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Un hospital abandonado hace cuarenta años es vigilado con perros para evitar 'robos' o 'sabotajes' 

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El Gobierno aumenta cada año el gasto para vigilar con perros un antiguo centro hospitalario de Bilbao en estado desastroso tras permanecer abandonado más de 40 años. La función de los caninos es evitar “intrusiones, actos vandálicos, robos, sabotajes o cualquier otro acto que comprometa la integridad del inmueble, sus instalaciones y bienes”. La tesorería de la Seguridad Social busca empresa para frenar el vandalismo de décadas de años en una antigua clínica de Bilbao

Por Emer IGLESIAS

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El edificio de la antigua clínica intermutual de Bilbao, que ocupa un total de 138.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas con tres semisótanos y otra planta independiente con sus bajos, está totalmente deteriorado, sobre todo, por el vandalismo del paso de los años.
Ante el silencio del Gobierno central, la burocracia necesaria para que exista la posibilidad de otros usos, el estado catatónico de las instalaciones o el fracaso de varias subastas en las que no apareció ningún postor, el edificio ubicado en un barrio de Bilbao que durante años fue una de las zonas más tranquilas de la ciudad y que ahora está inmerso en una transformación para potenciar su atractivo turístico y su uso ciudadano, está destrozado por dentro y por fuera.
Pero lo que no avanza es la mole de la antigua clínica intermutual, construida entre octubre de 1972 y marzo de 1976, como un centro de prevención, recuperación y rehabilitación para los trabajadores afiliados a las Mutuas Patronales de Accidentes de Trabajo y que cerró sus puertas por problemas económicos en 1985, fecha en la que se la quedó la Seguridad Social que posteriormente se la cedió a la Diputación de Bizkaia para abrir un centro para personas con discapacidad, pero el proyecto, como otros, fracasó.
Pese a sus posibilidades, ningún comprador se ha interesado por este equipamiento, incluso un grupo de mutuas habló de recuperarlo, pero nada ha tenido éxito.
Tras años de deterioro constante y ser objeto de vandalismo, la Tesorería decidió poner vigilancia con perros adiestrados para cortar de raíz las intrusiones, una acción que le cuesta 400.000 euros al año, según acaba de publicar en una licitación en la plataforma de contratación pública.
Las empresas que opten a vigilar estas instalaciones con perros especialmente preparados tienen hasta el 10 de julio para presentar sus ofertas. El servicio se contratará por un año por un máximo de 393.727,18 euros, con posibilidad de prorrogarse otro año más.
Según el pliego de prescripciones técnicas, el servicio que se prestará en la vieja clínica intermutual de Artxanda incluyendo “zonas interiores, zonas exteriores, perímetros, vallados o accesos y espacios colindantes”, se realizará durante 24 horas todos los días del año mediante vigilantes de seguridad habilitados con el apoyo de perros adiestrados.
Sus funciones principales serán: control y custodia del inmueble; vigilancia preventiva y disuasoria; inspecciones periódicas del interior y perímetro; detección y comunicación de incidencia; inspección del estado aparente de las instalaciones y servicios; vigilancia de accesos y ronda en los exteriores del inmueble; identificación de sospechosos; realización de patrullas o rondas durante el día, a horas irregulares no siguiendo rutas determinadas; realización de rondas con ayuda del perro, tanto dentro como por los alrededores del edificio; así como rondas nocturnas comprobando el cierre de ventanas, puertas o elementos de acceso al edificio, entre otros.

Elemento disuasorio
Según el concurso público convocado “la vigilancia se realizará con perros adiestrados para seguridad, que acompañarán al vigilante y actuarán como elemento disuasorio y de apoyo en la detección de intrusiones, especialmente en zonas oscuras, de difícil acceso o con escasa visibilidad. El vigilante actuará como guía canino, siendo responsable directo del perro durante el servicio”.

 

Todos los vigilantes deberán estar habilitados conforme a la normativa y vestir uniforme reglamentario. En cuanto a los perros, deberán cumplir unos requisitos mínimos como “estar adiestrados específicamente para vigilancia y defensa, con obediencia y control; gozar de buen estado de salud, acreditado mediante cartilla veterinaria actualizada; estar identificados conforme a la normativa vigente y contar con seguro de responsabilidad civil específico”.
El servicio incluye también la guarda, custodia, cuidado, bienestar, higiene, alimentación, visitas al veterinario de los perros empleados en el servicio, debiendo asimismo mantener limpio el lugar donde aquellos se ubiquen y contar con un canil para sus descansos.

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