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“El perro es como 25 policías”

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Estamos aún en pleno estado de alarma, avanzando de fases por territorios, y los perros policía siguen con su trabajo. En Conil de la Frontera, Cádiz, el guía de la Policía Local, Paco Aguilar Maceda, es uno de los pocos en España que tiene perros duales, es decir, con dos especialidades, en este caso detección de estupefacientes y seguridad. El equilibrio de los perros policía duales de Conil de la Frontera (detección y seguridad) está en que les guste más buscar que morder.

Durante el día sus dos perros, Kaos y Kaín que son padre e hijo, rastrean cualquier resto de droga que se mueva por su municipio, y no dejan títere con cabeza. Cuando llega la madrugada, cambian el chip y pasan a seguridad en centésimas de segundo.

Por Emer IGLESIAS

 

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Conil tiene poco más de 22.500 habitantes censados, pero su población en verano se multiplica por cinco o seis y puede llegar hasta las 150.000. Aunque este año con la pandemia de la Covid-19 todo está en el aire. “Nosotros estamos preparados, y durante el confinamiento no hemos dejado de entrenar, porque aunque llegue menos turismo extranjero este año, en cuanto se pueda viajar esto se llena de turismo nacional, eso seguro”, indica Aguilar a LADRIDOS.

Por el día la Unidad Canina se centra en detección a través de controles en la estación de autobuses, en la playa, por las calles, en vehículos en las entradas del municipio, en este caso en colaboración con la Guardia Civil de Tráfico, o en plazas donde hay aglomeraciones. Cuando llega la madrugada, los perros cambian el chip y pasan a seguridad, a intervención pura y dura, en centésimas de segundo. Si hay peleas, trifulcas, necesidad de desalojos de discotecas a las tres o cuatro de la mañana o a la hora que sea, ahí está el guía con sus dos canes ataviados con su bozal de impacto y nadie respira. “Un perro es como 25 policías. Nunca han mordido a nadie, porque están muy entrenados, pero si hiciese falta lo harían”, indica el agente local a LADRIDOS

Sus dos perros son espectaculares. Kaos tiene cinco años, es un pastor belga malinois línea belga (recalca que no francobelga). “Son más grandes, con mucha resistencia”. Lo cogió con dos meses de un criador especializado de Andalucía, y comenzó con el adiestramiento a esa edad. Primero fue la detección y al año ya estaba trabajando olfateando los estupefacientes. Para estar preparado en seguridad se tarda más, a los tres años ya estaba “hecho”, pero su formación es constante y sigue yendo todas las semanas a Málaga donde se forman tanto él como su perro de la mano de Daniel Sainz   pupilo del maestro Daniel Moreno, en EliteK9.

En Conil el trabajo de la Unidad Canina es agotadora, sobre todo en verano, “hasta en las playas tenemos que patrullar, porque aunque parezca raro, hay gente que viene a la playa solo a traficar con droga”. Y Paco Aguilar pensó que era necesario otro perro más para darle descanso a Kaos. No se lo pensó dos veces y se trajo de Bélgica una pastor belga malinois, también de línea belga, (insiste de nuevo en que no es línea francobelga) y la cruzó con Kaos.

Hice una familia de perros policía, tuvieron cuatro cachorros, dos hembras y dos machos y los cuatro están trabajando en unidades caninas policiales”, indica. Uno de los hermanos, Kaín, es su segundo perro. Es hasta más robusto que el padre, e igual de trabajador y eficiente.

En cuanto tuvo dos meses o dos meses y medio comenzó su entrenamiento, y a los diez o doce ya estaba terminado en detección. En seguridad todavía está formándose, para lo que también se desplaza a Málaga un día a la semana a EliteK9. Los dos perros, Kaos y Kaín, van a trabajar con su guía en todos sus turnos. Los transporta en un vehículo preparado que también es la zona de descanso. “Lo que hago es que saco a uno un rato y luego le doy descanso y saco al otro, para no forzarlos, sobre todo en verano cuando con el calor se gastan antes”, matiza el guía canino de Conil. 

Los canes son propiedad del guía, con el que viven en su casa, está cedido su uso al Ayuntamiento a través de un contrato y los dos están dados de alta con su número como perros policía en Gobernación y en la Subdelegación del Gobierno.

Calles vacías

Un perro preparado para seguridad o intervención impresiona a cualquiera cuando va con su bozal de impacto. “La ciudad se te abre, la calle se queda vacía, un perro hace el efecto de 25 policías”, matiza Paco Aguilar. Pero la preparación de estos perros no es para cualquiera. “En muchos países de nuestro entorno llevan perros duales, aquí hay más detractores, pero yo se lo recomiendo a las policías locales, eso sí, no puede ser para un guía neófito que esté empezando, se necesita mucha preparación”, indica.

Aparte de la formación continua que necesita un agente canino dual, el equilibrio entre la detección y la seguridad es básico. “Si le das mucha seguridad quiere morder, si no quiere buscar. El equilibrio está en que le guste más buscar que morder, y así va a hacer igual un trabajo que otro”.

Además, la selección genética del ejemplar es imprescindible. “Tiene que ser una línea que permita estos adiestramientos”. Entrenan a diario la detección de drogas con el gendarme francés retirado Michel Chivot y una vez a la semana la seguridad.

Aguilar Maceda comenzó de policía Local en 1993 en Conil, luego pasó por Cádiz y San Fernando y ahora ha vuelto a Conil. Desde aquí también trabaja con el grupo GAP, como en el famoso Festival de Barbate donde el año pasado hicieron más de 500 actas por droga, y es requerido por otros pueblos de la zona, sobre todo en época de aglomeraciones.

Su perro Kaos ha recibido dos distinciones, dos medallas con distintivo blanco al mérito policial.

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