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RAZAS

El eslabón perdido

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Por M. ARAMBARRI

El perro salvaje de las tierras altas de Nueva Guinea (HWD), una especie que está considerada un eslabón perdido entre los primeros cánidos y los perros domésticos modernos y que se consideraba ya extinguida, ha conseguido sobrevivir sin ayuda humana. Científicos de la Fundación del Perro Salvaje de las Tierras Altas de Nueva Guinea (NGHWDF, por sus siglas en inglés), han descubierto por lo menos quince ejemplares de esta raza viviendo en estado salvaje a una altura de entre 3.400 y 4.400 metros sobre el nivel del mar.

Este perro es “el más excepcional y el cánido más antiguo que vive actualmente”, señala la Fundación en un comunicado tras el hallazgo. Esta raza se estableció en la isla hace alrededor de seis mil años de la mano de migrantes humanos y según los estudios, al parecer, se “destetaron” de los humanos y han conseguido sobrevivir en estado salvaje lejos de la ayuda del hombre.

El HWD es probablemente el mejor ejemplo de cánido disponible para científicos fuera de un registro fósil, anteriores incluso a la agricultura humana y que representan una especie de eslabón perdido que ha evolucionado muy poco y, lo más importante según NGHWDF, “libre de influencias selectivas de cría impuestas por los humanos”.
El perro salvaje de montaña de Nueva Guinea es similar en características al denominado Perro Cantor de Nueva Guinea (NGSD), del que sólo quedan en la actualidad en cautividad de 200 a 300 ejemplares.

Después de unos tres años de preparación, los investigadores recorrieron zonas inhóspitas de las montañas y consiguieron tomar, con cámara oculta, más de 100 fotografías de al menos 15 perros de esta raza, documentando así la existencia de una población aparentemente sana y viable de HWD.

Viven en pequeños grupos que ocupan territorios diferentes, pero usan los mismos caminos para despalzarse

El equipo localizó huellas, depredaciones, dos cuevas, excrementos, un sistema de senderos utilizado para viajar y otras evidencias de las características de estos perros. Sobre estas bases y con ayuda de los lugareños, los científicos de la Universidad de Papúa y tras tres décadas de intenso estudio del doctor I. Lehr Brisbin de la Universidad de Georgia, desplegaron cámaras de rastro que capturaron las más de 100 fotografías de al menos 15 individuos, entre los que hay machos, hembras y hembras con crías de 3 a 5 meses, viviendo aislados en las alturas. 

El equipo, encabezado por el biólogo James K. McIntyre recolectó muestras fecales para la secuenciación del ADN y las conclusiones del análisis fueron sorprendentes. El perro salvaje de las tierras altas de Nueva Guinea es el más primitivo de los canes y el mejor ejemplo de un cánido viviente después del registro fósil: es anterior a la agricultura humana y no ha sido sometido a la reproducción selectiva impulsada por los humanos.

La constatación de la existencia de cachorros hace pensar a los investigadores que la especie podría salvarse. Para ello el proyecto de la Fundación del Perro Salvaje incluye proteger el área donde se mueven con la ayuda de empresas mineras de la zona que se encargarían de proteger el medio ambiente. El objetivo de NGHWDF es “crear una especie de santuario para que el perro salvaje de las tierras altas de Nueva Guinea sobreviva otros seis mil años más”.

Según confirmó la expedición, los perros se observaron como individuos solitarios y en grupos sociales de dos, tres y cuatro canes formados por adultos de ambos sexos, hembras embarazadas y lactantes y las madres con crías. Las cámaras recogieron que estos perros son activos tanto en horas diurnas como nocturnas sobre todo cuando el tiempo es claro y sin precipitaciones.

Esta especie, anterior a la agricultura humana, ha sobrevivido por sí misma sin cria selectiva por el hombre

Al parecer viven en pequeños grupos que ocupan territorios diferentes pero que usan los mismos caminos para desplazarse por lo que interactúan con normalidad. Los HWD observados en las montañas presentan un buen manto de pelo tupido, también los ancianos. La coloración de su capa incluye crema, jengibre, melado, negro con manchas blancas en el pecho, negro con tres colores, y combinaciones de ambos con secciones en cara, patas o cuello. Su cola es elevada con forma de gancho y no todos los descubiertos la tienen de la misma longitud. Las orejas sí son en todos de tamaño moderado, erguidas y de forma triangular. En cuanto a la temporada de reproducción, las observaciones de los científicos sugieren que puede ser en primavera, aproximadamente de mayo a septiembre, teniendo en cuenta la ubicación en el Hemisferio Sur.

http://www.nghwdf.org/

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