Diez años de terapias asistidas con animales gracias a la Fundación Jove

Son ya 10 años de terapias asistidas con animales en hospitales de A Coruña financiados en su totalidad por la Fundación María José Jove. El primero fue con niños mientras esperaban tratamiento médico, luego llegaron otros para adolescentes y adultos, con tratamiento psiquiátrico. Perros de terapia, de diferentes razas y tamaños acompañan en los tratamientos médicos a pacientes en hospitales de A Coruña
Por Miguel PELE
En la fundación María José Jove “siempre hemos sido muy pro animales para las terapias asistidas en relación con los pacientes, grandes defensores de los animales desde 2016, año en que los perros entraron en un hospital por primera vez en Galicia en el Teresa Herrera de A Coruña. En estos años se han tratado más de 500 personas en los diferentes programas, tanto menores como adultos”, afirma Emma Justo, responsable de salud.
Comenzaron con un programa de rehabilitación y atención temprana que consistía en que los perros acompañaban a los niños en la sala de espera mientras esperaban a entrar al tratamiento médico. Ahí se comprobó que la espera con el perro beneficiaba a la hora de entrar a consulta con el médico o el fisioterapeuta. Eran pequeños de menos de seis años con parálisis cerebral o enfermedades similares.
Valorados los resultados y los beneficios que obtenían los pacientes, también a demanda del propio hospital, se sacó otro programa en pediatría en la que “El perro visita las instalaciones una vez a la semana para los niños que están hospitalizados o los que van al hospital de día para un tratamiento, pueden interactuar con él, de manera que lo tomen como un día diferente, porque allí las horas pasan muy despacio”. Es un programa de ocio donde hay interacción, juegos y cuidados del animal, buscando fundamentalmente el bienestar emocional para los ingresados y un respiro a la familia, con actividades que busquen la humanización del espacio.
Recientemente se inauguró otro programa de TAA destinado a adolescentes que presentan dificultades emocionales o problemas de regulación emocional, dentro del abordaje clínico, como herramienta complementaria para que el menor pueda exteriorizar lo que siente. Se favorece la comunicación emocional y, sobre todo, el bienestar psicológico. Ayuda mucho a los profesionales, puesto que “Estos adolescentes tienen algún tipo de enfermedad mental, y logran que, a través del vínculo que establece con el perro, se abra a comunicarse”.
Otra iniciativa está relacionada con el centro de psiquiatría de adultos en el hospital de día de Oza donde los perros de terapia prestan apoyo a personas que tienen una enfermedad mental. Lo que intentamos es un “Complemento a las terapias tradicionales, en el que los perros son facilitadores del vínculo, la comunicación, la motivación”, que contribuye al proceso de recuperación de estas personas.
Valoración
Lo que nos une en todos estos programas es la humanización con otras herramientas complementarias a las tradicionales o farmacológicas que se puedan dar, para que el paciente esté mejor en todos los aspectos.
En los jóvenes se aprecia que la mente está más “Abierta, más proactiva a comunicarse, pues ante los profesionales se muestran más cerrados y más cuando hay un problema de salud mental”. El perro es un vínculo facilitador para que el adolescente pueda abrirse a la sesión, al tratamiento.
En el caso de pediatría, no es un elemento facilitador para su tratamiento sino la “Herramienta facilitadora para que pueda pasar un día diferente en el hospital y consiga rebajar su ansiedad al estar largo tiempo ingresado”.
En salud mental de adultos, a veces no hay comunicación entre el paciente y el psiquiatra y es el perro el que hace que se comunique con él a través de caricias, de palabras…
Aparte de estos programas TAA, hay uno novedoso, iniciado en el servicio de cuidados paliativos, en el que “La mascota del propio paciente puede acompañarlo mientras está ingresado, pudiendo acceder tanto a la habitación como en el entorno donde esté”. Se hace una visita para que pueda estar un ratito con su perro o incluso despedirse de él, ya que se trata de pacientes paliativos.
