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Del amor al odio hay un gatogatolucha

Lo que más preocupa a los dueños de gatos son las peleas entre ellos.  Estas broncas deben ser detenidas cuanto antes. Lo que nunca se debe hacer es meterse entre ambos felinos,  porque la ira los ciega

Por Almudena Negro

 

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De repente un gato salta sobre el otro. ¡Con lo bien que se llevaban estos dos! No puedes por más que mostrar tu asombro al ver como tus dos mascotas se enzarzan en algo más que una riña. Mordisco va, arañazo viene, tortazo que se llevó. Lo cierto es que los desencuentros entre gatos son mucho más habituales de lo que pensamos. Unos enfrentamientos que en ocasiones pasan a mayores y que hay que saber atajar a tiempo, a menos que queramos pasarnos la tarde limpiando las heridas de los mininos. Lesiones que en ocasiones pueden ser graves.  Y es que ellos, tan territoriales como son, pueden pasar del amor al odio en cuestión de segundos. Según señala la Federación de Fabricantes de Alimentos para Mascotas, estas broncas son de lo que más preocupa a sus amos. A tal nivel llega la cosa, que se cree que en España, de los 4 millones de gatos que hay, aproximadamente medio millón de ellos anda a tortas en casa.

Vale, es verdad, si llevas un gato nuevo a casa, es normal que en los primeros días e incluso semanas haya sus más y sus menos entre el nuevo y los que ya convivían contigo. Es más, es que la mayoría de gatos se muerden o arañan entre sí en su primer encuentro. Algo que se agudiza entre machos, aún más proclives que las hembras a defender su espacio. ¿No te imaginabas que iba a suceder? Por cierto, el espacio incluye el arenero, la comida o su camita. Así, pues, no pasa nada por poner dos areneros, dos comederos y dos camitas. Ahora respira: se supone que en un periodo aproximado a un mes las peleas dejarán paso a una amistad para toda la vida.

Pero puede haber otros motivos para que dos caballeretes con bigote se lancen el guante. Y es que la naturaleza es así casi siempre. Exacto. Podría haber… una bella gata de por medio. Los gatos, recuerda, son muy celosos, y tal sentimiento, ya se sabe, puede despertar reacciones violentas. Si ella está en celo, con mayor motivo. Ambos querrán ser el único con el que ella quiera procrear. Así que uno de ellos mantiene la mirada fija, arquea el lomo y eriza su pelo. Vamos, que amenaza a su rival en plan “yo la vi primero y como te acerques, te vas a enterar”. En ese caso pueden suceder dos cosas: que el otro gato se dé media vuelta, con lo que problema solucionado, o que el otro gato… se ponga chuleta. En ese caso, se lía parda. Un motivo más para pensar en la esterilización, siempre recomendable, de tus mascotas.

El tercer motivo por el que tu gato podría ponerse agresivo es que se sienta agredido y reaccione por miedo en plan no hay mejor defensa que un buen ataque. En este caso su cuerpo se eriza, su boca se abre… y ataca. A ti, a otro gato o a cualquier ser vivo.

Las peleas entre felinos deben de ser detenidas cuanto antes, porque si no, podrían derivar en odio eterno y lesiones graves. Sí, tu gato se puede convertir en un macarra.

Una buena idea para separarlos, que yo utilizo mucho, es una pistola de agua. Mano de santo. Un disparo y se acabó lo que se daba. Claro que también vale lo de silbar, hacer ruido o lanzarles algo que no les haga daño. Lo que no se te ocurra ni en broma, a menos que quieras acabar tú herido, es meterte en entre ambos felinos. La ira los ciega.

Una vez separados, algo que con la pistola de agua habrá sucedido en segundos, no los castigues, prémialos con una chuche.

Si la causa de lo sucedido es un nuevo gato en casa, mima a tus mascotas anteriores. Eso sí, que no se vuelvan a juntar en un buen rato. De ahí que siempre te recomendemos presentar con cuidado y por fases a tu nuevo amigo.

Si aun así ves que no hay manera, acude a tu veterinario. Él te podrá orientar y marcarte pautas para que dejen las trifulcas a un lado.

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