaya, el agente se encarga de ponerse en contacto con compañeros de otros municipios para que su perra antidroga no pierda nunca el olfato.

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