Estudio sobre los ‘therian’: la mayoría son hombres, cuarentones y sufren trastornos psicóticos

La creencia de que los hombres pueden transformarse en animales y los animales en hombres es tan antigua como la vida misma. Ahora con el auge de las redes sociales, a diario se hacen virales vídeos de personas que andan a cuatro patas o que pasean con máscaras, colas o garras. Un estudio de la Universidad de Países Bajos ha investigado el proceso y concluye que el 77% de personas que lo sufren son hombres, de 43 años y con trastornos piscóticos. El 36% cree transformarse en un animal y el 64% se ha comportado alguna vez como tal. Este fenómeno viral de personas que se sienten o comportan como animales se está extendiendo gracias a las redes sociales
Por M. ARAMBARRI
‘Therian’ es un nuevo término de moda que las personas usan hoy en día para reflejar su afinidad con características animales no humanas, hasta el punto de que pueden identificarse parcial o integralmente como seres no humanos como un gato, un perro, un poni basado en dibujos animados o el superhéroe de Marvel Black Panther.
El equipo de investigadores ha analizado un total de 77 casos de personas que han hecho gala alguna vez de su transformación en un animal o han asumido sus características.
Según relatan en su trabajo, publicado en ScienceDirect, “hace más de un siglo, Frank Hamel (1869–1956) publicó un libro de 300 páginas titulado Human Animals (Animales Humanos), que contiene cientos de historias sobre personas que, por numerosas razones, se identificaron con animales, desde los hombres león y tigre africanos, las mujeres hiena abisinias y las mujeres pájaro francesas, hasta los hombres zorro (Japón), los hombres serpiente (la Antigua Grecia) y los hombres lobo (prácticamente en todas partes)”.
En nuestra época, la identidad de especie está inextricablemente ligada a la identificación basada en el ADN, pero no solo en nuestra época. Aunque el propio ADN era algo desconocido en los tiempos de Hamel, se creía que nuestra identidad de especie está anclada en nuestro material hereditario y forma física.
Se ha necesitado el paso de un siglo para que la aparición de la era digital y el boom de las redes sociales traiga a los ‘therians’ al centro del mundo mediático.
Los investigadores holandeses, Jan Dirk Blom y Brian A. Sharpless han centrado su estudio en “las descripciones biomédicas de casos en los que las personas están convencidas de que ellas mismas han adoptado una forma animal y adquirido sus características no humanas (por ejemplo, físicas o conductuales)”.
Analizaron un total de 77 casos, de los que el 33% eran mujeres. Su edad media, de hombres o mujeres, es de 43 años, siendo los hombres los que presentaron síntomas de teriantropía a edades más tempranas, 29 años versus 43.
Una de sus primeros descubrimientos es que el 68 por ciento de estos casos involucraron transformaciones en caninos.Transformación
Entre los 77 casos reportados, “el 36% declaró que se habían transformado en un animal. El 64% restante simplemente se había comportado como un animal, aunque a menudo mostraba un comportamiento groseramente perturbado”.
Un dato curioso dado a conocer por los eruditos holandeses es que la duración de la teriantropía fue muy variable, ya que el 25% tuvo ‘síntomas’ solo unos días, el 12% semanas, el 33% meses y el 31% años.
En cuanto a las causas o diagnósticos de los ‘therians’, los más comunes fueron los trastornos psicóticos (41%), la depresión psicótica (24%) y el trastorno bipolar (18%), seguidos del trastorno por uso de sustancias (8%), el trastorno obsesivo-compulsivo (7%), los trastornos de la personalidad (5%), los trastornos depresivos (5%), los trastornos disociativos (4%) y el trastorno esquizoafectivo (3%).
En cuanto a las razones para que una persona se identifique como ‘therian’ pueden ser “psicológicas, conductuales, espirituales, metafóricas o existenciales”.Psicoterapia
Aunque es difícil diagnosticar de forma meridiana, lo que los investigadores tienen claro es que no es lo mismo disfrazarse de un poni de dibujos animados que operar bajo el delirio de una transformación física en uno, “por lo que proponemos que la psicoterapia podría ser potencialmente útil como intervención indirecta. Puede desempeñar un papel destacado en etapas relativamente tempranas de la teriantropía clínica, mientras que el tratamiento farmacológico puede ser más adecuado para tratar casos patológicos completos o procesos subyacentes. Sin embargo, lo más importante sigue siendo la sensibilización pública”.
El concepto de zoomorfismo tiene una trayectoria tan larga e impresionante en la historia de la humanidad que probablemente se pueda afirmar con seguridad que siempre ha existido. Ha sido parte integral de muchas culturas, y algunos individuos pueden haberse sentido atraídos por la creencia de que las transformaciones de humano a animal son posibles bajo la influencia de influencias psicológicas, sociales, religiosas, filosóficas, químicas y culturales.
“Con base en que hoy en día grupos relativamente grandes de personas en las sociedades occidentales se identifican como ‘therians’ o variantes de estos, creemos que las fuerzas que impulsan las tendencias zoomorfas podrían no haber dejado de ejercer su influencia, aunque su manifestación pública podría haberse reprimido debido a presiones sociales”, concluye la investigación.
PREOCUPACIÓN DE VETERINARIOS
Aunque varios psicólogos han señalado que el fenómeno «therian» no puede identificarse tanto con un trastorno como con un juego de búsqueda de identidad clásico en la adolescencia, animalistas y veterinarios muestran su preocupación por cómo puede afectar esta conducta a los verdaderos animales.
«Hemos visto casos de estos chicos disfrazados queriendo interactuar con animales reales en un parque y estos últimos no tienen por qué reaccionar bien», ha advertido la portavoz del partido animalista PACMA, Yolanda Morales, quien se muestra preocupada por que los animales reales «pueden recibir muy mal».
Los datos
31% de las personas que tienen estos síntomas tardan años en quitarlos
(Páginas 8 y 9)
Perros y humanos van juntos desde la Edad del Hielo
Disfrazar a un perro no es nada agradable para ellos

