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Manick, la estela de la Policía Local de San Pola

 santa pola

Un cachorro de pastor alemán, Manick, cedido por el Ayuntamiento de Alicante a la Policía local de Santa Pola en 2013 fue el origen de la Unidad Canina de esta localidad. Formación, cursos, sistemas de marcaje lapa, incorporación de nuevos cachorros, despedida... hasta hoy, donde dos malis son los compañeros de cuatro patas de los agentes. El pastor alemán origen del servicio recibe un homenaje a título póstumo 

Por Emer IGLESIAS

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Una exhibición de la Unidad Canina de Alicante en octubre de 2011 en el Patio de Armas del Castillo-Fortaleza de Santa Pola dejó a todos sorprendidos y los responsables tanto del Consistorio como de la Policía Local se pusieron manos a la obra para conformar este servicio en la villa marinera.
El primer objetivo era conseguir un perro que tuviera cualidades para el trabajo y se formase junto a los agentes que serían seleccionados para ser guías caninos.
Y así llegó Manick, un cachorrito de pastor alemán cedido por el Ayuntamiento de Alicante que se incorporó a vivir en la casa del policía Roberto Martínez, ya que el Consistorio de Santa Pola no contaba aún con instalaciones adecuadas para perros.
Tras finalizar su adiestramiento en febrero de 2014 junto a los policías Roberto Martínez y José Antonio Albarracín que completaron su formación como guías, un par de meses después se inició el Servicio Canino en San Pola, realizando fundamentalmente “labores de vigilancia de las zonas públicas del municipio, en aras de garantizar una mejor calidad en la convivencia ciudadana, control en la prevención de la tenencia, consumo y tráfico al menudeo de sustancias estupefacientes en entornos públicos”, señala Martínez, hoy día responsable de la Unidad Canina.
La presencia de un agente de cuatro patas y sus dos guías no pasó desapercibido. “Debido al incesante trabajo llevado a cabo por el Servicio Canino, conjuntamente con Agentes del Cuerpo de la Policía Local de Santa Pola, rápidamente se obtuvieron resultados extraordinarios en la lucha contra el consumo y la tenencia de sustancias estupefacientes, así como con los delitos contra la salud pública, en su modalidad de tráfico de drogas”, lo que se tradujo en una mejor calidad de vida en los espacios públicos tanto a vecinos como a visitantes.
Desde la Jefatura de la Policía se vio la necesidad de incorporar un segundo perro para poder alternar los trabajos y así tener mayor amplitud en el ámbito profesional para la efectividad en la prevención contra las sustancias estupefacientes y drogas tóxicas. El 2 de octubre de 2014 llegó Strong, un pastor belga malinois.
Las numerosas actuaciones llevadas a cabo en cualquier ámbito por el Servicio Canino desde la fecha de su puesta en funcionamiento, así como las incontables colaboraciones con otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado dio unos resultados extraordinarios, tanto en la prevención del consumo y tenencia de sustancias estupefacientes, como en los delitos de tráfico de drogas.
Con la Unidad en pleno funcionamiento, llegó la pandemia en la que todos los agentes estuvieron dedicados a misiones humanitarias extraordinarias para salvaguardar la salud de la población.

Nueva etapa
En diciembre de 2022, con todas las restricciones ya levantadas, se inició una etapa en la Unidad Canina de la Policía de Santa Pola: la incorporación del sistema marcaje lapa en la forma de trabajo.
Dos agentes, Roberto Martínez y Manuel Ibáñez fueron los seleccionados para la realización del curso de Reciclaje y Rectificación del Marcaje Lapa, organizado por la FEMP, para perros pasivos detectores de sustancias estupefacientes y drogas tóxicas. Martínez recibió un perro donado de 10 meses de edad, pastor belga malinois, de nombre Indio al que en breve tiempo siguió Nero, de la misma edad y raza.
Hoy con tres años de edad cada uno conforman la Unidad Canina de Santa Pola. Indio y Nero marcan con la nariz o “trufa” en el lugar donde se encuentra la sustancia, encogiendo sus patas o manos delanteras, al objeto de no tener contacto físico con personas o bienes.

LA DESPEDIDA
El 2 de julio de 2025 es una fecha marcada para siempre en la Unidad Canina de Santa Pola: Manick, con 12 años se despidió para siempre. “Con él comenzó todo y, tras su fallecimiento, su marcaje en la Unidad Canina de la Policia de Santa Pola ha quedado grabado para siempre, su estela nos impulsa a seguir trabajando y creciendo para ser un ejemplo para generaciones venideras con una única máxima: servicio a la población”.
El dos de octubre el Consistorio le hizo un homenaje entregándole a título postumo el escudo de plata de Santa Pola. Además, se realizó un mural con sus logros y su historia, que ha quedado instalado en la Jefatura de la Policía.

 

(Páginas 14 y 15)

 

In memoriam Blanca

 

Cuatro agentes rurales caninos, los primeros en recibir una medalla de oro

 

 

 

 

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