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El gato puede confundir tu brazo con una presa y arañar y morder

arañazo gato

Es una conducta predatoria en la que el felino muerde, sujeta con las patas delanteras y patalea con las traseras para conseguir inmovilizar y destripar a su víctima. Si nos proporciona unos arañazos habrá que valorar su gravedad, lavando la herida y acudiendo a un médico. Las caricias en zonas sensibles como el vientre del gato pueden desencadenar mordiscos y arañazos

Por E. MUÑOZ

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Cuando escuchamos la expresión patada de conejo en lo que menos pensamos es en los gatos. Porque los famosos roedores de orejas largas golpean fuertemente el suelo para transmitir que tienen miedo, enojo o alertar de un peligro. Pero si esa patada se la asignamos a los gatos su significado es bastante diferente.
Cuando hablamos de la patada de conejo en los gatos nos referimos a un movimiento instintivo en los felinos que han atrapado una presa con sus patas delanteras y la boca y con las traseras golpean, arañan o rasguñan a su víctima de una forma rápida y repetitiva con las patas traseras.
Se trata de un reflejo ancestral que pervive en los gatos como una técnica de defensa para cazar, someter y destripar a sus víctimas.
Y yo me pregunto, si mi gato no sale de casa, no caza y no se encuentra con posibles presas, ¿también sigue conservando ese instinto? Pues sí, y hay que tener cuidado con él, porque nos puede dar más de un susto.

Patada mortal
Los gatos y los felinos en general, nacen ya con ese instinto de caza que, sea en la naturaleza o sea en el interior de una vivienda, utilizan para neutralizar a sus presas vivas a la vez que protegen partes más vulnerables de su cuerpo, como son el tórax y el abdomen.
Lo llevan de serie, si bien en los catos caseros este instinto se va a transformar en juego y energía para usarla con otros cachorros si nacen y siguen viviendo en camada o cuando se separan y se convierten en adultos, estos impulsos los canalizan con sus peluches o juguetes que les proporcionan sus dueños.
Hasta aquí todo normal. Sin embargo, hay que tener cuidado cuando nosotros, desconocedores de estos estímulos naturales e innatos, comenzamos a acariciar su abdomen y, sin querer, sacamos la bestia que nuestro michi lleva dentro.
En un gato, cuando hablamos de su abdomen, nos referimos a una de las partes que los gatos odian que les toquemos. Solo cuando ellos lo demandan y con mucho cuidado.
Nos acabamos de meter en un berenjenal sin querer, porque lo que hemos conseguido con esas caricias es que nuestro minino del alma atrape nuestro brazo y lo confunda con esa presa que intenta cazar y se defiende con todas sus fuerzas. Nosotros lo que queremos es sacar la mano y los brazos de entre las extremidades y las garras de lo que hasta ahora eran nuestro amigo, pero que se ha transformado en una bestia parda.
La calma es lo que realmente nos puede salvar, porque si lo que intentamos es sacar nuestra extremidad a la fuerza lo que vamos a conseguir es llevarnos unas tarascadas de las patas delanteras y de las traseras e incluso un mordisco. Y eso sí que duele.
Por lo tanto, lo primero es prevenir y evitar tocar sin permiso su abdomen y, si la iniciativa es de nuestro minino, no dejar que confunda nuestro brazo con una posible presa. Esto lo podremos saber si cuando lo intentamos acariciar en sus partes más sensibles él comienza a patalear de forma brusca. Hay que detener la caricia de inmediato para que la caricia se convierta en un ataque hacia nosotros.
Siguiendo con la prevención, que suele dar sus resultados, deberemos proporcionarle a nuestra mascota peluches o juguetes alargados con los que pueda descargar sus instintos de caza (kickers para gatos) en los que pueda quemar ese exceso de energía.
Si lo dejamos seguir con su juego de depredación nos vamos a llevar unos lindos arañazos o incluso un mordisco en el brazo.

Consecuencias dolorosas
Mucho cuidado porque son bastante dolorosos. Si los arañazos son leves bastará con lavarlos con agua y jabón, pero si son algo más profundos habrá que aplicar un antiséptico y en caso de infección analgésicos o antibióticos. En estos casos debe ser el médico quien paute el tratamiento, sobre todo, si tras los arañazos aparece fiebre alta, dolor, malestar general e inflamación en la zona afectada.

 

El arañazo de nuestra mascota puede llegar a ser peligroso puesto que transmite bacterias como la bartonella, causante de la denominada enfermedad por arañazo de gato, que puede tardar en cerrar y cicatrizar entre 7 y 14 días y, si se forma ampolla y costra posterior, puede durar entre 1 y 3 semanas, mientras que la inflamación de los ganglios tardará hasta tres meses en desaparecer por completo.
Así que si tu gato atrapa tu brazo y lo confunde con una presa, tranquilidad y a quitarlo de en medio suavemente para que sus instintos de captura no nos dejen con heridas dolorosas durante largo tiempo y una cicatriz perenne para recordar lo que no hay que permitir.

 

Los datos
7-14 días en cicatrizar
3 meses en desaparecer la inflamación

 

(Páginas 34 y 35)

 

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