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Preparados y con oficio: búsqueda y rescate con perros en Motril

Motril

 

 

Tres voluntarios y sus cuatro perros forman la unidad canina de Protección Civil de Motril. Entrenan varias veces por semana en diferentes escenarios para estar preparados en caso de ser activados en las provincias de Granada y Málaga. Se definen con oficio y sin beneficio.

 

Por Miguel PELE

 

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Esta historia empieza con un cachorro abandonado, en esta ocasión, un pastor alemán de cinco meses recogido de un contenedor. A Rex, así se llama, lo educó Rafael Monteroporque quería tenerlo en su tienda y por precaución, para evitar mordeduras, lo llevó a un adiestrador. Comenzaron con ejercicios de obediencia básica, “pero aquello se nos quedaba corto a los dos”. Se pusieron a buscar y encontraron a Antonio García Esteban, de Andalucía K9, al que Montero denomina “la fuente de la que hemos bebido y aprendido”.

Empezaron desde cero. Tras algunos cursos y seminarios, dio el salto a Madrid, donde se formó con la UME y con Protección Civil “y aprendí de gente buena”. Y cuando vieron que ya tenía cierto nivel, en 2015 surgió la idea de montar la unidad canina en Motril. Rápidamente se apuntó (por aquellas fechas Montero era el único miembro en activo del actual equipo) y a los pocos meses participó con su perro en el operativo de Albuñol. Posteriormente, SOS Desaparecidos firmó convenio con el Ayuntamiento para colaborar a 140 km a la redonda y es el 112 el que generalmente los activa.

En estos años, tras colaborar en unos veinte operativos en las provincias de Granada y Málaga (Casabermeja, Moclín, Órgiva, Monachil, Albuñol, Ítrabo…), sigue ampliando experiencia y aprendiendo en las nuevas situaciones. Tiene muy claro que si lo llaman dentro de su radio de acción irá, “pero si en ese sitio hay una unidad canina, yo no voy. Solo si se trata de un caso excepcional. Hay buenos perreros en todos lados”, sentencia Montero.

El equipo

Tras Rex siguió montando la unidad, “siempre surgen dificultades al prepararlos, como el caso de Trasto, perro de aguas, de cinco años, que hubo que descartarlo por problemas en las articulaciones”. Así llegó Inuk, un pastor belga malinois, muy potente y ágil, para tener un perro de refresco. Junto a Rafael también están otros dos compañeros. Ainhoa Serantes, que incorporó a Ona, su perra mestiza, también rescatada, a las labores de búsqueda y que actualmente está operativa. Y finalmente llegó José María Mesa, con una dóberman de dos años y que está en fase de preparación para localizar restos humanos y a la que aún le queda un largo tiempo para estar capacitada en estos menesteres.

En sus entrenamientos utilizan la técnica del doble ciego, es decir, ni el guía ni el perro deben saber dónde está el figurante, hacen un psicodrama: laderas con viento contrario, con viento bueno, buscan en pinares, en cañaverales, con ruido, con agua o incluso en estructuras colapsadas. Con respecto al agua, en las desembocaduras de los ríos, colocan al figurante en la otra margen y el perro tiene que cruzarlo nadando para buscarlo. Estos ejercicios suelen realizarlos cuatro o cinco veces por semana, aprovechando la diversidad de terrenos con los que cuenta este municipio de la costa Tropical granadina.

El perro coge el mando en las búsquedas dado que va suelto iniciando el rastreo y es el que decide, por el olor que percibe, hacia dónde debe dirigirse. Cuando los encuentra ladra insistentemente hasta que el guía llega a su posición. Es la hora del premio, en este caso, su juguete favorito, un mordedor o una pelota.

