Herman Herst jr., pionero con Alfie en el servicio postal con perros

Tras estudiar Derecho Internacional y adentrarse en el mundo de la filatelia, aprovechó un vacío legal para repartir, de forma privada, correspondencia desde y hasta las oficinas de correos. Cobraba dos centavos por carta, y cuando sus hijos crecieron y ya no quisieron ser ‘carteros’, entrenó a su pastor alemán Alfie que aprendió a hacer la ruta llevando bolsas con cartas en la boca. Este neoyorquino que hizo las veces de cartero privado en Nueva York, decidió enseñar a su pastor alemán a llevar las cartas hasta el cartero oficial
Por ANACP
Herman Herst, jr. nació el 17 de marzo de 1909 en Nueva York, hijo de un abogado neoyorquino. Tras la muerte de su padre en 1913, le añadió el “Jr.” (hijo).
Herst fue enviado a casa de su tía en Portland, Oregón, cuando tenía 12 años. En Reed College, estudió Derecho Internacional. Mientras trabajaba para una firma de corretaje, realizó una entrega a un comerciante de sellos en Nassau Street, el centro neurálgico de los comerciantes de sellos de Nueva York. Este encuentro marcó el inicio de la trayectoria de Herst como comerciante, coleccionista y subastador de sellos y posteriormente como escritor de literatura filatélica, en muchos casos sobre la historia de la filatelia.
Comenzó su carrera en Nassau Street, en la ciudad de Nueva York, en 1933, y se mudó a Shrub Oak, Nueva York, en 1946, donde permaneció hasta que finalmente se retiró a Florida en 1973.
Participó en eventos filatélicos, como subastas, emitió sus propios sellos locales con la imagen de su pastor alemán Alfie (basándose en una ley poco conocida de 1862) y pronunció discursos sobre temas filatélicos.
En 1953, basándose en una antigua ley federal estadounidense de 1862, que permitía a un transportista privado llevar cartas hacia y desde las oficinas de correos oficiales si estas no ofrecían recogida o entrega a domicilio no dudó en aprovechar este vacío legal y fundar el Shrub Oak Local Post en Nueva York. Cobraba 2 centavos de dólar por llevar la correspondencia.
El objetivo original era que sus hijos pequeños llevaran las cartas desde su casa hasta la oficina de correos oficial de los Estados Unidos. Con los años, los hijos de Herst crecieron y perdieron el interés por el trabajo.
Sus hijos no querían trabajar
En ese momento, Herman decidió entrenar a su pastor alemán, Alfie, para que hiciera la ruta. Alfie aprendió a llevar bolsas con cartas en la boca directamente hasta el cartero oficial o a la oficina, y a traer la correspondencia de vuelta a casa. Alfie se convirtió oficialmente en el “Cartero Número Uno” de un servicio de correo privado en Nueva York.
El propio Herman Herst bromeaba con que el servicio de Alfie era excelente y muy económico (ya que al ser un perro no le afectaba la ley del salario mínimo), aunque a veces el correo podía retrasarse un poco si una ardilla o un gato se cruzaban en el camino del peludo cartero.
El éxito de Alfie fue tal que el 23 de septiembre de 1966 se emitió un sello postal local oficial de 2 centavos con su imagen impreso en color negro y marrón. En el sello se puede ver el dibujo de Alfie con una carta en la boca y la leyenda: “Alfie, Carrier No. One of the Local Post of Shrub Oak, New York” (“Alfie, Cartero Número Uno del Correo Local de Shrub Oak, Nueva York”). Se llegaron a imprimir 50.000 de estos sellos y hoy en día son piezas de colección muy buscadas por los filatelistas de todo el mundo.
Títulos honoríficos
Gracias a las acciones de su dueño, Alfie acumuló títulos honoríficos insólitos. Fue nombrado mascota del destructor Alfred, ciudadano honorario de Alemania Occidental, cartero honorario de la oficina de correos de Italia y recibió una mención de la brigada de pastores alemanes de Scotland Yard.
Alfie trabajó felizmente transportando el correo hasta el 1 de junio de 1973, fecha en la que la familia Herst se jubiló y se mudó a Florida. Cuando Alfie falleció tiempo después, su dueño llegó a emitir una etiqueta postal especial de luto en su honor.
Herman Herst, escribió 18 libros sobre filatelia y coleccionismo de sellos, y colaboró con artículos para el New York Times y otras publicaciones. Sus escritos le valieron un doctorado en Derecho (LLD) del William Penn College en 1982. También fundó la Biblioteca Filatélica Herman Herst Jr. en la Universidad Atlántica de Florida, en Boca Ratón.
Tras su fallecimiento el 31 de enero de 1998, a causa de la enfermedad de párkinson, su extensa biblioteca fue donada a la Universidad Atlántica de Florida, en Boca Ratón.
Recibió varios premios importantes, incluido el Premio Luff de la Sociedad Filatélica Estadounidense en 1961, y fue elegido el único estadounidense en la junta directiva de la Sociedad de Comerciantes Filatélicos del Reino Unido. En 2000, fue incorporado póstumamente al Salón de la Fama de la Sociedad Filatélica Estadounidense.
(Páginas 16 y 17)
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