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El 63,8% de los perros de búsqueda tiene problemas de columna a partir de los ocho años

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La espondilosis deformante (ED) es una enfermedad degenerativa de la columna vertebral que afecta a los discos intervertebrales y a las vértebras común en perros que ahora se ha constatado que lo sufre el 63,8% de los canes de búsqueda y rescate, sobre todo, en su parte torácica. En un estudio durante 15 años de 127 canes de búsqueda y rescate se detectó espondilosis torácica deformante a los 8,7 años de media

Por M. ARAMBARRI

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La espondilosis deformante torácica (EDT) en perros es una enfermedad degenerativa y crónica de la columna vertebral, frecuente en ejemplares geriátricos (mayores de 8 años) o de edad avanzada. Se caracteriza por la formación de puentes óseos o espolones (osteofitos) en la zona torácica de la columna, fruto de la inestabilidad y el desgaste de los discos intervertebrales.
Aunque puede afectar toda la columna, la región torácica baja es un lugar común de desarrollo, a menudo resultando en una curvatura visible (cifosis).
Según el estudio dirigido por el doctor en Medicina Veterinaria Gretchen J. Powers, tres de cada cinco perros dedicándose en su vida de trabajo a la búsqueda y rescate de personas desaparecidas acabaron diagnosticados con esta enfermedad por primera vez a los 8,7 años de edad.
En cuanto al nivel de degeneración de la columna, el 14,2% son casos graves, un 32,8% moderados y un 52,9% leves. En general, los perros de razas grandes tienen un mayor riesgo de sufrirla y razas como pastor alemán, pastor belga, labradores, retrievers de pelo liso, dóberman o bóxers tienen más predisposición a padecerla.
Los entesofitos pueden ser el resultado de una fijación debilitada del disco vertebral a la placa terminal con interrupción de las fibras anulares. “Si bien la causa sigue siendo desconocida, se teoriza que la lesión repetitiva, la inestabilidad y la degeneración con el envejecimiento son factores contribuyentes”, indican en el estudio.
La espondilosis deformante es más probable que se encuentre en los segmentos vertebrales torácicos medios y lumbares y en la unión lumbosacra. Aunque “no suele causar compresión de la raíz nerviosa ni signos neurológicos, sin embargo, con inestabilidad en la unión lumbosacra, los entesofitos pueden extenderse dorsalmente y causar compresión nerviosa en el foramen, contribuyendo a los signos clínicos de la enfermedad lumbosacra”.
El equipo investigador señala que “A partir de 2002, los guías caninos de perros SAR que respondieron a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center y el Pentágono, así como los guías caninos de perros SAR que eran perros de trabajo activos pero que no respondieron a esos sitios, se inscribieron en un programa de vigilancia médica de por vida. Debido a que todos los perros inscritos eran perros SAR activos que recibían un entrenamiento y exigencias físicas ocupacionales comparables, el estado de despliegue no se consideró una variable de interés en esta serie de casos, y no se hicieron comparaciones entre los perros desplegados y no desplegados del 11 de septiembre de 2001”.
De los 127 perros detectados con la enfermedad, un 74,8% presentó anomalías musculoesqueléticas y un 63,8%, espondilosis torácica.

Dos años
Si bien algunos perros desarrollaron espondilosis a una edad relativamente temprana (tan pronto como a los 2 años), otros permanecieron asintomáticos durante todo el período de estudio y la edad media en la primera detección radiográfica fue de 8,7 años.
Los perros de búsqueda y rescate (SAR) representan una población de trabajo expuesta rutinariamente a tareas físicamente exigentes que requieren locomoción sostenida sobre terrenos variados y a menudo encuentran superficies inestables como colapsos estructurales, escombros y tierra removida tras desastres naturales mientras buscan rápidamente víctimas. Este tipo de movimiento a menudo incluye la navegación de obstáculos, cambios rápidos de dirección y ascensos y descensos frecuentes. Otros perros de trabajo (por ejemplo, militares, policías y otros perros detectores) experimentan demandas similares con respecto al movimiento espinal repetitivo, como la búsqueda en alto y bajo durante la detección, el salto sobre obstáculos y la aceleración y desaceleración rápidas en la aprehensión. También requieren resistencia para la actividad de alta intensidad y resistencia muscular para el esfuerzo sostenido.
“La espondilosis deformante (ED) es un hallazgo degenerativo común en perros y a menudo se considera un hallazgo incidental. Los entesofitos pueden ser el resultado de una fijación debilitada del disco vertebral a la placa terminal con interrupción de las fibras anulares”.

 

Más que incidental
Los investigadores concluyen en su publicación en AVMA que “este informe proporciona datos descriptivos sobre la frecuencia, la edad de detección y la progresión radiográfica de la espondilosis torácica en una población única y bien caracterizada de perros de rescate sometidos a vigilancia médica a largo plazo. El hecho de que la espondilosis torácica pueda presentarse en perros jóvenes, y que haya sido progresiva en el 40 % de los perros de rescate de esta serie de casos, debería generar conciencia de que la espondilosis podría ser más que un hallazgo incidental.

Los datos
14,2% lesiones graves
32,8% lesiones moderadas

(Páginas 6 y 7)

 

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