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'Perro busca perro', una actividad aún por demostrar

 dogtrailing

Un grupo de guías caninos que llevaba tiempo haciendo mantrailing (búsqueda de personas desaparecidas tras oler una prenda) decidieron dar un paso más y ante la cantidad de perros que se pierden al día entrenaron a sus propios perros para buscarlos oliendo el rastro. Tras un año de trabajo, los resultados no fueron todo lo fiables que esperaban y la actividad quedó paralizada, según indica Héctor Casañal a LADRIDOS. Las Fuerzas de Seguridad reciben al día más de 40 denuncias de perros perdidos. Un grupo de voluntarios decidió adiestrar a los suyos para realizar búsquedas por rastreo. Los resultados no fueron muy satisfactorios y la actividad quedó paralizada

Por Emer IGLESIAS

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Dos instructores del club de mantrailing de Madrid ‘Socios y sabuesos’, Héctor Casañal y Paula Herranz crearon en su día un grupo sin ánimo de lucro para practicar ‘dogtrailing’: buscar perros perdidos por olor de referencia, es decir, siguiendo el rastro con el olfato tras oler alguna prenda de la mascota extraviada.
“Nosotros llevábamos varios años haciendo mantrailing, pero al no pertenecer a un grupo operativo no podíamos participar en las búsquedas, aunque teníamos perros preparados, entonces decidimos realizar ‘dogtrailing’, ya que no había nadie que lo hiciese”, indica Casañal.
Tras un año de trabajo, en el que hicieron tres búsquedas reales, los trabajos no dieron los resultados esperados y abandonaron la actividad, aunque no descartan retomarla.
Según Héctor, esta actividad es posible con los perros, aunque presenta algunos inconvenientes que hay que salvar. “Cuando comenzamos los entrenamientos vimos que era viable y montamos una asociación sin ánimo de lucro, porque la verdad que es exagerado el número de perros que se pierden todos los días”.
El primer problema al que se enfrentaron fue la desconfianza de la gente. “Como en casi todo había gente que estafaba y pedía dinero a los dueños cuando estaban más desesperados. Nos pusimos en contacto con los grupos de búsquedas activas de perros, los que ponen carteles, se mueven por las redes sociales... y les dijimos que teníamos este servicio totalmente gratuito en Madrid”.
A raíz de ahí llegaron a realizar tres búsquedas reales, los tres animales aparecieron, pero los responsables de la asociación que denominaron k9pbp (k9 perro busca perro) no afirman que la labor de sus perros fuese ni determinante.
“Nosotros les decíamos a los dueños que nuestros perros lo que podían hacer es indicar una dirección de hacia dónde se marchó. Por ejemplo, en un caso en el que no había voluntarios ni vecinos buscando, solo nosotros y los dueños, nuestros perros hicieron un kilómetro largo de trazado por donde podía haber pasado. Sacamos un perro y luego uno segundo para confirmar. Les dijimos a los dueños que fuesen hacia aquella zona, afortunadamente el perro apareció en su casa por la mañana”.
Estas búsquedas son muy diferentes a la búsqueda de personas. “Hay que diferenciar la posibilidad de que los perros sean capaces de hacerlo y luego cuál es la realidad”.
Por ejemplo, un perro asustado sale a toda velocidad y puede recorrer largas distancias en poco tiempo. “El perro cuando sigue un rastro está superconcentrado y comenzamos a ver que se agotaba, porque la distancia que recorre un perro perdido no es la que hace una persona, por eso le decíamos a los dueños que no se creasen expectativas, pero están desesperados y les vale todo. Insistíamos que no abandonasen otras búsquedas”.
Otro inconveniente a la distancia que puede recorrer un perro perdido en cuestión de segundos es que “si el animal está asustado se puede esconder cuando huele que hay un perro que se acerca a doscientos metros, y entonces el resultado es peor”, recalca Héctor Casañal.

Empuja hacia los coches
En otra búsqueda real que hicieron en un entorno urbano, se dieron cuenta que llevar un perro para buscar otro puede hacer que el perdido salga huyendo y le atropelle un coche. “Nos pasó en una búsqueda, que íbamos nosotros con uno de nuestros perros y el animal perdido se fue yendo hacia la zona de la ciudad donde había muchos coches. Los dueños y sus amigos con coches en cuanto lo veían por algún sitio se avisaban y lo acabaron cogiendo. Acabó bien, pero podía haber sido una tragedia”.
En una tercera búsqueda que realizaron, esta vez en Algete, fue de un perro que habían dejado a una persona en su finca y se le escapó. Según los vecinos lo habían visto por una zona de naves. “Comenzamos la búsqueda, sacamos a los perros y estuvimos casi unos dos kilómetros por los campos de cultivo alrededor del polígono, era de noche. Con unos planos marcamos zonas calientes, donde había agua o donde podía esconderse. Pensábamos volver por la mañana. Pero resultó que antes de llegar nosotros lo habían recogido en una nave y estaba dentro, a tres calles de donde pasamos nosotros. Si hubiésemos hecho un buen trabajo habríamos llegado a la nave, pero claro tampoco sabemos ni por dónde fue ni nada”.
Esta tercera experiencia les sirvió para darse cuenta de que la fiabilidad de sus perros de mantrailing en ‘dogtrailin’ no era todo lo buena que se puede exigir y decidieron parar la actividad. “Era lo más prudente, siempre era problema de los guías más que de los perros”.

Muchísimo trabajo
“Está claro que los perros lo pueden hacer, pero hay que entrenar mucho, muchísimo más. Por ejemplo, una cosa que hay que enseñarles es a que marque como unos 20 metros antes de donde esté el perro perdido para que no lo vuelta a asustar y este salga corriendo. Todo esto tiene mucha dificultad”.
Estos grupos son voluntarios, por lo que su tiempo de entrenamiento es limitado. “Para hacer esta actividad se necesita un grupo grande, a los perros no los puedes dejar sueltos para ir a buscarlos, es peligroso, por lo que lo lleva un figurante. Para asegurarnos de que no seguía el olor de la persona, lo que hacíamos es cambiar a la persona a partir de un punto un par de veces, y vimos que el perro seguía el rastro del animal perdido, es decir, que buscar a un perro sí que lo busca”.

 

Otro hándicap que tiene este tipo de búsquedas es que no es como cuando se pierde una persona, en la que se cuenta con muchos medios: Protección Civil, drones, Fuerzas de Seguridad... aquí estás solo, no existen protocolos de ningún tipo, los perros son vistos como objetos, solo estamos voluntarios, no dan permisos para utilizar drones, hay mucha burocracia, faltan todos los medios que en mantrailing sí tienes”.
En resumen, tras un año de intentarlo, la conclusión de estos instructores es que “se puede hacer, pero con mucho entrenamiento y trabajo y siempre con una buena base de mantrailing primero”.

 

(Páginas 38 y 39)

 

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