Un binomio perro-guía buscará veneno que pueda hacer daño a perros pastores

El uso de cebos envenenados en el medio natural constituye una grave amenaza para la conservación de la biodiversidad. El Servicio de Vida Silvestre del Principado es el encargado de controlar y vigilar la fauna y la flora. Como no dispone de medios para rastrear y detectar venenos con perros ahora contrata una unidad canina externa por 17 meses. El Principado convoca un concurso para contratar un equipo de un adiestrador canino y al menos dos perros entrenados en labores de rastreo de productos tóxicos
Por M. ARAMBARRI
El objeto del concurso público es dotarse de un servicio de unas 85 visitas en los 17 meses objeto del contrato con una periodicidad semanal.
Según señala el Gobierno de Asturias en la memoria justificativa para realizar el concurso público, “la necesidad e idoneidad de este contrato se fundamental en la aplicación de medidas concretas para la consecución del objetivo de erradicación del uso ilegal del veneno en el medio natural, que tiene graves efectos sobre la fauna silvestre afectando a especies protegidas de alto valor ecológico, e incluso domésticas como son los perros de trabajo de pastoreo cuya pérdida supone un coste importante para el sector de la ganadería”.
La problemática específica de esta Comunidad en relación al uso de veneno en el medio natural tiene graves efectos no solo sobre la fauna silvestre, afectando a especies protegidas de alto valor ecológico, sino también a animales domésticos como son los perros de trabajo de pastoreo cuya pérdida conlleva un coste importante para el sector de la ganadería.
Además, reconoce que el Servicio de Vida Silvestre, responsable de la salvaguarda de la fauna y la flora, no dispone de los medios materiales y personales para realizar las tareas que ahora se externalizan. Los responsables de unidades caninas especializadas que quieran optar a realizar este trabajo tienen hasta el diez de julio para presentar sus ofertas a la Consejería de Medio Rural y Política Agraria.
Prórroga de cinco meses
Según las condiciones publicadas, el valor estimado del contrato para los 17 meses es de 48.950 euros, (45.768 para los 17 meses y el resto ante una posible prórroga de cinco meses) para “realizar unas 85 salidas al campo entre los diecisiete meses de ejecución del contrato, con una periodicidad semanal, aunque esta regularidad puede ser modificada en función de las necesidades que puedan surgir en determinadas épocas del año y en lugares específicos”.
El Principado estima que el cálculo de visitas puede ser de unas cuatro mensuales ordinarias y un número de visitas extraordinarias para actuaciones en lugares concretos donde se necesite el apoyo adiestrado.
“En caso de tener noticias de episodios de mortalidad de aves rapaces, córvidos, zorros, lobos y animales domésticos localizados en el área rural, se acudirá a la zona con la mayor celeridad posible”.
El personal de la unidad canina que reciba la licitación podrá ir acompañado por miembros del Cuerpo de Agentes Medioambientales de la zona, si la necesidad fuera apreciada por la Dirección del contrato, además en los casos legalmente necesarios se dará aviso al SEPRONA.
El equipo objeto de este contrato estará formado como mínimo por una persona, guía canino, con formación específica en tareas de rastreo demostrable mediante documentos oficiales de cualificación expedidos por organismos o administraciones públicas.
Este guía deberá contar al menos con dos perros entrenados en la detección de venenos en entornos del medio natural (durante al menos 2 años), que deberán realizar las tareas dotados de collares GPS. De forma concreta el concurso público ahora abierto señala que los canes deberán estar entrenados para localizar productos tóxicos tales como estricnina, carbamatos y organofosforados, así como rodenticidas y su experiencia en estas tareas deben referirse a condiciones y territorios similares a los encontrados en la región biogeográfica atlántica de la Península Ibérica.
Demostrar la aptitud
Una vez el concurso adjudicado, y la unidad canina inicie sus trabajos, desde el Principado se podrán realizar pruebas a los perros para comprobar su aptitud en el rastreo de venenos. “Se podrá exigir en cualquier momento del contrato una demostración de la aptitud de los perros, mediante una prueba de rendimiento en entorno controlado; en una localización similar a las zonas habituales de rastreo donde se colocarán muestras de cebos con las sustancias tóxicas para las que los perros deben estar entrenados. Los perros pasarán la prueba si alcanzan un mínimo del 75% de localizaciones, sin interferir en las muestras marcándolas adecuadamente. En caso de que el perro no demuestre tener las aptitudes exigidas para el rastreo, el adjudicatario deberá sustituir inmediatamente este animal por otro perro que cumpla con los requisitos”.
Legislación
En España, la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad incorpora la prohibición del uso ilegal de veneno que establece la normativa europea. Esta ley estatal reconoce a su vez el envenenamiento ilegal de fauna como una de las principales amenazas para la biodiversidad en nuestro país, promoviendo la adopción de una estrategia estatal de lucha contra la misma. Por su parte, el Principado de Asturias ha legislado a favor de “contar, al menos, con una Unidad Canina especializada durante todo el año para aumentar la capacidad de localización de cebos envenenados de forma directa mediante la actuación de la misma a través de un plan de vigilancia específico”.
(Páginas 24 y 25)
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