La búsqueda

Aunque con la pandemia ha cambiado la estacionalidad de las búsquedas y ahora pueden surgir en cualquier momento, en años anteriores se daban en los meses con temperatura agradable, primavera, comienzos y finales de verano, pocas veces con calor o frío extremo. La mayor parte de las personas que suelen buscar suelen ser mayores, con alzhéimer, con demencia senil, pero también esquizofrénicos o incluso jóvenes con algún problema de consumo, pero cuya movilidad es muy superior a la hora de desplazarse. Para cada uno de ellos hay una forma distinta de buscar. A la hora de hacerlo “hay que tener esa información antes, pues es la base para una pronta localización del desaparecido. Los perros son un miembro más del equipo, porque la gente piensa lo que hace el perro, pero no, la realidad es lo que hace el trabajo con el perro, con el respaldo y la cobertura de un puesto de mando que tenga todo estructurado”.

Las primeras 24 horas son muy útiles. Las siguientes lo son menos y se va perdiendo una curva de rendimiento hasta que el jefe de unidad tiene que decir que allí ya no se hace nada. “No queremos engañar a nadie, hay que ser honestos y saber cuándo eres útil y cuando tienes que quitarte. Nosotros trabajamos también con drones, de Guardias Civiles solidarios, ONG que hay en Granada, un nuevo camino que están abriendo, porque ambos se complementan”. Donde llega el perro a veces no llega el dron y viceversa. En zonas boscosas el dron apenas puede recibir señal, mientras que el perro se desenvuelve a sus anchas. Igual que cuando hace calor, la cámara térmica también tiene dificultades. Aun así, los drones han avanzado de manera espectacular, porque van mapeando el terreno y en cuanto se detecta una pequeña diferencia se manda al perro a comprobarlo, limitando así el esfuerzo del animal.

El tiempo que sus perros pueden estar buscando varía en función del clima y con temperatura alta, como en Ítrabo, a Onik, el malinois, “le dio un golpe de calor y hubo que pedirle un esfuerzo extra a Rex. Y bien hidratado, cuidado, parándolo por momentos, mantiene la atención durante horas”.

En el operativo de Monachil, según Montero, Rex aguantó los 17 km que hicieron de búsqueda, evidentemente sin llevar el mismo índice de atención en el primero que en el último kilómetro, durante un total de cinco horas, pero no todas fueron de trabajo, porque es importante darle una tregua para que recupere.

Los tres componentes de la unidad canina de protección civil de Motril tienen trabajos, a nivel privado, que les permiten “faltar” cuando se activa un operativo de búsqueda. Pueden pasar varios meses sin que los necesiten, que ellos siguen entrenándose con sus perros, pero también puede darse el mes que tengan un par de operativos en los que participar.

Muchos convecinos son los que se les acercan con curiosidad para saber de su trabajo. Algunos colaboran con ellos, como figurantes en los entrenamientos, pero otros simplemente preguntan cuánto les pagan por salir a buscar a un desaparecido. Su respuesta es clara: “Nada. No hay mayor beneficio que ayudar a encontrar a un desaparecido y siempre que se pueda salvar una vida humana allí estaremos”, concluye Montero.

Los datos

3 guías

4 perros, 3 de rescate y 1 de restos humanos

20 operativos realizados

La unidad canina de protección civil de Motril

Guía y responsable de la unidad:

Rafael Montero. Sus perros:

Rex, pastor alemán de 7 años.

Inuk, pastor belga malinois, 4 años. Ambos perros de búsqueda.

Guía de rescate:

Ainhoa Serantes.Su perra:

Ona, mestiza de 2 años.

Perra de búsqueda.

Guía de restos humanos:

José María Mesa.Su perra:

Muga, dóberman, 2 años.

Perra en formación para localización de restos humanos.

Posiciones anómalas.

Cuando se inicia la búsqueda de una persona desaparecida y no se posee el rastro, el perro es el que inicia venteando con su trufa para localizar el olor que haya por el ambiente, siguiendo a su vez las indicaciones de su guía. Están entrenados para buscar a personas que se encuentren en posiciones anómalas. Pueden estar sentados, tumbados, acurrucados, subidos a un árbol o metidos en huecos o galerías subterráneas… Dado que el perro está acostumbrado a buscar el olor humano, descartará el de otros animales vivos y se centrará en su cometido.

 

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