La selección forzosa de los perros en zonas de conflicto armado

En una vida globalizada donde casi antes de que pase algo en un país remoto ya se ha trasmitido en directo al mundo entero, las guerras desestabilizan a las poblaciones.
Y los animales no son menos. En Irán, donde los perros son considerados animales ‘impuros’ y tenerlos es un símbolo de la ‘occidentalización’ de la sociedad, la sangrienta guerra abierta por EE UU está provocando el abandono y muerte de muchos de ellos.
Si antes del ataque orquestado por Trump ya era difícil su vida en ese país, donde pasear por la calle o simplemente montarse en un vehículo con su dueño podía acabar con el propietario en la cárcel y la confiscación del animal, ahora se han convertido en el menor problema de una sociedad resquebrajada por dolor y muerte.
No hay tiempo de pensar en ellos, solo de correr para intentar salvar la vida de los constantes ataques de Estados Unidos e Israel.
Los perros, que deambulando por la calle sobrevivan al infierno del horror bélico, sufrirán transformaciones, sin duda, como lo han hecho los perros de Ucrania desde que comenzó allí la guerra iniciada por Rusia hace cuatro años.
Sus rasgos fenotípicos ya no serán los mismos, a partir de ahora serán más pequeños, con pelaje de camuflaje, con orejas puntiagudas y patas medio cortas.
No es que hayan evolucionado y cambiado sus rasgos en tan solo cuatro años a través de un proceso de selección, eso es completamente imposible. La explicación de la evolución de los perros que conviven en conflictos armados es bien sencilla: según el estudio realizado en Ucrania, los de estas características descritas tienen más posibilidad de salir airosos y son los que están sobreviviendo, por lo que las futuras generaciones, que serán sus hijos, heredarán su morfología. [Leer más...]
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Pequeños, con colores de camuflaje y en manada, así evolucionan los perros por una guerra

