¿Cómo se mueve el olor que sigue un perro rastreador?

Entrenar un perro para que sea capaz de seguir el olor que ha dejado un humano es un trabajo intenso que necesita de binomios con un gran vínculo. Bajo la premisa de que ‘entender el olor es multiplicar resultados’, estas ocho láminas a modo de esquema aclaran conceptos y ayudan a rastrear. Canofilia SIN Fronteras edita una serie educativa de ocho láminas para guías y dueños
Por M. ARAMBARRI
Canofilia SIN Fronteras, una página que plasma en las redes sociales "la historia de los canófilos más destacados de México y todo el mundo” ha editado una serie de ocho láminas para dar a conocer cómo se mueve el olor y cómo afecta este movimiento a los perros detectores.
Son ocho ilustraciones totalmente educativas que, con pocas palabras, explican la forma en que un perro de rastro busca el olor que debe seguir, aún con circunstancias adversas, como altas temperaturas, obstáculos en el camino, ráfagas de viento, cambios de dirección o tormentas.
Aunque están dirigidas expresamente a profesionales del mundo del rastreo canino, lo cierto es que la edición y publicación de esta serie ha levantado numerosos comentarios tanto de expertos como de dueños de perros que quieren adentrarse en el mundo de la búsqueda con canes.
Palabras de la jerga del rastreo como conos de olor, pluma, corrientes térmicas, elevaciones... son el centro de las láminas. Pero si quieres aprender sobre cómo un perro es capaz de seguir el olor de un humano para encontrarlo, no te amedrentes por este vocabulario.
Unas exquisitas ilustraciones, con claras fotografías y esquemas de los ‘viajes’ que realiza el olor te harán comprender cómo un perro bien entrenado se olvida de todo y es capaz de seguir un rastro.
Según aclaran los responsables de esta edición, “cuando hablamos de ‘pluma de olor’ no nos referimos a una línea perfecta ni a un cono rígido, sino a una masa odorante irregular, deformada constantemente por la dinámica del aire”.
Partiendo de aquí en la primera lámina enseñan que el olor viaja a favor del viento, ya que éste transporta las partículas de olor formando una pluma.
En la segunda tarjeta abordan una cuestión que preocupa a muchos rastreadores con perro: el efecto del calor. Cuando el suelo se calienta, el aire puede elevar parte del olor y el perro necesitará trabajar cambios de altura.
Las turbulencias, la presencia de obstáculos, el efecto acordeón o las capas de olor son abordados en las siguientes ilustraciones en las que se insiste en que el guía debe identificar en qué capa está trabajando su perro.
La última tarjeta está dedicada a la remanencia, es decir, la permanencia del olor después del paso del humano. Aunque no aclaran expresamente cuánto tiempo pueden existir partículas de olor, sí que insisten en que pueden seguir presentes después de que la persona se haya ido.
Eso sí, el viento, la humedad, la temperatura y el terreno influyen en cuánto dura el olor.
En resumen, una serie gráfica educativa muy útil tanto para profesionales del mundo del rastreo canino como para particulares.
(Páginas 18 y 19)
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