Para ello, la mascota debe estar con un control veterinario adecuado para que pueda acceder a la habitación, pues muchos están en cama sin poder salir. En este programa han pasado por él 5 casos.
Todos estos programas de terapias asistidas con animales en el hospital coruñés son con perros de Increscento o de Candamín y están financiados al 100% por la Fundación María José Jove.
Candamín
El equipo de adiestradores de lo forman Adrián Paredes y Lucía Lombardía y con sus perros son los responsables de la terapia en el hospital de Oza.
Las sesiones se llevan a cabo una vez a la semana con una duración de 60 minutos. En paralelo, se establece una comunicación directa con los profesionales que intervienen con los usuarios para conocer los avances semanales y el estado de cada uno de los participantes.
El perro es un elemento motivador que, a través de diferentes dinámicas establecidas con el equipo multidisciplinar y unos objetivos concretos de rehabilitación, el can interviene como cooterapeuta.
Con su participación, fortalece la comunicación, el trabajo en equipo, la expresión de emociones, autonomía... y, sobre todo, los usuarios no se sienten juzgados.
“Desde Candamín, consideramos que el proyecto es muy positivo y enriquecedor para las personas y la valoran como una de sus actividades favoritas”.
LOS PROGRAMAS
Hospital de Día de Salud Mental Infanto-Juvenil
Programa de intervención asistida con perros dirigido a adolescentes atendidos en el Hospital de Día de Salud Mental Infanto-Juvenil.
Servicio de Psiquiatría: Salud Mental de Adultos
Iniciativa desarrollada en el Centro de Día del Hospital de Oza, donde los perros de terapia prestan apoyo a personas con enfermedad mental.
Servicio de Pediatría: Uniendo Pisadas
Programa de ocio asistido con perros de terapia dirigido a menores de entre 2 y 15 años hospitalizados en el Hospital Materno Infantil Teresa Herrera.
Servicio de Rehabilitación y Atención Temprana
Intervención pionera en la Unidad de Rehabilitación Infantil y Atención Temprana del Hospital Materno, en la que los perros de terapia actúan como facilitadores terapéuticos.
BENEFICIOS
Para los pequeños ingresados en el hospital es pasar un día de una manera diferente. Ellos son los que demandan la presencia del perro.
Para los adolescentes, abrir su mente y mejorar la comunicación con los médicos. En los adultos, conseguir que, con una simple caricia, pueda haber comunicación.
Y permitir que el dueño ingresado en paliativos reciba la visita de su mascota o se despida de ella.
PREPARACIÓN DE PERROS PARA TAA
El equipo de adiestradores de Candamín lo forman Adrián Paredes y Lucía Lombardía. A ellos les llegan los cachorros o adultos para formarlos como futuros perros de terapia. “Si llegan a nosotros de cachorros hasta los 6 meses realizamos un proceso de socialización, que luego mantendremos a lo largo de su vida”.
A partir de esa edad empiezan un proceso de adiestramiento específico para desarrollar actividades junto con personas y en alguna ocasión nos acompañan a los centros de trabajo para que se habitúen al entorno. Suelen comenzar a trabajar alrededor del año siempre con el apoyo de un perro adulto preparado en TAA y finalmente cuando tienen un año y medio pueden considerar que el perro está preparado para llevar a cabo una sesión de TAA sin el apoyo de otro perro adulto.
Si el perro les llega al equipo tanto si es joven como si ya es adulto, el proceso puede variar dependiendo de diferentes factores, como su origen, socialización o su experiencia previa, por ejemplo.
EQUIPO CANINO
- Bosco, mestizo de braco. 9 años
- Pot, perro de agua español. 9 años
- Uva, golden retriever. 7 años
- Talía, perro de agua español. 5 años
- Oliva, golden retriever. 5 años
- Doce, Jack Russell. Cachorro de 5 meses
(Páginas 4-7)
Perros acompañantes al juzgado
Conexión entre perros y humanos, soporte clave en las terapias
Una década de perros en hospitales

