Gatos domésticos para personas caseras

Tener un animal doméstico que esté a nuestro lado es reconfortante, tanto para salir a la naturaleza como si es para que nos esté observando desde las alturas o para escucharlo ronronear en el sofá. Un gato puede hacer feliz a su dueño si este prefiere el ambiente casero. Los gatos son sumamente independientes. Si viven en casa dependen de su dueño y él de su compañía
Por E. MUÑOZ
Cada día en nuestros hogares hay más mascotas, la mayor parte perros, si bien los gatos siguen aumentando su número.
El porqué lo encontramos en la peculiaridad felina, que tiene mucha más independencia que los canes. Pueden pasar largas horas (o días) solos, no necesitan salir a diario a pasear varias veces, saben hacer sus necesidades en un arenero y si tienen comida, agua y juguetes están servidos.
El dueño puede irse de casa a su trabajo con la tranquilidad que le da esta situación y a la vuelta allí le estará esperando su mascota. Unas veces te recibirá con muchos mimos y otras como si no entrase nadie en casa. Así son, reparten su alegría con quien quieren y cuando les apetece.
Así, ante una situación en la que parece una simbiosis de compañerismo, una investigación se propuso comprobar si hay algo más que convivencia o si los dueños los prefieren porque con su presencia están más que cubiertas sus necesidades de socialización.
Es cierto que si tienes perro y estás en casa te seguirá allá donde vayas, pero con los gatos es diferente. Puede estar contigo en tu casa y no lo verás durante horas, tan solo cuando te necesite o cuando le apetezca jugar o cuando le dé la gana. Esto, para una persona, puede ser más que suficiente, puesto que sabe que en casa hay alguien que lo acompaña, pero que a la vez es independiente. Puedes estar en un extremo del sofá y tu gato en el otro durmiendo tranquilamente durante horas.
Esto es lo que comúnmente se conoce como estar juntos, pero no revueltos. También se puede aplicar a los humanos, dado que unos necesitan contacto directo con sus congéneres y otros pueden vivir con su gato sin sentirse aislados.
Esto es fácil decirlo, pero para que sea creíble hay que demostrarlo y para eso están los investigadores, en este caso del lado de la psicología.
La investigación
Para ella, se examinaron los rasgos de más de 4.500 voluntarios a través de un test construido sobre cinco grandes pilares: experiencia, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo, en la que los participantes debían identificarse con perros, gatos, con los dos o con ninguno.
Ante un grupo tan numeroso se suponía que habría resultados diversos. Los que tienen perro suelen ser más extrovertidos puesto que salen con él y socializan con otros propietarios, mientras que los que tienen gatos suelen llevar una vida menos social, pero con experiencias vinculadas a la imaginación, conocimiento, gusto estético...
Esto no significa que una persona extrovertida sea necesariamente tímida o poco sociable. Hay personas que prefieren simplemente relaciones sociales en pequeños grupos, con cierta tranquilidad y con conversaciones con mayor profundidad.
Precisamente esto, en su correspondiente medida, nos lo ofrece el gato a diferencia de un perro. Los mininos con capaces de estar largas horas con nosotros mientras realizamos cualquier actividad en la casa, desde cocinar, limpiar, estar relajado leyendo o escuchando música, ver la tele o incluso atender a alguna visita. Su vínculo hacia nosotros sigue siendo fuerte, aunque no lo tengamos en brazos o estemos mirando lo que hace.
Simplemente tenemos un animal de compañía con el compartir tiempo y espacio sin más pretensiones, sabiendo que está ahí al lado sin reclamar constantemente la atención y que ambos pueden llevar una relación de convivencia sin ser intrusivos el uno con el otro.
Esto no quiere decir que el gato pueda sustituir a otra u otras personas y que con él ya tenemos cubiertas nuestras necesidades sociales, pero lo cierto es que quien lleve una vida tranquila y no necesite uno o varios planes diarios para estar en la calle, un gato es su animal de compañía por naturaleza.
La conclusión
Hay personas que tienen una vida social plena, otras son más privadas en sus relaciones, pero en ambos grupos hay muchos que viven con gatos y se entregan a s cuidado como los más perreros. Y, a diferencia de ellos, su fin de semana ideal es estar con sus gatos en casita, sin hacer ninguna escapada por la montaña, playa o río.
Lo cierto de todo esto es que la gente entienda que, para determinadas personas, tener un gato resulta tan gratificante como para otros tener un perro. El gato es mucho más independiente para vivir en una casa sin tener que salir o con un dueño que se pasa largas jornadas fuera de casa, incluso días. Lo importante para ambos es sentirse acompañados, como Kiki, la gata que vive con Lili y Miguel.
(Páginas 34 y 35)
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