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Conocemos a Dawkins, una de las figuras más influyentes en el estudio científico del bienestar animal

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Bióloga y etóloga británica es reconocida como una de las figuras más influyentes en el estudio científico del bienestar animal. Gracias a sus investigaciones se comenzó a hablar de que los animales sienten dolor, alegría, miedo y tienen procesos de pensamiento. «No nos andemos con rodeos: el bienestar animal implica los sentimientos subjetivos de los animales», escribió. La etóloga promovió el argumento de que el bienestar animal se centra en los sentimientos de los animales.

Por ANACP

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Marian Ellina Stamp Dawkins, estudió en el Queen’s College de Londres y en el Somerville College de Oxford, donde obtuvo su licenciatura y doctorado en 1970. Su investigación y tesis doctoral fue supervisada por Niko Tinbergen, etólogo holandés, Premio Nobel de Fisiología y medicina en 1973 y uno de los fundadores de la Etología como ciencia.
Dawkins fue nombrada profesora de zoología en 1977 y, en 1998, profesora de comportamiento animal. Actualmente es profesora emérita de comportamiento animal en la Universidad de Oxford y miembro de la Royal Society (FRS). En 2014, fue nombrada Comendadora de la Orden del Imperio Británico (CBE) por sus servicios al bienestar animal.
Sus intereses de investigación incluyen la visión en las aves, la señalización animal, la sincronía conductual, la conciencia animal y en especial, el bienestar animal.
Dawkins ha escrito extensamente sobre el comportamiento animal y cuestiones relacionadas con el bienestar animal. Junto con otros académicos en el campo, como Ian Duncan, Dawkins promovió el argumento de que el bienestar animal se centra en los sentimientos de los animales.
Este enfoque reflejaba la creencia de que los animales debían ser considerados seres sintientes. Dawkins escribió: «No nos andemos con rodeos: el bienestar animal implica los sentimientos subjetivos de los animales».
En 1989, Dawkins publicó un estudio en el que filmó gallinas desde arriba mientras realizaban comportamientos comunes (por ejemplo, girar, pararse, estirar las alas). A partir de estas grabaciones, calculó el espacio que necesitaban las gallinas durante estos comportamientos y lo comparó con el espacio disponible en jaulas en batería. Pudo demostrar que muchos de estos comportamientos comunes estaban muy restringidos o incluso impedidos en las jaulas en batería. Fue gracias a la investigadora Marian Dawkins cuando se comenzó a hablar de que los animales sienten dolor, alegría, miedo, y tienen procesos de pensamiento.
En 1990, contribuyó a un artículo en el que desarrolló sus ideas sobre cómo evaluar el bienestar animal mediante preguntas a los animales. Propuso utilizar pruebas de preferencia y estudios de demanda del consumidor para indagar qué prefieren los animales (por ejemplo, espacio, contacto social) y qué tan motivados están por ello. Argumentó que los animales eran más propensos a sufrir si no se les proporcionaban recursos por los que estuvieran altamente motivados.
Esta mujer estudió el comportamiento de gallinas confinadas en sistemas intensivos de producción, y fue una de las primeras en asociar un patrón de estrés a la falta de espacio.
En su visión más reciente sobre el bienestar animal, un elemento central es el escepticismo sobre si la ciencia puede establecer la consciencia animal y, por lo tanto, su papel en la definición y medición del bienestar y el sufrimiento animal. En cambio, su opinión es que un buen bienestar animal se basa en determinar las necesidades y deseos de los animales, lo cual no requiere que sean conscientes.
Dawkins transformó la ciencia del bienestar animal al proponer métodos objetivos para medir las “experiencias subjetivas” de los animales, alejándose de meras suposiciones éticas e introduciendo el uso de conceptos económicos para preguntar directamente a los animales qué recursos valoran (como más espacio o contacto social) mediante su esfuerzo por obtenerlos.
Ha escrito numerosos libros clave que integran la etología y la conciencia animal, como: ‘El sufrimiento animal: la ciencia del bienestar animal (1980)’; ‘¿Solo a través de nuestros ojos? La búsqueda de la conciencia animal (1993)’; ‘Por qué los animales importan: la conciencia animal, el bienestar animal y el bienestar humano (2012)’; ‘La ciencia del bienestar animal: comprender lo que quieren los animales (2021)’ o ‘¿Quién es consciente?: una guía sobre la mente de los animales (2025)’.

Sus opiniones sobre la consciencia animal han sido criticadas por el biólogo evolutivo Marc Bekoff, quien argumenta que rechaza con demasiada facilidad la investigación antropomórfica en animales. Respondió a las críticas afirmando que su postura estaba “malinterpretada” y afirmando: “Mi preocupación es presentar la defensa de las emociones animales con la mayor solidez posible y, por lo tanto, fortalecerla. Así es como la ciencia progresa y siempre lo ha hecho”.

 

(Páginas 26 y 27)

 

 

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