La Junta trabaja para que los perros y gatos domésticos no se instalen en Doñana

La presencia de animales domésticos en el parque natural de Doñana está haciendo estragos en la fauna autóctona. Debido a la cercanía de núcleos de población, al abandono o pérdida de animales domésticos o a la existencia de colonias de gatos no controladas, se generan impactos que van desde la depredación directa hasta la hibridación con especies protegidas como el gato montés. La Junta apuesta, además de por ponerlos a disposición de los ayuntamientos, por evitar que los felinos formen colonias en el parque
Por M. ARAMBARRI
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, señaló en una Comisión parlamentaria que la entrada de animales domésticos en espacios naturales como Doñana “puede generar impactos relevantes sobre la fauna silvestre y los ecosistemas, desde la depredación directa hasta la competencia por recursos, la transmisión de enfermedades o la alteración de comportamientos naturales”.
Según la consejera, la presencia de animales domésticos en espacios protegidos y en su área de influencia responde a causas diversas, como la cercanía de núcleos de población, el abandono o pérdida de animales de compañía o la existencia de colonias no controladas.
Los estudios de la Estación Biológica de Doñana han detectado que algunos gatos domésticos pueden recorrer más de dos kilómetros desde sus hogares, adentrándose en hábitats naturales y entrando en contacto con especies silvestres de conservación prioritaria, como el gato montés. Este comportamiento genera riesgos como la competencia por alimento, la depredación de aves y pequeños mamíferos o la posibilidad de hibridación, con consecuencias para la conservación genética de las especies.
Control de predadores
La nueva Orden de Control de Predadores de la Junta de Andalucía reconoce “como predadores domésticos asilvestrados a aquellos animales que, habiendo perdido el dominio humano, viven libres en el medio natural y pueden afectar al equilibrio ecológico”, según anunció Catalina García.
La citada orden aboga por que los ejemplares asilvestrados de perros y gatos pueden ser objeto de control mediante métodos de captura homologados y excluye expresamente el sacrificio de estos animales, que deben ser puestos a disposición de las entidades locales competentes.
La Junta va un paso más allá y ha puesto en marcha una serie de medidas complementarias, como la detección y diagnóstico de la situación mediante el refuerzo de la vigilancia en zonas sensibles y puntos de transición entre áreas humanizadas y el espacio protegido, con especial atención a los periodos críticos para la fauna.
Evitar las colonias
En el caso de los gatos, ha sostenido que las colonias no pueden consolidarse dentro del espacio protegido y que “la actuación debe centrarse en evitar su instalación y en intervenir en los focos de origen”, en coordinación con los municipios.
Cuando desde Medio Ambiente se detecta la presencia de animales domésticos dentro del Parque o en enclaves especialmente sensibles, la consejera ha explicado que se actúa con criterios técnicos y personal cualificado, garantizando la identificación, la trazabilidad y la derivación a los recursos competentes.
La consejera ha puesto de relieve que la respuesta de la Junta se apoya en principios claros, como la primacía de la conservación en un Parque Nacional, el respeto al marco legal y competencial, la prevención y la compatibilidad entre bienestar animal y protección de la biodiversidad.
Esta regulación se articula en coordinación con la legislación estatal en materia de protección de los derechos y el bienestar de los animales y contempla protocolos de colaboración con los ayuntamientos para la captura y traslado de animales asilvestrados bajo criterios técnicos y supervisión administrativa.
Catalina García recordó que Doñana es un sistema ecológico de altísimo valor que exige una gestión especialmente exigente, coordinada y continuada. En este contexto, ha puesto en valor que el Gobierno andaluz ha situado Doñana en el centro de su acción política desde el inicio de la legislatura, entendiendo que su protección es una obligación ambiental y social. Conservar este espacio, ha indicado, significa proteger empleo, preservar el equilibrio de los ecosistemas y mantener a Andalucía como referente internacional en la defensa del patrimonio natural.
Los datos
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(Páginas 18 y 19)
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