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Faltar al trabajo para asistir a la muerte de la mascota por el momento es falta justificada

 eutanasia

Mi perro llegó a mí hace 15 años y me dio un punto de vista distinto dentro del mundo en general y del Derecho en particular. Hace unas semanas tuve que decirle adiós. Mi mundo se hundió, pero el resto del mundo seguía girando. ¿Cuándo será algo más empático y permitirá llorar el duelo y estar junto a ellos para darles un último adiós? Varios países como Chile, EE UU o Italia han avanzado en permisos en sus legislaciones. En España un tribunal de Barcelona ha considerado falta justificada asistir a la eutanasia

Por Aina Paredes Serrano, presidenta de la Sección de Derecho Animal del Colegio de la Abogacía de Tarragona (abogacia.es)

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Llevaba días lloviendo y el martes no quiso comer, por la noche notamos unos grandes bultos en el cuello y lo supe: linfoma. El miércoles no quiso salir a pasear y su cara empezaba a hincharse, respiraba con dificultad, así que a primera hora lo dejé en el veterinario para que le hicieran pruebas mientras yo me iba a celebrar un juicio. Sí, me fui a celebrar una vista mientras sabía que mi compañero se moría, salí de sala con un mensaje que confirmaba mis temores y aun así fui a una reunión con la Dirección del Centro Penitenciario, porque tenía que ir y me mantuve entera e hice mi trabajo de la forma más profesional posible mientras sabía que mi compañero estaba muriendo, apoyada en la disociación que a menudo debemos practicar en nuestra profesión, anteponiendo los derechos y las necesidades y sentimientos de los demás frente a nuestra situación personal, nuestro dolor, nuestras necesidades.
Al salir, fui al veterinario y tomamos la decisión: me lo explicaron, lo vi sufrir y le dije adiós con todo el amor y el dolor de mi corazón, le di las gracias por tanto y le recordé que fue un gran perro. Sin duda el mejor. Eran las 14:00 horas del miércoles 21 de enero de 2026 y mi mundo se hundió. Pero el resto del mundo seguía girando y la defunción del que fue mi compañero, mi mejor amigo, mi amor más puro, no era motivo de suspensión, ni de baja laboral. Y con esto una letrada mayormente penalista se atreve tímidamente a asomarse al Derecho Laboral a fin de entender lo que parece incomprensible ¿realmente se ignora aún el duelo animal? ¿Resulta aún un tabú jurisprudencial y legislativo?

Baja laboral
Y es que en nuestro país, hoy por hoy, no está contemplada la baja laboral por defunción de una mascota, pese a que algunas empresas de forma particular sí lo han incluido, no se ha extendido de forma general. Esta tendencia, aún restringida y particular, introduce el reconocimiento del duelo animal, con precedentes en legislaciones en desarrollo como en Chile, Italia o EEUU.
En Chile concretamente se aprobó por la Cámara de Diputados en noviembre de 2025 la “Ley Duque”, llamada así por la mascota del periodista José Antonio Neme que falleció en 2024, quien compartió su dolor por la muerte de su perro Duque y realizó un llamado al Congreso a legislar sobre este tema. Esta Ley es una modificación al Código del Trabajo de ese país, otorgando un día de permiso laboral pagado, el cual posteriormente debe ser recuperado dentro de los 90 días siguientes y se aplica a aquellos trabajadores que pierdan a su mascota, siempre que la misma se encuentre debidamente inscrita en el Registro.
En Italia, existió en 2017 un precedente judicial (Caso Sapienza), donde una bibliotecaria de la Universidad Sapienza de Roma logró un permiso retribuido de 2 días para cuidar a su perro enfermo que iba a ser operado, basándose en que el Código Penal Italiano castiga el abandono de animales y por tanto no cuidar al animal hubiera constituido omisión, justificando así la ausencia por “graves motivos familiares o personales”. A razón de dicho precedente, en Italia actualmente se han presentado propuestas de ley (como la del diputado Dori en junio de 2025) que interesan establecer hasta 3 días de permiso retribuido en caso de enfermedad o muerte de un animal de compañía.
En nuestro país, por su parte y aparentemente siguiendo un criterio similar al anterior, una reciente sentencia de la Sección de lo Social del Tribunal de Instancia de Barcelona, plaza núm. 25, concretamente y curiosamente del 28 de enero de 2026 (Sentencia núm. 17/2026) considera en un supuesto de despido por faltas injustificadas que aun no existiendo un permiso o licencia en el Estatuto de los Trabajadores ni el convenio aplicable que ampare expresamente esta causa, la ausencia por acudir de urgencia al veterinario para la eutanasia del animal de compañía es justificada por “tratarse de una cuestión humanitaria, urgente, imprevista y sobrevenida en relación con su animal de compañía, que tuvo que ser eutanasiado”, conectándola expresamente con la dignidad/sintiencia animal con la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales.

Falta de asistencia justificada
Igualmente no estaríamos hablando de permiso retribuido, sino de una falta de asistencia justificada. Más allá va la petición de la Coordinadora de Profesionales por la Prevención de Abusos (CoPPA) que presentó ya en mayo de 2025 una propuesta legislativa al Ministerio de Trabajo y Economía Social de España, a integrantes de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA) con el objetivo de adaptar la normativa laboral a la realidad social, reconociendo a los animales como parte de la familia y creando un permiso laboral retribuido por enfermedad o fallecimiento de animales de compañía similar a los permisos familiares, algo que ya había intentado en 2021, sin embargo a fecha de hoy nos encontramos exactamente igual y que además en algunos casos podríamos incluso plantear si vulnera otros derechos, no solo del trabajador/profesional afectado, sino, como ejemplo en nuestro supuesto (cuando quien pierde a su compañero es el letrado que no puede suspender la causa) si podemos asegurar que en todo caso estará en condiciones de garantizar el Derecho de defensa de su representado, si se encontrará en plenas capacidades para ello.

Sea como sea, creo que la conclusión es clara para cualquiera que conozca el vínculo que puede llegar a darse entre un humano y su compañero animal y la intensidad del mismo. Es algo profundo, que te marca el alma y la personalidad para siempre, es una constante en tu vida, en tu hogar, y evidentemente su pérdida no puede resultar baladí, ni la afectación que supone en el humano. Neo fue mi compañero, mi terapeuta, mi guía y minimizar su pérdida sería un insulto para mí y para la grandeza de su ser. Todos sabemos que probablemente se marcharán antes que nosotros de este mundo, pero nada nos prepara para ello y aun así, pese a la inmensa tristeza y el dolor que conlleva su perdida, no puedo más que desearos que todos tengáis el honor de encontrar a vuestro Neo, que os remueva y os cambie la vida obligándoos a ser mejores y que el triste día que toque decirle adiós, el mundo sea algo más empático y os permita llorar vuestro duelo y estar junto a ellos para darles un adiós digno hasta que os volváis a encontrar.

 

(Páginas 12 y 13)

 

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