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Una aventura gatuna nocturna

Controlar una colonia felina no es cosa de dos días. Se tardan años y se necesita de la colaboración de muchos voluntarios que se dejan la piel para mejorar la vida de estos animales y conseguir su convivencia  pacífica con  los vecinos. Solo en las Rozas en los últimos años se han esterilizado más de 2.000 gatos.  Los gatos son recogidos, analizados por veterinarios, esterilizados, chipados, desparasitados y devueltos al mismo punto donde fueron capturados para que otros felinos sin castrar no ocupen su lugar.


Por Almudena NEGRO

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Nueve y media de la noche de un lunes en la urbanización Molino de la Hoz del madrileño municipio de Las Rozas. La noche es cerrada, como se corresponde con esta época del año, pero aún no ha llegado el frío de invierno. El silencio en la calle es absoluto. Los vecinos cenan o ven la televisión en sus casas, preparándose ya para descansar. Mañana hay que trabajar.
Dos coches aparcan en el borde de la calle, uno detrás de otro. Del mismo descienden los voluntarios de la Asociación Abrazo Animal, que gestiona el Centro Municipal de Animales de Las Rozas. Es noche de captura. Saben, les consta, que en una finca sin urbanizar hay una colonia de gatos descontrolada. Un vecino de la zona de edad avanzada les da de comer, pero se niega a que los voluntarios los capturen para esterilizarlos. Cosas de los prejuicios de tiempos pasados. Pero hay que hacerlo, pese a haber sufrido en alguna ocasión amenazas por parte de personas intolerantes.
En silencio, Adriana y Celia preparan las jaulas trampa en las que caerán los animales. Lo hacen con sumo cuidado, colocando en el fondo unas cartulinas para evitar que los gatos sufran el más mínimo daño. Se trata de unas jaulas en las cuales las voluntarias depositan comida, que hará que los ferales acudan al rico olor de golosinas gatunas. Lo ideal, me cuentan, es estar previamente durante días llevándoles comida a la misma hora, hasta que la visita del ser humano se convierta en una rutina para estos animales y no acudir el día anterior a la captura para que al tener hambre entren rápido en las jaulas. En este caso, dado que el vecino los alimenta, no tiene sentido hacerlo así.
Colocadas las jaulas trampa los gatos, en este caso cuatro gatos jóvenes, entraron cada uno en una de ellas en aproximadamente noventa minutos. Con sumo cuidado, las voluntarias comprueban que sean ferales sin esterilizar y, con mucho cariño, tapan las jaulas con sábanas para relajar al animal.

Los gatos serán esterilizados al día siguiente por la veterinaria del centro, para ser devueltos exactamente al mismo punto en que fueron capturados. Porque, como ya os hemos contado, las colonias felinas se asientan en los lugares en que se dan las condiciones idóneas para ello y, si no se retornase al animal al mismo lugar en que fue capturado, otros gatos sin esterilizar ocuparán su lugar.
El método CER (Captura-Esterilización-Retorno) es el método ideal para controlar las colonias felinas de nuestras ciudades al tiempo que la esterilización solo conlleva ventajas físicas y psicológicas para el animal. Una vez puesto en marcha, se acabaron las peleas de gatos, pero también se reduce notablemente la incidencia de enfermedades en estos animales, como cánceres de mama, próstata, útero o testículos, pero también con hernias inguinales y otras molestias como una hiperplasia. La veterinaria comprobará también el estado de salud general del animal, asegurándose que no sufre de leucemia felina, lo desparasitará interna y externamente y le implantará un chip a nombre de la asociación, identificando la colonia a la que pertenece.
Los gatos a los que se les detectan enfermedades como la leucemia, inmunodeficiencia o alguna enfermedad que pueda ser contagiosa no volverán a la calle. Entrarán en el proceso de adopción.
Controlar una colonia felina por completo puede llevar años. En las Rozas en los últimos años han sido esterilizados mediante este método más de dos mil gatos, gracias a la labor incansable de cientos de voluntarios debidamente acreditados que les llevarán comida y agua o les construirán refugios para protegerse de frío y la lluvia.

 

El origen

 

El método CER (antes CES ya que se soltaba al animal en cualquier lugar) fue desarrollado en la década de los noventa en Estados Unidos con el fin de controlar las colonias en las ciudades y mejorar la vida y convivencia de estos animales con los ciudadanos. Por ejemplo, al desaparecer las peleas de machos por una hembra o los llantos de las gatas en celo, se reducen notablemente las quejas vecinales al tiempo que los animales ayudan a mantener el lugar en el que residen limpio de animales como cucarachas y otras plagas. La supervisión de estos animales, censados en un registro y portadores de los chip obligatorios legalmente, después de retornados es fundamental.

Este método debería de ser implantado en todos los municipios españoles. Porque está acreditado que solo conlleva beneficios para las personas y los animales.

 

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