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Olfato a favor de la conducta

cedive

Siempre hemos hablado del desarrollado olfato que tienen los perros, sobre todo en comparación con el del ser humano. Mientras nosotros tenemos unos seis millones de puntos receptores, los perros pueden llegar a tener 300 millones (dependiendo de la raza). Gracias a esto, hoy en día se están ampliando las utilidades y disciplinas que se valen del uso del olfato canino, que antiguamente se limitaba a la búsqueda de rastros para la caza, viéndose aplicado actualmente en detección de sustancias (explosivos, droga, dinero, enfermedades, etc.), búsqueda de personas por olor de referencia, restos cadavéricos…

Por Juan Antonio Moraña Borrageiros, veterinario, adiestrador canino y director de CEDIVE, e Isabel Paz García, adiestradora canina y auxiliar clínica veterinaria


Pero además de usar el olfato canino en nuestro beneficio, también lo podemos usar en el suyo propio debido a que ejercicios de este tipo les exige mucha concentración, genera más esfuerzo que la actividad física (según estudios científicos realizados por Dr. Charlotte Duranton y Alexandra Horowitz una actividad de olfato de unos 15 minutos, equivale a unos 40 minutos de marcha) y cualquier perro puede hacerlo salvo que exista algún tipo de problema o limitación física debido a malformaciones, accidentes…
Por este motivo, y combinándolo junto con la manera que tiene de funcionar su cerebro, el olfato puede ser una herramienta para reducir y controlar conductas no deseadas en nuestro compañeros como el estrés, ansiedad, polidipsia o poliuria psicógena, problemas de pica, coprofagia, agresividad, miedos, conductas destructivas o algunas conductas estereotipadas, como perseguirse el rabo o la dermatitis acral por lamido.
Su cerebro, emocionalmente hablando, se divide en dos zonas: la zona límbica o zona de donde emanan las respuestas no pensadas, emocionales e instintivas; y el córtex cerebral, que es el que tras procesar la información emite respuestas pensadas valiéndose del aprendizaje y la memoria a largo plazo. No pueden funcionar simultáneamente, por lo que si una se activa la otra se inhibe. Es en este punto donde nos podemos ayudar de las actividades y juegos de olfato para desarrollar el uso del córtex, favoreciendo que nuestro perro aprenda a “pensar”, evitando que caiga en conductas no deseadas que son fruto de respuestas emocionales.


Los ejercicios de olfato se pueden realizar tanto dentro como fuera de casa, por lo que son ideales para los días en los que los paseos se acortan por el mal tiempo y el perro aún sigue con ganas de “hacer”. Si se realizan fuera del hogar también estamos haciendo que los paseos sean de calidad y con nuevos retos cada día.
El procedimiento es que el guía proponga y plantee la actividad y el perro resuelva, por lo que también estaríamos mejorando el vínculo con él. Normalmente lo que el perro buscará será comida o juguetes que le gusten y motiven mucho para favorecer las ganas de resolver por parte del can; en estos casos, también podremos impregnar el juguete en esencias que le faciliten la búsqueda y/o como en el caso de la lavanda, actúan además como relajante natural. Como ejemplos de actividades que se pueden realizar dentro del hogar están que busque su propia comida por la casa o su juguete favorito (el cual actúa como autorreforzante ya que el encontrarlo es el propio premio), el juego de los cubiletes (desarrolla la concentración del perro que deberá estar pendiente y usar el olfato para averiguar dónde se esconde la comida o pelotita), alfombras de olfato o mantas interactivas (ideales para cuándo prevemos situaciones de miedo en las que queremos que el perro este concentrado en otra cosa como son tiradas de petardos, tormentas, o incluso nuestra marcha de la casa si padece ansiedad por separación…), y juegos de inteligencia (desarrollan su intelecto y además tendrían la misma función que las alfombras y mantas, pero es recomendable dárselos siempre con supervisión para retirárselos una vez resueltos, ya que de dejarlos solos con el juguete se pueden frustrar si ven que aunque activen los mecanismos no obtienen premio).

En el exterior podemos plantearles piscinas de bolas en las que escondamos comida (contando los trozos que tiene que buscar para saber cuando decirle que la búsqueda ha terminado), habituación a obstáculos de agility si estamos en un parque con instalaciones de este tipo o a los propios obstáculos naturales si estamos en entorno natural colocando trozos de comida y haciendo que los busque, búsqueda del guía, seguir el rastro de una salchicha.

Si con las actividades de interior además del olfato desarrollamos la inteligencia, con las de exterior estamos trabajando también la propiocepción o consciencia de su propio cuerpo. Todas ellas son actividades indicadas para todo tipo de razas de perro y para todo tipo de problemas de comportamiento, ya que a diferencia de otros juegos como la pelota o disco, el trabajo de olfato no genera estrés. Nunca debemos olvidar que en determinados casos puede ser necesaria la intervención de un adiestrador canino o técnico en modificaciones de conducta

TOP-TEN DE LOS PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

1. Miedo hacia perros o personas.
2. Ansiedad por separación.
3. Excitabilidad.
4. Mordida excesiva en cachorros.
5. Destructividad en perros adultos.
6. Agresividad hacia perros o gatos.
7. Coprofagia
8. Micción y defecacion en casa.
9. Intolerancia a la manipulación.
10. Comportamientos anormales.

Fuente: expertoanimal.es

 

 

 

 

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