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Los cambios de mobiliario o las reformas en casa van en contra de las rutinas de tu minino

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Curioso e inquieto por naturaleza, independiente donde los haya, territorial con sus congéneres vecinos… pero mucho cuidado con su espacio. Le gusta tenerlo todo en su sitio y los cambios son poco bienvenidos. Mantener las rutinas de comida, siesta o juegos siempre ayuda. Orejas planas, mirada hacia arriba, falta de apetito o hacer sus necesidades donde no corresponden: tu gato está frustrado

Por E. MUÑOZ
 

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La vida de los humanos es más complicada que la de sus mininos. Enseguida nos aburrimos de las cosas, las queremos cambiar por otras, pintar las paredes de otro color, transformar la cocina en un espacio abierto al salón o instalar aire acondicionado por toda la vivienda.
Nuestros gatos nos miran con extrañeza y desde el fondo de sus ojos de asombro se preguntan ¿por qué se complican la vida estos humanos con tanto cambio que a mí me ponen de los nervios?
Esto parece sacado de una serie de dibujos animados, pero lo cierto es que así lo dicen los veterinarios: los gatos se estresan con los cambios de mobiliario en la casa. Imagina cuánto si hay una reforma de por medio.
Estos animales de compañía felinos son rutinarios en cuanto a sus recorridos, sus comidas, sus pasos por el baño para acicalarse o para hacer sus necesidades, su siesta o su ejercicio. Y les gusta tener todo en su sitio, nada de hoy aquí y mañana allá. Eso los pone de los nervios y los hace sentirse inseguros.
Así, cuando nuestra mascota percibe que el ambiente deja de ser predecible lo que puede ser el origen de reacciones inesperadas que pueden dar lugar a consecuencias físicas de cierta relevancia.
Porque si lo que buscan es tocarme las narices, ya lo han conseguido. Y ahora me corresponde a mí darles su propia medicina.
En España, la cantidad de gatos que viven con una familia supera los 5,6 millones y al igual que a las personas, estos cambios le afectarán más a unos que a otros.

Visitas, las justas
Así notamos que nuestro precioso minino comienza a mostrarse un tanto agresivo, sobre todo, con las inoportunas visitas, que a veces les viene bien, pero con otras habituales no tanto. Además, ya no se acerca a su comedero como si se acabase el mundo y en otras ocasiones olvida dónde está su arenero y nos deja un regalito en otro rincón.
Ante estas tropelías, lo llevamos al veterinario y, tras explicar lo sucedido, nos dice que nuestro gato está frustrado y en consecuencia comienzan a aparecer problemas de salud. Estos se han investigado más en los refugios, donde los gatos suelen convivir con frecuentes cambios de rutinas que afectan principalmente a sus dificultades respiratorias.
Pero en casa, ¿cómo detectamos esta frustración? Si prestamos atención, veremos que nuestros queridos mininos pasan menos rato con nosotros, se vuelven distantes y reacios a compartir el espacio común. Vamos, que van por la casa como alma en pena.

Señales de aviso
Verlos deambular con las orejas aplanadas es el primero de los síntomas. Se les ve tristes y es por nuestras acciones sin pensar en ellos, incluso con la mirada hacia el cielo como diciendo “Qué he hecho para merecer esto”. Además, puede ir acompañado de los típicos gruñidos de protesta, los bufidos o los maullidos sin venir a qué.
Es una manera de decirnos “Hasta aquí hemos llegado”. A partir de ahora tenemos dos opciones: hacer caso omiso pensando que se le pasará o poner una solución, porque la guerra puede volverse en nuestra contra. Nuestros gatos necesitan sentirse seguros y los cambios siempre van en su contra.
No queda otra solución que volver a las rutinas habituales, evitando los cambios bruscos, porque a veces priorizamos la llegada de un mueble a la comida o la siesta de nuestro compañero. Las comidas, los juegos, el descanso… para él son sagrados y nosotros, como humanos responsables, debemos respetar esos momentos. Es cierto que cuando se reforma una casa es casi imposible que sea así, pero todo depende de nosotros, su salud mental está en nuestras manos.

 

Rutinas
Por eso es tan importante mantener sus rutinas diarias, pues desempeñan un papel fundamental en su salud mental. Comer a las mismas horas, mantener horarios estables y ofrecer un ambiente predecible ayuda a que los felinos se sientan seguros y tranquilos dentro de su territorio habitual.
Realmente no es tanto lo que pide y si tiene lo que necesita la relación entre dueño y gato irá por buen camino. Si lo que queremos es sorprender a nuestro minino lo suyo es el juego, así que cuando se le vea decaído, a dedicarle un rato de atención y mimitos. Ambos saldréis beneficiados.

Los datos
5,6 millones de gatos viven como mascotas en España

 

(Páginas 34 y 35)

 

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