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ONCE ha formado ya a más de 3.000 guías

Once

Por Emerre IGLESIAS

La base para que un perro acabe como perro guía ayudando a mejorar la vida de una persona con discapacidad visual comienza con el voluntariado desinteresado de una familia que lo tiene en su casa durante su primer año de vida. Esta familia “lo lleva consigo y en familia a todas partes, para que se habitúe a estar tranquilo y portarse bien en todo tipo de espacios públicos. No es fácil, pero las familias tienen el apoyo y asesoramiento de un supervisor de la Fundación ONCE del Perro Guía cuando lo necesiten. Sólo tienen que poner su tiempo y su cariño y nosotros te facilitamos todo lo demás” señala a LADRIDOS, Matilde Gómez Casas, directora gerente de la Fundación ONCE del Perro Guía. 

Para ser familia acogedora de un futuro perro guía hay que cumplir unos requisitos mínimos. Primero se rellena un formulario que hay colgado en la web. Después se contacta con ella y “verificamos si puede convertirse en uno de nuestros educadores. Deben residir en la Comunidad de Madrid, tener disponibilidad para desplazarse a nuestro centro en Boadilla del Monte para los controles y vacunaciones y comprometerse a que el perro no estará solo más de dos horas diarias”.  

Tras esa etapa en familia, no todos los perros acaban como compañeros de un invidente. “Los perros guía deben ser, en primer lugar, animales muy bien sociabilizados, capaces de mostrar un comportamiento impecable en todo tipo de entornos sociales y situaciones de relación con otras personas y animales. Por tanto, cualquier signo de agresividad inhabilita a un perro para convertirse en perro guía. Además debe tener una gran voluntad de trabajo, capacidad de concentración en la tarea de guía y baja sensibilidad a ruidos que  puedan perturbarlo mientras lo realiza. Debe ser, en definitiva, un perro capaz de disfrutar guiando a su usuario. Otra condición esencial del perro guía es la obediencia. Debe ser un perro que atienda y cumpla sin demora las órdenes de su usuario, ya que de ello depende su seguridad” matiza la directora gerente. 

Tras la etapa en familia viene el profundo adiestramiento. “Está entrenado para reconocer y evitar obstáculos, tanto estáticos como en movimiento, a nivel del suelo o en altura. Marca a su usuario la llegada a bordillos, escaleras o desniveles del pavimento, busca puertas de acceso, asientos libres en transportes públicos y tiene iniciativa para encontrar la mejor alternativa de paso en situaciones comprometidas”. 

España es un país avanzado en la existencia de perros guías, gracias a la labor de ONCE desde 1989. Pero aún así, se encuentran con dificultades para desarrollar su labor, sobre todo porque les cierran el paso a muchos lugares. “Siempre puede pasar que te nieguen el paso a la hora de acceder a establecimientos o servicios públicos o de uso público, alegando razones de higiene o salubridad públicas...” , se lamenta Matilde González. Estos perros pasan unos controles de salud muchos más exigentes que cualquier mascota, lo que lleva a los responsables de la ONCE a denunciar la falta de fundamento en estas prohibiciones: “Están sujetos a requisitos de salud e higiene muy estrictos,  por lo que las reticencias a la entrada de perros guía en espacios de pública concurrencia por motivos sanitarios carecen de fundamento”.

La FOPG, es un servicio social de la ONCE, para sus afiliados y está en continuo contacto con sus usuarios, para darles el apoyo que necesiten desde que el usuario se gradúa y se marcha a casa con su perro guía, hasta que el perro ya es jubilado. 

La 0NCE ha entregado ya casi 3.000 perros de forma gratuita a personas con discapacidad visual, cada uno supone un coste que supera los 30.000 euros. También tiene una residencia para los que se jubilan y que pueden ser acogidos. 

Las etapas de los perros guías de la Fundación ONCE

CRIANZA

El trabajo se inicia antes de la concepción, con la selección de sus progenitores. Así se logran cachorros inteligentes, de buena salud y con un carácter afable y equilibrado. Las razas más comunes son labrador retriever, golden retriever, pastor alemán y flat coated retriever. Los cachorros crecen mimados por sus madres, atendidos por sus cuidadores y controlados por el veterinario. 

SOCIALIZACIÓN

A los dos meses los cachorros se van a vivir con familias de acogida, donde aprenden a convivir con personas próximas y extrañas y se acostumbran a distintas situaciones, objetos y sonidos como el transporte público, las tiendas o el bullicio. Es la etapa de obediencia básica. Las familias que los adoptan durante este período juegan un papel esencial: la socialización.

ADIESTRAMIENTO

Al año, los perros regresan a la Escuela de la Fundación ONCE. En 6-8 meses aprenden a seguir la línea recta; a no dar tirones o a aceptar el arnés. Luego, lo más específico: sortear obstáculos; ir en el transporte público, marcar bordillos o escaleras; no distraerse con otros perros o con comida; tirada en el suelo, hasta lograr la capacidad de tomar decisiones en situaciones complejas.

VIDA DIARIA

Y llega el objetivo. Los profesionales de la FOPG eligen al amo según sus necesidades, habilidades y entorno en el que desarrolla su actividad diaria. En un cursillo de dos semanas, perro y usuario aprenden a trabajar juntos y a adquirir la confianza mutua que desarrollarán en los años siguientes. Los desplazamientos de la persona con discapacidad visual serán más autónomos y seguros.

http://www.once.es

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