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Los primeros "licenciados" de cuatro patas

en socorrismo de España

Socorrismo

Dos perros, y otros siete en breve, están homologados y preparados para socorrer y evitar ahogamientos en nuestras costas. Bris, Yin, Okinawua, Nala, Zeus, Bless, Thor, Satori, o Duna son nueve perros que hacen del agua un medio seguro para los bañistas. Ni las grandes olas que azotan el Atlántico, ni las playas de piedras son impedimentos para que salten a la orden de su guía a salvar víctimas de ahogamiento y las “remolquen” hasta lugar seguro. Tras casi dos años de formación y pasar un exigente examen en Italia, Bris y Yin son “licenciados” en socorrismo, el resto se examinarán en noviembre, según indica Livia Bernardi a LADRIDOS. 

Por E. IGLESIAS

El proyecto comenzó hace año y medio cuando Saúl Serio, actual presidente del GRAP, Grupo de Rescate Acuático con Perros, se empeñó en preparar a Bris, su pastora alemán, para que aprendiese a ser socorrista como él. En colaboración con su compañera del grupo de obediencia canina, Livia, italiana de nacimiento, investigaron dónde podían formarse y se pusieron en contacto con SICS - Squadra Italiana Cani Salvataggio. “Vimos que la única organización que existe en Europa es de Italia, contacté con ellos, trajimos un instructor e hicimos el aprendizaje”, indica Livia.
Comenzaron cada uno con su propio perro, Saúl con Bris y Livia con Yin. “Empezamos a formarnos con nuestros perros. Los instructores de SICS vinieron cinco veces y supervisaban nuestro trabajo, hasta que nos autorizaron a examinarnos y fuimos a Italia”, matiza.


La primera premisa en los perros de salvamento es que el socorrista es la persona. El guía es el que decide, organiza el operativo y el que rescata a las personas que estén en riesgo de ahogamiento. El perro pone la resistencia. “La principal ventaja es que podemos emplear toda la energía en ir a por una persona, no nos preocupa la vuelta porque la va a hacer el perro, que además puede hacer múltiples rescates a la vez, no hay que salvar una persona y volver a por otra, como es habitual”.
Para iniciarse en el trabajo duro el perro tiene que ser adulto. Los cachorros aprenden sin carga, se habitúan al agua, aprenden obediencia básica y crean vínculo con su guía. “Luego, de adultos, se empieza con el trabajo de carga, primero se simula el salvamento de una persona y cada vez más personas. Una vez que está físicamente listo, en unos seis u ocho meses depende sobre todo del perro y de la raza, puede estar ya preparado para hacer el examen”.


La obediencia de estos canes y el vínculo con el socorrista son fundamentales al ser un rescate especial. “Los perros no se pueden acercar a las personas. En una situación de ahogamiento el bañista solo piensa en salvarse y actúa a la desesperada, si el perro se acerca acaban ahogados el perro y él”, relata Bernardi.
Entrenar en Canarias, donde está ubicado este grupo de salvamento, es bastante diferente al trabajo en Italia, rodeada por el Mediterráneo. “El Atlántico tiene mucho oleaje, las técnicas hay que generalizarlas independiente del estado de la playa, de las olas, de la corriente. En un caso de salvamento hay que entrar rápido al agua desde donde sea, lo que más trabajamos es que se lancen al agua desde cualquier lugar”.
Los equipos entrenan todo el año gracias a convenios con dos ayuntamientos canarios que facilitan el acceso a las playas. Otro de los pasos que dieron los guías del grupo presidido por Saúl fue hacerse socorristas, ya que sus perros siempre tienen que actuar con socorristas oficiales.
Para homologar a los canes en Italia, la junta directiva de SICS se encargó de examinarlos. Las pruebas a realizar son varias: de control físico, en tierra, en agua, rescate de víctimas con aleta, sin aleta, remolque de embarcación… Una vez el perro titulado ya puede trabajar en las costas italianas y en los países donde esta organización está, incluido España, ya que el grupo de Canarias es la delegación de SICS en nuestro país, pero solo por un año.
Pasado este tiempo tienen que volver a pasar los exámenes de homologación, que de estos dos canes se cumple en noviembre, fecha en la que también se presentarán a las pruebas los ocho perros restantes del grupo.


Los integrantes de GRAP son voluntarios y apenas cuentan con ayudas. Ellos han puesto de sus propios fondos el dinero necesario para equipamiento o material imprescindible para entrenar. “Todo lo ponemos nosotros, solo el chaleco obligatorio para los perros sale más de 200 euros, es su uniforme, tienen que llevarlo siempre. Además para evitar arañazos o heridas del guía es obligatorio llevar traje de neopreno”.
En el examen tuvieron que demostrar que eran capaces de arrastrar una embarcación, “tuvimos que comprar una zodiac entre todos. La ayuda nos llega con la alimentación, un patrocinador nos hace descuento en los sacos profesionales, porque al ser aguas tan frías tenemos que implementar su comida”.
El único requisito para que un perro se dedique a esta actividad es que pese más de 25 kilos para poder desplazar a personas. “Entrenamos con muchos perros, nos permite elegir nuevas unidades, no todos están a pie de playa, otros están destinados a medidas más sociales de concienciación, la idea es que los que se retiren vayan siendo nuestra cara social”
En Italia los canes de salvamento son perros de servicio, tienen convenio con la Guardia Costera y con los militares y un gran reconocimiento de la sociedad

LOS BINOMIOS

Bris, p. alemán, H, 3,5 años y Saúl.
Yin, malinois, M, 5 años y Livia.
Okinawa, malinois, H, 1 año y Jenny.
Nala, golden, H, 9 meses y Tomás.
Zeus, dóbermann, M, 6 años y Yaiza.
Bless, dóbermann, H, 2 años y Sabrina.
Thor, cruce de p. alemán, H, 6 años y Kiren.
Satori, mestiza, H, 4 años y Arturo.
Duna, malinois, H, 1,5 años y Carlos.

 

Instinto de los terranova
El grupo de rescate Mare Nostrum aprovecha las cualidades innatas de la raza terranova en el medio acuático. Su breve preparación se centra en un curso de cuatro días en los que hacen ejercicios en tierra y en agua, donde les enseñan “las bases del socorrismo y los profesionales nos transmiten su experiencia para poder trabajar en binomio con nuestros canes”, indica la presidenta del grupo, Carmen Nacher.
El primero que va es el socorrista, cuando tiene controlada a la víctima lo llama, suelta un cabo que lleva en el chaleco y el perro tira. “Las ventajas es que el socorrista tiene las dos manos libres para ocuparse de la víctima y puede ir más rápido porque a la vuelta el perro, que tiene capacidad para tirar de 2.500 kilos en el agua, remolca”. El perro no pasa ni homologación ni examen externo. Es el grupo el que dictamina cuándo está preparado bajo el criterio del guía: “Obviamente el guía sabe cómo va su perro y cuándo está listo”.
Los canes de Mare Nostrun realizaron hace años función de “socorristas” en San Pedro del Pinatar y en Peñíscola a través de convenios con los ayuntamientos, más testimonial que efectiva.

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