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Terapias con perros, un extra de motivación

 

Nicolás y Mariola, de Hachiko, pareja de adiestradores que, tras 8 meses de paro obligado por la pandemia, vuelven paulatinamente a sus terapias asistidas con sus cuatro perros, animales mestizos que fueron recogiendo y reconvirtiendo en estupendos compañeros de trabajo. Y no solo retoman lo que ya estaban realizando, sino que comienzan dos nuevos proyectos con mucha ilusión: uno con personas con adicciones y otro en un instituto con alumnos disruptivos.

Por Miguel PELE

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El primer proyecto nuevo con el que van a empezar en noviembre es en el instituto de Secundaria Fernando de los Ríos, de Fuentevaqueros (Granada), con chavales con conductas disruptivas, pues se trata de un instituto de difícil desempeño. El objetivo es comenzar a trabajar con los adolescentes estos problemas conductuales, en concreto la resolución de conflictos, el área cognitivo emocional, educación en la igualdad, educación en valores.
Estas terapias con adolescentes van a continuar durante todo el curso y en ellas, además de Nicolás y Mariola, junto con sus perros Pekas o Rufino, siempre tiene que haber personal docente, bien sea el tutor, algún profesor de apoyo o psicólogos. Como siempre, los protagonistas serán los perros, con los que interactuarán los alumnos y solo con su presencia logran que estos chavales cambien su actitud, su forma de relacionarse y abrirse para que las terapias puedan dar mejores resultados.
Un segundo proyecto con el que están muy ilusionados, recientemente presentado a la Junta de Andalucía, es en un centro con personas con problemas de adicciones, Cortijo Buenos Aires, en El Fargue (Granada). Es una instalación, es como una casa grande que está muy bien, viven dieciocho personas, de ambos géneros y de entre 20 y 45 años, y no están allí hasta que consigan desterrar esta problemática, ojalá, ahí están hasta que mejoran un poquitín, crean unos buenos hábitos de vida y salen para una casa tutelada, donde también se hará un seguimiento. Este proyecto es pionero en Andalucía, puesto que nadie en esta comunidad trabaja en ese ámbito.
Durante la sesión que imparte Nicolás, con Pekas o Rufino, al ser terapeuta ocupacional “nos apoyamos y ayudamos en el perro y el perro, que nos sirve como un extra, una motivación, un lubricante social, que nos ayuda a que la persona se abra y esa persona trabaje de una forma con más intensidad”. Para este proyecto dedicará unas 36 sesiones, y con las personas con adicciones estarán hasta junio, prorrogable si lo consideran conveniente las autoridades. En estas sesiones siempre tiene que haber un psicólogo, un educador del centro, además del terapeuta y la compañía del perro, que nunca pasa desapercibido.

Para trabajar con sus perros en estas terapias, especialmente en los hospitales, siguen un protocolo sanitario bastante potente, diseñado por medicina preventiva del hospital Virgen de las Nieves. Y lo adaptan para todos los lugares donde trabajan. Ambos adiestradores llevan un control de PCR mensual y para los perros un protocolo sanitario fuerte, incluido un antiséptico antes, durante y después de las sesiones, que elimina los posibles restos de virus que pudiesen llevar los canes, a los que no les causa ningún tipo de contraindicación, similar al gel hidroalcohólico de los humanos.
Vuelven a la vida cotidiana, pero con cuentagotas, y ambos adiestradores se reparten el trabajo. Mariola, junto con Garbanzo y Padi, se encarga de ASPACE, tercera edad, la Purísima en la Unidad de día y Ríe aprende y vive, mientras Nicolás, con Pekas y Rufino, se hace cargo de los hospitales, el Materno Infantil en Granada, el Materno Infantil de Málaga, en oncopediatría y UCI, y la Fundación La Purísima.  Lo único que tienen parado son las residencias de mayores, en concreto 4 y AUTISMO Granada, un centro de día que aún no se han decidido, por precaución, a reanudar estas terapias.
Preparan un cuadrante para distribuirse las sesiones semanales con los perros, “intentando que todos tengan el mismo número de horas, unas 3 o 4 sesiones semanales y no se agoten ni se estresen. Porque lo importante en las sesiones de terapia asistida con animales es lo que aporta el perro. También en función de las situaciones y las personas empleamos uno u otro, pues a alguno de nuestros perros, como Garbanzo, no le gustan los gritos y lleva mal esas situaciones y sí va genial en sesiones de fisioterapia, porque se coloca donde se quiera y permanece tranquila y dormida”. Padi, el veterano del grupo, “funciona muy bien con abuelos, es el más pequeño de tamaño, es muy cariñoso y ofrece más confianza a las personas mayores, incluso los puede coger en el regazo” afirma Mariola. Pekas y Rufino son todoterreno y pueden ir a cualquier sesión de terapia. “Con nuestros perros tenemos más de 150 actividades adaptadas por edad, necesidad física o psíquica, ámbito de trabajo, capacidad cognitiva, funcional o habilidades sociales, entre otras”, finaliza Nicolás.

 Los datos

2 adiestradores y terapeutas

4 perros de terapia

2 hospitales para niños

6 centros diferentes para terapia con animales

 Una década de perros en hospitales  

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