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Los alimentos humanos como hábito no son recomendables para los felinos

pescado gatos 

Especial cuidado si se le da carne o pescado crudo o alimentos para humanos procesados, que suelen contener sales o azúcares perjudiciales para ellos

No, tu gato no puede comer de todo por mucho que sea un glotoncete como Garfield. En artículos anteriores ya os contamos que lo ideal es intercalar comida húmeda con comida seca, siempre de calidad, dado que los felinos tienden a beber poca agua.

Por Almudena NEGRO

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¿Y de lo que comemos nosotros? Pues hay cosas que les pueden sentar mal. Por ejemplo, carne y pescado crudos. Es verdad que estos alimentos aportan interesantes nutrientes al animal, pero también tienen sus inconvenientes, sobre todo, si toda su dieta se basa exclusivamente en ellos. Si alguna vez se lo ofreces, debes de tener en cuenta la cantidad y haber congelado previamente tanto la carne como el pescado.
Porque, por ejemplo, comer carne cruda favorece la toxoplasmosis, una enfermedad que puede resultar muy peligrosa para bebés si la madre contrae la misma durante su embarazo. Y provoca problemas digestivos en el gato. Otro peligro, en el caso del pescado crudo, es el temido anisakis. De ahí que, como sucede con el ser humano, lo recomendable, para evitar problemas estomacales al gato, es ofrecerle siempre pescado previamente congelado. En el caso de este alimento, tampoco las espinas les sientan bien, por mucho que en las películas nos cuenten lo contrario. Evítalas. Lo mismo sucede con las vísceras del pescado, que contienen nutrientes que destruyen las vitaminas, especialmente la B1, fundamental para la movilidad y agilidad de tu gato, como luego veremos.
Ojo también con el jamón dulce y los embutidos, alimentos ultraprocesados que contienen altas dosis de sal, que pueden provocar problemas renales en tu compañero si los consume con asiduidad. Pero es que, además, pueden contener azúcar, como es el caso del fuet, que es un ingrediente absolutamente vetado para gatos.
Las conservas también contienen muchísima sal, además de conservantes, así que nada de latitas de atún, que lo mismo se te había ocurrido. En todo caso, ofrécele atún o sardinas frescas descongeladas. Y solo de vez en cuando, que no sea la base de su dieta, ya que no contiene taurina, un aminoácido imprescindible para el correcto funcionamiento de su corazón.
Otro alimento que no debes dar nunca a un gato es chocolate. Y es que esta delicia para el hombre contiene una molécula llamada teobromina que el organismo de tu gato, también sucede con el perro, no es capaz de metabolizar correctamente. Olvídate también de galletas para humanos por el azúcar. Y de bollos, por supuesto.
En cuanto a las frutas, ojo con las uvas, en su versión fresca o deshidratada (pasas), que pueden provocar insuficiencia renal o hepática en los gatos. Y es que la uva contiene sustancias tóxicas para los felinos. Otra fruta que no debe de comer habitualmente un gato es el plátano. Muy de vez en cuando, vale. Pero teniendo en cuenta su alto contenido en glucosa. En cuanto a los cítricos, los gatos no suelen ni acercarse a ellos porque los odian, pero es que además son tóxicos para ellos al contener linalool, un aceite que puede afectar a su sistema nervioso central y provocarles problemas gastrointestinales. Ojo también a los tomates, las nueces o las patatas crudas.
Un alimento que puede contener numerosos parásitos peligrosos para tu gato es el huevo crudo, que, además, contiene avidina, una sustancia que les impide absorber correctamente la vitamina B, lo que podría llevar al gato a sufrir parálisis o rigidez muscular. Y es que esta vitamina es fundamental para el desarrollo físico y mental del felino, ya que cumple su función tanto en los músculos como en el sistema nervioso del animal. Las vitaminas B1, B6, B9 y B12 son vitales para el desarrollo cognitivo del gato. No obtener un aporte suficiente de ellas puede causarle problemas cardiovasculares y renales, además de metabólicos. Si tu gato sufre de pancreatitis crónica, atención, porque tiene dificultades para absorber esta vitamina. En estos casos puedes recurrir a suplementos alimenticios para gatos. Siempre bajo consejo y vigilancia del veterinario.

 

Síntomas de intoxicación
Entre los síntomas de intoxicación se encuentran vómitos, diarreas (con o sin sangre), dificultad respiratoria, salivación excesiva, convulsiones o espasmos, temblores, mucha sed, anorexia, pupilas dilatadas, problemas gástricos, pérdida de conocimiento, depresión o apatía.
Si notas algún síntoma de intoxicación en tu gato, no le ofrezcas remedios caseros, que pueden empeorar su estado. Nada de leche o aceites. Si puedes, indúcele el vómito y llévalo a un lugar bien ventilado e iluminado. Debes de llevarlo inmediatamente al veterinario. En este caso, el tiempo es oro. Es posible que este decida realizarle un lavado de estómago para salvar su vida. Es importante, por supuesto, que sepas indicarle qué ha comido el animal.

(Páginas 36 y 37)

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