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Dos policías locales de Coruña son los únicos municipales que trabajan con perro en la comunidad gallega

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Hace tres años estos dos policías locales de Coruña presentaron un programa para poder trabajar con sus perros. Recibieron el apoyo de la Jefatura, la Dirección de Seguridad y la Concejalía y comenzaron con un proyecto piloto que ya se ha renovado en los tres años siguientes. Suso y Juanjo, dos policías locales del Ayuntamiento de Coruña son los únicos municipales que trabajan con perro en toda la comunidad.

Texto y fotos: Emer IGLESIAS

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Galicia es la Comunidad autónoma española, con diferencia, donde hay menos guías caninos en las filas de las policías locales. Con un total de 2.161 agentes municipales repartidos en 128 ayuntamientos, solo dos de ellos trabajan junto a un perro, y no a horario completo.
Se trata de Suso y Juanjo, dos policías locales de la plantilla de Coruña que hace tres años se liaron la manta a la cabeza y presentaron un proyecto al Ayuntamiento. Enseguida recibieron el apoyo de la Jefatura, de la Dirección de Seguridad y de la Concejalía. Así empezó un programa piloto de agentes locales de cuatro patas por un año que ya se ha renovado otros tres más.
Pero estos dos únicos binomios policía-perro en el ámbito local se gestaron mucho antes. El inicio fue cuando primero Suso adquirió de un criador a Viko, un pastor belga groenendael negro y a los pocos meses Juanjo adoptó en una protectora a Loki, un mestizo. “Primero fueron perros de casa, como mascota y, cuando estuvieron preparados, los incorporamos a la Policía, una vez que se aprobó el programa piloto”, indica Suso a LADRIDOS.
Estos dos perros llegaron a los hogares de los policías ya con la idea de un día poder trabajar con ellos. “Cuando yo busqué a Viko ya estaba en la Unidad de Menores y ya tenía la idea de hacer esa propuesta, e igual Juanjo cuando adoptó a Loki”.
“Somos los pioneros en Galicia, y por ahora los únicos, aunque en breve puede haber más concellos que incorporen perros ya que la Academia Gallega de Seguridad nos ha pedido que participemos en la formación de otros compañeros que se mostraron interesados en formar una unidad canina”, matiza Juanjo.

Tráfico y Menores
Juanjo está destinado a la Unidad de Tráfico de la Policía Local de Coruña y Suso en Menores. “Dos unidades en las que incorporamos a los perros, nosotros trabajamos a demanda, cuando nos lo solicitan”, relata Suso, tanto de sus propias dos unidades o del resto de la Policía Local.
Viko y Loki viven en las casas de los agentes municipales que son los propietarios de los perros y los que se encargan de todo, de su entrenamiento, de su manutención, de sus revisiones veterinarias... “El Concello se hace cargo del seguro de responsabilidad civil cuando los perros están trabajando”.
Los policías siguen adscritos a sus unidades y sus compañeros de cuatro patas solo van con ellos cuando son requeridos.
“Solemos traerlos dos o tres veces por semana, cuando el operativo lo solicita, depende mucho de cuántos estemos trabajando. Por ejemplo, nosotros somos un grupo de seis personas, si está trabajando uno solo, ya no puede venir el perro, y a Juanjo le pasa lo mismo, él es el segundo jefe de la Unidad y depende del volumen de trabajo y los que estén de turno”, relata Suso.
Aunque ellos son de dos unidades diferentes, cuando se requiere a los perros suelen ir los dos. Loki y Viko están especializados en detección de sustancias estupefacientes, y desde que trabajan lo suelen hacer juntos. “Si por ejemplo hay un control de vehículos y podemos, llevamos a los dos perros, así uno trabaja y luego descansa y trabaja el otro”, nos cuenta Juanjo.
Desde que hace más de tres años comenzaron a trabajar junto a su perro, sus jornadas son muy diferentes cuando van los binomios completos.

Trabajo gratificante
Según Suso, ahora “Es mucho más trabajo, pero es un trabajo que nos gusta, muy gratificante, muy agradecido, todo el mundo está contento, además está muy bien valorado tanto por los ciudadanos, como por los compañeros, como por Jefaturas”.
“Ya no solo el trabajo en sí, sino las horas extras de dedicación fuera de nuestra jornada laboral, nosotros nos seguimos formando”, añade Juanjo.
Ni Juanjo ni Suso dejan de ser ‘policías’ prácticamente a todas las horas del día, porque si trabajan por la mañana en el servicio que les toque, con perro o sin perro, la tarde la dedican a entrenar. “Los perros hay que entrenarlos seis días a la semana, en vacaciones, en fines de semana, en jornadas laborables... no es un trabajo, ya es una forma de vida, que si es verdad que al estar en casa es más fácil. Si vienen con nosotros a algún servicio a demanda, eso también es entrenamiento, pero el resto del día también hay que seguir entrenando, esto no tiene un botón que se apaga y enciende hasta el día siguiente”.

