Caca de perro: fuente de energía “limpia”

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Los desechos de los perros  pueden ser reutilizables con sistemas asequibles. Foto:Emerre Iglesias

Por Óscar REKALDE

Sólo en EE UU los perros producen casi 11 millones de toneladas de excrementos al año. En España la cifra puede llegar a las 700.000. Un parque de canes que reciba al día una media de 50 a 75 perros puede llegar a generar 1,5 toneladas de residuos caninos cada 365 días, según datos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Estados Unidos, Canadá, México, Reino Unido... decidieron sacarle rendimiento a esos desechos e idearon un sistema de producción de energía “limpia” a partir de la mierda perruna. Iluminan farolas, producen calor, abonan parques y hasta conectan con wifi.

El último país en sumarse a la energía “limpia” a partir de los excrementos de los perros es Canadá. En Waterloo, Ontario, se acaba de poner en marcha un sistema que convierte la caca de perro en electricidad y fertilizante. 

En tres parques de la ciudad, Bachtel Dog Park, St. Moritz Park y Lakeshore Optimist Park las autoridades municipales han instalado un contenedor de reciclaje donde los propietarios de mascotas pueden echar los residuos de sus perros en  cualquier tipo de bolsa. Las cacas quedan bajo tierra, donde están enterrados los depósitos. 

Después de unos días, una empresa de eliminación de desechos de perros vacía los contenedores en un camión especial y los lleva a una planta de reciclado que produce biogás donde, al ser quemado, se convierten de manera segura en electricidad y fertilizantes. 

Estos tres parques, según el alcalde de la ciudad, Dave Jaworsky, fueron los elegidos para el proyecto piloto que comenzó en mayo “debido al alto volumen de propietarios de perros que hay en cada área”.

Tras los primeros 45 días del proyecto, más de 600 kg de heces perrunas se consiguieron desviar del vertedero y se evitó la emisión de 0,06 toneladas de CO2 a la atmósfera además de que se produjo electricidad, con lo que el programa consigue ser rentable.

En Massachusetts desde hace unos años hay instalado en un parque de perros, por iniciativa de un artista, un convertidor denominado “Park Spark” integrado por dos grandes tanques de acero de 1.900 litros de capacidad, conectados a una farola que funciona con gas. En estos depósitos, los excrementos de los perros mezclados con agua se convierten en metano cuando los propietarios dan vueltas a una manivela, que es llevado por la tubería de unión a la farola y se enciende por un tiempo en función del volumen de heces depositadas.

Aunque este parque, Pacific Street, es pequeño, con este “invento” se garantiza un suministro constante de combustible para estar iluminado todas las horas necesarias, ya que es muy usado por los propietarios de perros de la ciudad. 

Tras esta buena iniciativa, financiada con una donación de 4.000 dólares del Instituto de Tecnología de Massachusetts, el proyecto se trasladó a varios parques de Nueva York, donde los dueños de perros están familiarizados con las manivelas que encienden las farolas.

A Reino Unido llegó la existencia del “Park Spark”y en un parque de la ciudad inglesa de Cambridge se lanzó el proyecto con muy buena acogida entre los usuarios. Los desechos deben introducirse en estos depósitos en unas bolsas biodegradables que facilitan los ayuntamientos. En México fueron un paso más allá y las cagarrutas de los perros las convertían en wifi gratuita para los dueños de los canes. Un proveedor de servicios de Internet en Ciudad de México, harto de ver tantas cacas de perros por las calles, se estima que un 40 o 50% por ciento de las deposiciones no se recogen, se sentó en su despacho hasta que inventó una fórmula que podía acabar con las mierdas del suelo. En algunos parques céntricos donde suele haber afluencia de personas paseando a sus perros se instalaron unos contenedores donde se echaban las cacas. Había un sistema de pesaje, de tal forma que se activaba una línea gratuita de wifi en esa zona unos minutos en función del peso de los desechos. El sistema se tuvo que suprimir porque la gente echaba piedras con la caca para conseguir más minutos de wifi.

 

Compos en Alaska

En Denali National Park de Alaska las perreras de los perros de trineos de trabajo, que desempeñan un importante papel cultural y práctico, producen hasta 23 kilos de desechos diarios. Según la EPA un can excreta 124 kilos de residuos al año, lo que significa que un conductor de trineos con 20 perros necesitaría desechar más de dos toneladas de cacas al año. Antiguamente estas perreras de Alaska vertían los zurullos por la parte de atrás de las colinas donde están ubicadas. Pero desde 1980 idearon un sistema de producción de compostaje con estos desechos. “Hemos construido un sistema de cuatro contenedores en donde se mezclan los residuos (nitrógeno) con aserrín (carbono) y agua y se revuelve regularmente hasta que se transforma en una tierra rica en nutrientes”, indica un responsable del parque. El proceso dura entre 4 y 8 semanas y además de hacer más rico el suelo, también conserva la humedad.

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