Las leyendas urbanas de los galgos

Aunque los datos oficiales del Seprona, el servicio de protección animal de la Guardia Civil, no lo corrobora, las críticas de entidades animalistas, que corren como la pólvora por las redes sociales y traspasan fronteras, hacen mucho daño a una de las razas caninas españolas de más belleza.
Perro equilibrado, dócil, cariñoso y tranquilo en la casa, necesita del campo para correr y tener su deseada libertad de movimientos. Cazador de liebres por antonomasia, con su silueta inconfundible, pasa por ser el perro más antiguo de nuestro país, pero también el que tiene más fama de abandonos, leyenda urbana que no está clara.
Diseñado aerodinámicamente para correr, alcanza los 60 km/h con el mínimo gasto, el galgo español es desde tiempos inmemoriales el perro preferido para la caza de la liebre y no por el olfato sino por la vista.
Conflictos judiciales entre galgueros y animalistas, denuncias de robos casi con nocturnidad, encuentros de animales de esta raza deambulando solos por los campos o críticas de abandonos cuando ya no sirven para correr o cazar, han hecho de esta raza un tipo de perro difícil de ver con buenos ojos en manos de sus criadores. Hoy traemos a estas páginas a un bellezón de galgo, Faruk, campeón de campeones, que tuvo que dejar las carreras por problemas burocráticos y vive su jubilación dorada en su casa en compañía de los suyos. ¿Excepción que confirma la regla o realidad generalizada que acaba distorsionada no se sabe con qué intenciones? [Leer más...]
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