Más compañeros
Estos dos únicos policías locales de Galicia que son guías caninos y hablan con pasión de su trabajo, muestran su esperanza de que otros compañeros lleguen a serlo también. “Hay compañeros interesados en ser también guías caninos, de hecho hay varios ya que vienen a entrenar con nosotros de forma voluntaria, si se decide que se amplíe el grupo, ellos ya están iniciados”.
Para llegar a este ‘sueño’, tanto Suso como Juanjo trabajaron mucho con sus perros para conseguir una compenetración perfecta. “Aquí en Galicia no hay nadie que te forme como guía canino, tuvimos que ir por toda España con otros compañeros buscando donde formarnos, aquí hay mucha menos tradición de perro”, se lamenta Suso.
El tiempo de preparación de un perro K9 para detectar las sustancias estupefacientes suele ser de unos seis meses, pero la obediencia o la socialización inicial pueden llegar a los dos años.
Cuando propusieron el proyecto a la Jefatura, los perros ya estaban bastante entrenados para su futuro trabajo. “Lo más difícil es preparar al perro para el trabajo policial, detectar sustancias es fácil, pero la labor como agente necesita mucho trabajo y formación, es lo más complicado, nos tuvimos que formar en operativa policial con perros. Al no haber tradición en Galicia, lo más complicado es encontrar gente que te pueda formar específicamente en operativa policial”, revela Juanjo.

Labor preventiva
Desde hace tres años Loki y Viko son conocidos de la ciudadanía coruñesa, tanto de los adolescentes de los institutos como de los adultos que merodean por las inmediaciones de los centros de enseñanza, de los trapicheos en transportes...
Suso insiste en que la labor de los perros es ya, sobre todo, preventiva. “Cada vez nos cuesta más hacer algún acta, en cuanto saben que llevamos a los perros desaparecen todos y no hay sustancias. El trabajo del perro es de una efectividad brutal, donde no llega un policía llega él”. “Es un plus al trabajo de los compañeros, donde no se llega con un cacheo, el perro llega sin problema”, añade Juanjo.
Al ser los dos únicos binomios K9 que hay en las plantillas de la Policía Local de los 128 concellos gallegos con agentes municipales, suelen ser requeridos por otros ayuntamientos. Una de las última veces solicitaron sus servicios al comienzo del carnaval en Xinzo de Limia, una localidad de Ourense. Su trabajo consistió en revisar los autobuses que llegaban de otros municipios una noche entera para una de las fiestas con mayor tradición en Galicia. Según Suso, “Los resultados fueron espectaculares, además de que realizamos muchas incautaciones enseguida corrió la voz por las localidades de origen y ya no traían sustancias”.

Cercanía
También en Coruña se hace patente otra de las ventajas de que la Policía Local cuente con agentes caninos en sus filas: la cercanía a la ciudadanía. “Cuando vamos con los perros, todo el mundo se acerca, adultos y mayores, ganamos mucho en imagen y cercanía sin duda, también hacemos exhibiciones en centros educativos cuando nos lo piden, a los niños les gusta mucho. O en diferentes asociaciones, en fundaciones, en centros de menores tutelados, ya todo el mundo conoce a los dos perros”.
El hecho de que los perros vivan en casa con sus guías, les ayuda a tener una vida más liviana y ser más longevos. Ahora mismo Viko tiene 6 años y Loki 5. “Tienen una vida relativamente fácil, ellos no tienen que viajar por España como otros grupos policiales, ni salir al extranjero, viven en casa, mientras que los perros quieran jugar aquí seguirán, creemos que por salud y aptitudes que trabajen hasta los 9 años es fácil, además son perros muy activos con muchas ganas de jugar.

2.161 policías locales y 98 nuevas incorporaciones
Según los datos de la última memoria de la Dirección Xeral de Emerxencias e Interior de la Xunta, en Galicia hay un total de 2.161 policías locales repartidos en 128 ayuntamientos de las cuatro provincias gallegas. A estos hay que sumar los 98 que acaban de conseguir su plaza en la última convocatoria de la Academia Galega de Seguridade Pública y que ahora pasarán un periodo en formación en sus respectivos concellos.
Del total de agentes, en el Ayuntamiento de Coruña desempeñan sus funciones 324 policías, 39 mujeres y 285 hombres, aunque el número de plazas existentes son 391, es decir hay 67 desocupadas. De los aprobados en la última convocatoria, 16 se han incorporado al municipio coruñés desde el día dos de enero en prácticas.
En la provincia de Coruña frente a 1.252 plazas creadas de policías municipales, solo 997 están cubiertas, con el agravante de que en algún municipio no hay ni un local trabajando, en otros solo está el 50 por ciento de la plantilla y son pocos los que cuentan con el cien por cien.
Esta situación parece ser la tónica general en toda la Comunidad.
En Pontevedra hay 1.018 plazas creadas y solo 798 cubiertas, en Ourense 243 y 185 cubiertas y en Lugo de 260 existentes solo hay 181 cubiertas. Para una población de 2.728.315 habitantes a uno de enero de este año, la existencia de 2.279 policías locales (contando con los que ahora están en periodo de formación) significa una ratio de 1,2 agentes por cada mil habitantes, muy por debajo del 1,5-1,8 recomendado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).
Ante estas cifras que, a pesar del centenar anual de nuevas incorporaciones de los últimos años, tienen una gran tendencia a la baja, la creación de unidades caninas no es solo casi utópico sino una verdadera heroicidad.

El boom de la presencia de perros K9 en los ayuntamientos que impera por la geografía española, donde es normal encontrar municipios con poco agentes pero con algún binomio policía-perro que lo llevan a trabajar con ellos cuando los servicios se lo permiten, como Alovera en Guadalajara, La Carlota en Córdoba o Venturada en Madrid, localidades con plantillas de tamaño mediano donde hay uno o dos policías dedicados exclusivamente a trabajar con perro, como Marbella en Málaga, Alcobendas en Madrid, Gerona o Amposta en Tarragona, o de tamaño mayor donde las unidades caninas son grandes y responsabilidad total del Ayuntamiento como Madrid o Granada, es algo lejano aún en Galicia, pero que poco a poco se puede ir acercando gracias al germen iniciado por los dos policías locales de Coruña.

 

(Páginas 4-7)

 

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