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Siete perros vigilan la ONU en Ginebra 

 

La sede de Naciones Unidas en Ginebra, que acoge el Consejo de Derechos Humanos, órgano interestatal político más relevante en materia de promoción de los derechos humanos, tiene entre sus “trabajadores” a siete agentes caninos, dos de ellos con guía español, que velan por la seguridad de los más de 1.600 empleados, la mayor concentración de personal de la ONU fuera de Nueva York y de las más de 8.000 reuniones multilaterales que celebran al año.

Por Emer IGLESIAS

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Aunque el covid ha frenado esta frenética actividad, los siete perros continúan con su trabajo y son el alma de la seguridad de un edificio emblemático que vela por los derechos humanos en todo el mundo. Tres hembras y cuatro machos, que tienen categoría de agentes, juegan desde la mañana hasta la noche en busca de cualquier atisbo de material explosivo. Proveedores, invitados, salas de reuniones, ordenadores, mesas, pasillos, lavabos, mochilas, paquetería, incluso cables… todo pasa impepinablemente por sus narices.
Memphis, Legolas, Ira, Moscou, Cawaï, Miss y Thor, cada uno en su turno, comienzan por la mañana a trabajar. “Por la mañana siempre hacemos el chequeo de los proveedores, los perros vigilan los vehículos y el contenido de la mercancía. También hacemos el chequeo del correo, y de la paquetería. Y luego las más de 20 salas que hay para reuniones, así como las de conferencias, los servicios, todo el edificio”, indica a LADRIDOS el responsable de la Unidad Canina, el guía de origen malagueño, José Gallardo.
Aunque todos los perros hacen más o menos las mismas labores, el trabajo de cada uno es diferente. Se dividen en turnos, que por motivos tácticos y de seguridad no desvelan, pero “siempre hay un perro trabajando de la mañana a la tarde”.

“Los que entramos de tarde comenzamos el turno de la misma manera, pero en lugar de chequear a los proveedores vigilamos los vehículos con las personas y luego empezamos de nuevo con otras salas que no se hacen por la mañana. Así hasta las nueve de la noche que terminamos”.

Desde que se formó la Unidad Canina en 2008, después de que varias sedes de la ONU sufrieran graves atentados y muriesen numeroso funcionaros (Bagdad 2003, 22 muertos; Argel 2007, 72 muertos) y la Asamblea General decidiese implementar este servicio en todas sus sedes, el edificio de Ginebra es más seguro. “El perro es una complementación, antes solo había máquinas rayo X como tecnología de detección, ahora el perro pone su calidad y sus capacidades olfativas”, matiza Gallardo.
“El perro es la mejor herramienta de detección que se puede tener, si hay que seleccionar solo una debería ser el perro, por eso la Asamblea General dijo que tenía que haber en todos los centros. El perro es más completo que los aparatos y es más ligero, es más portátil, más cercano a la gente”, relata el responsable de esta unidad y su iniciador hace doce años. 
Además de seguridad inmediata los canes aportan seguridad sugestiva. “Es importante la parte de prevención, porque el perro tiene un efecto muy disuasorio. Cuando la gente ve un perro, no miran el edificio de la misma manera que cuando no lo hay, ha traído mucha seguridad sugestiva”.


Esta unidad canina es de élite. Todos los guías provienen de las policías o de los ejércitos de sus respectivos países.
“Son todos policías o militares con experiencia, guías caninos profesionales y con mucha experiencia. Se convocan plazas que se publican en la web en la ONU donde se incluyen los requisitos”.
“Cuando llegan, la Policía de Ginebra les hace un examen en el que se controla la capacidad física, así como la capacidad técnica del guía canino y el personal del Ejército suizo se encarga del examen práctico para chequear la capacidad del guía. Las pruebas con complicadas”, matiza Gallardo que procede de la Policía de Ginebra.
En cuanto a los perros se han comprado todos con una edad entre los 8 y los 18 meses “con un estado de salud y comportamiento controlado, y se han formado con el Ejercito Suizo, con los mismos exámenes y la misma formación de base. “Esta institución es la que nos certifica los perros y los guías después de seis semanas de formación de base”.
“Además pasan por el veterinario y se hace un dossier con información de la cadera, las rodillas, los miembros, la vista, todas las capacidades están controladas. También hacemos pruebas técnicas, algunos ya saben buscar, ya saben detectar, se controla el nivel táctico del perro”. 
En Naciones Unidas el bienestar animal de sus unidades caninas es uno de sus principios, y los agentes caninos viven en casa con su binomio. “Al guía, cuando aprueba la convocatoria y llega aquí, se le adjudica un perro y él lo administra y vive en su casa tanto en época de trabajo como cuando va de vacaciones, es el máximo responsable del perro”.
Además, el sistema de entrenamiento y trabajo es en positivo basado en el juego. “El propio trabajo es el entrenamiento, mientras que se está trabajando ya es un juego, no se hace diferencia entre trabajar y entrenar. Pero aparte hay un entrenamiento previsto de siete horas por semana por perro, cuando el guía está tranquilo, no está con el estrés del trabajo, está más concentrado y aplicando más cinología”.
Y cuando se jubilan siguen con su guía, no es necesario que existan asociaciones como AdoptaK9 en España, que se encarga de forma altruista de buscar hogares o familias. Incluso, si el agente canino decide jubilarse antes, o volver a su país o cambiar de unidad, se puede llevar el perro con él, aunque el can esté aún en edad de trabajar. “A condición de que ya no trabaje más en ningún otro sitio, un perro de Naciones Unidas acaba su vida en Naciones Unidas”.

Perro suplente o de socorro

El equipo canino de Naciones Unidos de Ginebra cuenta con seis guías caninos y siete perros.  El guía que tiene dos perros es porque tiene uno que denominan “perro de socorro”, es decir suplente. “Si un guía canino de la unidad pierde su perro, o se lastima, o enferma, o se muere, tenemos un perro de reserva que se puede dar al que lo necesite para trabajar. Por eso hay que trabajar juntos, y certificar el nuevo guía con el perro de reserva y así y no se pierde la capacidad operativa”. 
El guía que tiene dos perros es Philippe Carbajo con Miss y Thor. “Ese guía está certificado con los dos perros, y por ejemplo si uno de nosotros pierde su perro, ese séptimo perro se le da al guía para que no perdamos la capacidad operativa. Mientras, se prepara el nuevo que se ha adjudicado al guía que perdió al suyo, y a los seis meses o un año, cuando estén preparado, se le devuelve el perro de reserva a su guía”.

LOS PERROS

Memphis: 3,5 años, hembra pastor belga. Guía suizo

Legolas: 4 años, macho, pastor holandés. Guía francés 

Ira: 4 años, hembra, pastor belga malinois. Guía hispano-suizo

Moscou: 4 años, macho, pastor alemán. Guía español.

Cawaï: 2 años, macho, pastor belga malinois. Guía francés. 

Miss: 4 años, hembra, labrador. Guía hispano- suizo.

Thor: 4 años, macho, pastor belga malinois. Guía hispano suizo.

Los perros de seguridad del Santiago Bernabéu 

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