La Policía Nacional adquiere profilácticos para que no enfermen ni sus animales ni los que los cuidan

El fin de este contrato es adquirir las vacunas no solo para evitar que los animales de la Dirección General de la Policía enfermen de gravedad sino también para que no transmitan enfermedades o parásitos al personal que trabaja con ellos, lo cual puede provocar un problema sanitario si no se establecen las medidas adecuadas para evitar su propagación. Licita la contratación de productos profilácticos y zoosanitarios para 2026
Por Carlos XESTAL
El objeto de esta licitación es la “adquisición durante el año 2026, y según necesidad, de productos profilácticos y productos zoosanitarios más frecuentes y de mayor gasto, para poder llevar a cabo la atención clínica sanitaria de los animales (perros y caballos) pertenecientes a la Dirección General de la Policía”, según señala la Policía en la memoria justificativa del contrato.
La Sección de Sanidad Veterinaria de la Dirección General de la Policía Nacional tiene entre sus funciones la vigilancia y asistencia clínica de équidos y cánidos de las Unidades de Caballería y Guías Caninos de la Policía.
Mientras que las unidades de Madrid son atendidas directamente por el personal de esta Sección, las periféricas deben solicitar autorización para acudir a una clínica externa cuando así lo requiere uno de los animales, “si bien las medidas profilácticas, vacunaciones y fármacos más comunes son enviados o administrados desde la Sección de Sanidad Veterinaria”.
Por esto, la Policía justifica el gasto de los 133.100 euros para un año, que se divide en 110.000 más 23.100 euros de IVA.
La Policía solicita el contrato por un año porque no es posible realizar procedimientos por periodos de tiempo superiores debido, por un lado, a que los laboratorios suelen modificar los precios el 1 de enero, pero también puede haber modificaciones a través del año debido a mejoras técnicas o autorizaciones de la Agencia del Medicamento. Por otro, porque el precio viene determinado en mayor parte por el mercado de materias primas, que en el caso de productos farmacológicos puede sufrir fluctuaciones grandes debido a epidemias, cierre de laboratorios o cambios climáticos. Una tercera razón para que la Policía pida el contrato solo un año es que “el mercado de productos zoosanitarios es muy competitivo, apareciendo continuamente nuevos productos que mejoran los anteriores en cuanto a principios activos, duración de efectos o tratamientos para patologías caninas o equinas”.
Gasto máximo
El gasto que justifica la Dirección General de la Policía será siempre el máximo, ya que “Para poder llevar a cabo esta labor, se hace necesaria la adquisición a lo largo del año, de una serie de medidas profilácticas, vacunas, fármacos veterinarios, productos zoosanitarios y material fungible, según la necesidad en cada momento, puesto que no es posible realizar una previsión anual de los fármacos o productos a emplear, ya que depende de las enfermedades que se diagnostiquen en cada momento”.
La idoneidad de este contrato está justificado en que “los productos indicados son indispensables para la buena salud de perros y caballos que prestan servicio en las Unidades de Guías Caninos y Unidades de Caballería, así como para la prevención de zoonosis (enfermedades animales transmisibles a los humanos)”.
Por último, en la memoria publicada en la plataforma de contratación pública la Policía Nacional insiste en la “necesidad de llevar un buen control médico y sanitario de los animales de la Dirección General de la Policía, con el fin de evitar que los mismos enfermen de gravedad y/o transmitan zoonosis al personal que trabaja con ellos o a la población en general”.
(Páginas 24 y 25)
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